Escuchar y no callar

Aproximación (parcial) al sanchismo

Un artículo de Miguel de la Guardia, crítico con lo que considera «una forma de gobernar absolutamente personalista» y caracterizada por «la mentira».

/ Escuchar y no callar / Miguel de la Guardia /

Cuando califico mi aproximación al gobierno actual de España de parcial, lo hago en el doble sentido de incompleta y comprometida con mi propia subjetividad: eso que cada uno de nosotros llamamos, pomposamente, objetividad.

El sanchismo es, en mi opinión, exactamente todo lo que se niegan a reconocer los sanchistas de buena fe que creen ver en el actual gobierno un muro de contención frente al avance del liberalismo extremo, olvidando analizar el contenido social de las políticas aplicadas, que han deteriorado gravemente la situación de las clases medias españolas y profundizado la brecha entre ricos y pobres, además de favorecer a una numerosa élite de políticos y familiares, creando desigualdades entre españoles y amnistiando, por motivos electorales, a quienes incumplieron las leyes y utilizaron los fondos y resortes del poder en beneficio propio.

El sanchismo es una forma de gobernar absolutamente personalista, en la que las cuestiones nacionales no se consultan ni con la ciudadanía ni tan siquiera con el partido del que se sirven, revistiendo el populismo más descarado de una apariencia progre. Se ampara en la total ausencia de crítica, empezando por la autocrítica; en la mentira, revestida en este caso de constantes cambios de opinión; en la anteposición de los privilegios personales y familiares a los intereses del país y los ciudadanos; en la connivencia servil con los nacionalismos de ultraderecha; en la creación de una corte de mediocres aduladores; en la inoperancia de un Consejo de Ministros elefantiásico y falto de preparación y de iniciativas; en la ausencia de diálogo con la oposición y la sociedad civil. También en la negativa continuada a dar respuesta a las preguntas formuladas en las sesiones de control al ejecutivo, aunque a ello ayuda el que la oposición adorne sus preguntas con innecesarias e inoportunas críticas que, en buena praxis parlamentaria, deberían reservarse en todo caso para las contrarréplicas.

Si algún lector piensa que los calificativos anteriores de los comportamientos habituales del presente ejecutivo rozan el insulto es que, efectivamente, han perdido todo atisbo de autocrítica, pues el insulto y la crispación son los elementos favoritos del sanchismo, que inventó aquello de la máquina del fango para agredir a quien se le opusiera, fueran políticos, medios de comunicación, intelectuales o juristas, olvidando que, probablemente, esa será la mejor definición que quede para la posteridad del gobierno del señor Sánchez.

Otra de las características del sanchismo como forma de dirigir el PSOE y la nación es el afán de protagonismo de su actual secretario general, que pretende elevar a la característica de universales sus problemas domésticos y tapar la corrupción que le rodea con iniciativas dudosas, que no se consultan ni con el parlamento, ni con el partido, ni con sus socios de gobierno.

En este punto de la lectura alguien podría pensar que esta líneas están escritas por un radical de derechas incapaz de entender que no pueda haber otra salida desde la izquierda. Me temo que en este punto se equivocan, pues no milito en ningún partido de derechas: ni en el PP, ni en VOX, ni en el PNV, ni tampoco en esas derivadas de lo que fue Convergència i Unió, que se ha radicalizado últimamente, llegando al colmo de identificar el partido con el nombre de un prófugo de la justicia a quien nunca le preocuparon los problemas de los ciudadanos. En la única organización en la que milité fue el sindicato de enseñanza de la UGT, la FETE, al que me incorporé cuando empecé a trabajar en la universidad, llegando a ser miembro de su Comité Federal, coincidiendo con doñaCarmen Romero. Tengo el corazón en el lado izquierdo incluso a la hora de votar; y aunque nunca he militado en el PSOE, he sido votante de ese partido y de IU, aunque debo confesar que voté en blanco cuando el señor Zapatero optó a la reelección, pues no soporto la falta de inteligencia en los gobernantes ni la impostura de que, mientras se presentaba en el congreso una ley de protección de los grandes simios, se instalaran concertinas en la frontera con Marruecos. Es más: llegué a votar a Podemos, aunque rápidamente comprendí que lo de acabar con la casta era una propuesta de remplazo, y no de acabar con los privilegios. Por eso, como a muchos militantes y exmilitantes socialistas, me duele ver la deriva sanchista como un cáncer que acabará con las posibilidades electorales del partido socialista, a pesar de los exiguos resultados que le procuran la política de la confrontación y las cesiones a los partidos separatistas.

Probablemente sea Felipe González la persona que mejor haya definido la actuación sanchista, cuando dijo aquello de que «no es lo mismo estar en el gobierno que gobernar». Desde aquí aplaudo la honestidad de Javier Lambán en el Senado y las posturas públicas de Javier Cercas, Fernando Savater y tantos otros que ya no soportan unas políticas que, no se engañen, no tienen a Venezuela como modelo, sino que se inspiran claramente en el comportamiento actual del señor Ortega en Nicaragua. Y si no, al tiempo, que lo mismo en un arrebato de afecto el señor Sánchez acaba nombrando a su esposa vicepresidenta.

Espero que se comprenda que no quiero contribuir al ambiente de crispación que vive la política española en estos momentos, y por eso la crítica se establece desde la izquierda, con la intención de animar a los socialistas que no comulgan con la dirección actual a buscar en sus filas a gente con sentido de Estado. Si las líneas anteriores animan a cualquier votante de izquierdas a presionar para que se acabe la presencia del señor Sánchez en la Moncloa y buscar una alternativa en su partido, me daré por satisfecho. Por lo pronto ahí dejo algunos argumentos y razones para buscar una solución al problema. No lo duden: la presencia en el gobierno de elementos provenientes del PSOE y Sumar no implica que sean una barrera frente a la derecha. No olviden que entre sus apoyos se encuentran la derecha tradicional del PNV, los herederos de quienes asesinaron en nombre de ETA y nunca se han arrepentido y la extrema derecha supremacista catalana.


Miguel de la Guardia es catedrático de Química Analítica de la Universitat de València desde 1991. Tiene un índice H de 88 según Google Scholar y ha publicado más de 900 trabajos en revistas del Science Citation Index con más de 34.600 citas,5 patentes españolas, 4 libros sobre Green Analytical Chemistry (Elsevier, RSC y Wiley), un libro sobre Calidad del Aire (Elsevier), 2 libros sobre Análisis de Alimentos (Elsevier and Wiley) y un libro en dos volúmenes sobre Smart materials en Química Analítica (Wiley). En la actualidad está preparando un libro sobre Nuevas sustancias sicoactivas con un contrato con Elsevier. Además ha publicado 12 capítulos de libros. Ha dirigido 35 tesis doctorales y es Editor jefe de Microchemical Journal (Elsevier), miembro del consejo editorial de varias revistas y fue condecorado como Chevallier dans l’Ordre des Palmes Académiques por el Consejo de Ministros de Francia y Premio de la RSEQ (España). Entre 2008 y 2018 publicó más de 300 columnas de opinión en el diario Levante EMV y colabora con El Cuaderno desde mayo de 2021.


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9 comments on “Aproximación (parcial) al sanchismo

  1. Vicent Yusà

    Miguel, creo que en el quinto párrafo tú mismo te has dado cuenta de que estabas perorando como un “radical de derechas”.

    Tu visión, o mejor, tu animadversión, no es compartida por los electores socialistas y mucho menos por los militantes.

    Nos preocupan más los intentos de la derecha y ultraderecha de criminalizar a los emigrantes, blanquear el franquismo, oponerse a los derechos de los trabajadores, negar la violencia de género, privatizar la educación y la sanidad, o tratar de ocultar la buena marcha de la economía.
    Un abrazo.

  2. Miguel de la Guardia

    Mi querido Vicent.
    Sabes muy bien que estoy lejos de cualquier racismo y discriminación, también por razones linguisticas, que no creo que se deba mentir sobre el franquismo ni ocultar sus atrocidades,que estoy a favor de mejorar las condiciones laborales de todos los trabajadores y acabar con la violencia machista, también creo en una educación y una sanidad públicas de calidad. Por eso, como a ti, me molestan las mentiras y los privilegios y que se intente enfrentar a la ciudadanía, que se tolere el deterioro de la educación y sanidad públicas y que la política exterior de mi país se dicte desde una presidencia unipersonal sin dar explicaciones ni al parlamento ni a la ciudadanía y por eso me molestan las conductas del actual presidente y su macro consejo de ministros así como la falta de políticas que permitan llevar a los ciudadanos la mejora de la economía que apoya el auge del turismo. No veo en el ejecutivo ningún intento serio de mejorar el acceso a la vivienda de las clases medias y bajas y si un afán recaudatorio y un ansia de acumular poder y silenciar las voces contrarias no ya a sus políticas, sino a sus conductas dictadas por intereses electoralistas. Creo honestamente que estos lodos acabarán pasando factura al socialismo español. En cualquier caso estoy convencido de que las personas están por encima de las consignas y las ideologías y que es conveniente alimentar el sentidoautocrítico.
    Un fuerte abrazo

  3. Andrés Gallart

    Si uno lo piensa, son extrañas estas acusaciones a Sánchez de ser un líder personalista. Da mucho margen de maniobra a sus ministros y padece voces críticas vigorosas al interior del partido: Page, Lambán, Felipe González, etcétera; gente que no ha sufrido el menor castigo a pesar de deslealtades tan flagrantes como alabar a Feijóo en entrevistas a bombo y platillo en medios conservadores. Con González no había, ni de lejos, semejante generosidad: el que se movía, como decía Alfonso Guerra, no salía en la foto. Sánchez hace lo que puede con una aritmética parlamentaria endiablada y alcanza pactos legítimos con partidos legales a los que, además, introduce en una lógica de responsabilidad y moderación. El EH Bildu que alcanza pactos con Sánchez (pactos en los que no pide la excarcelación de presos, sino, por ejemplo, derogar la reforma laboral de Rajoy) tiene problemas en Euskadi con sus sectores más ultramontanos, que amenazan con escindirse porque lo acusan de blando y «españolista». La democracia es eso: pactar, ceder, y en el pacto transformar, atemperar. Gracias a esas cesiones, Cataluña está pacificada. Por lo demás la economía va (muy) bien, se han hecho conquistas sociales estimables, España tiene una respetabilidad internacional inédita, la patronal y Bruselas se llevan a las mil maravillas con el Gobieno y sí: en otras cuestiones, como la de la vivienda o los excesos del turismo, se puede acusar al Gobierno de lamentable inacción, pero eso son tendencias estructurales y globales que, desgraciadamente, no serían distintas con otro gobierno cualquiera. Sánchez está siendo un magnífico presidente. Quiere el poder y hace lo posible por seguir detentándolo, nos ha jodido. Como si Feijóo o cualquier otro no lo quisieran. Y esta crítica rabiosa, basada en sueños de una política caballerosa y desinteresada que no ha existido jamás en ninguna parte, solo le hace el juego a gente cuyos aliados internacionales prometen la prohibición del aborto en todos sus supuestos (Estados Unidos), el encarcelamiento de historiadores que hablen de las complicidades locales con el Holocausto (Polonia), prohíben a profesores que se muestren como homosexuales ante sus alumnos (Hungría), promulgan leyes que faciliten la devastación de la Amazonía (Brasil), afirman que la justicia social es una aberración (Argentina)…

  4. Andrés Gallart

    En realidad, hay más culto a la personalidad de Sánchez entre sus enemigos, obsesionados por él y a quienes no se les cae su nombre de la boca, que entre sus partidarios.

    • Miguel de la Guardia

      Muchas gracias por su lectura crítica de mi columna.Me temo que debo disentir de su visión del actual presidente del gobierno como alguien que escucha a sus ministros. Es verdad que en ese macro consejo que financiamos con nuestros impuestos, bien podría haber alguna persona que no actuara como simples aduladores; lamentablemente, ni la ministra portavoz ni ninguno de los elegidos introduce ningún matiz en el discurso y simplemente adulan sus conductas. No obstante, coincidirá conmigo en que nadie, dentro ni fuera del partido, conocemos las razones del giro de la política en Marruecos. En cuanto a la ausencia de sanciones a quienes opinan de manera diferente, es cierto que no se ha expulsado a García Page ni a Lambán y confío que a este último no se le cobre la sanción por su coherencia. Por otra parte, imagino que, como a mí, le molesten los cambios de opinión y el servilismo con los separatistas.
      Por lo demás, totalmente de acuerdo con sus críticas a la deforestación de la Amazonia, la ausencia de críticas al holocausto o las tentativas de criminalizar el aborto o la homosexualidad. Afortunadamente estos ejemplos no corresponden a la realidad de nuestro país en el que las muestras de xenofobia y discriminación se dan mayoritariamente por razones de lengua o de opinión política en esa Cataluña que usted supone pacificada o en el desprecio a las víctimas del terrorismo en Euskadi.
      En cualquier caso, éste es uno de los valores de la democracia, que se puedan expresar libremente opiniones sin menospreciar a quien piense de manera diferente.

  5. guillermoquintsalonso

    Miguel, tan fuerte es la ausencia de autocrítica en el PSOE que hasta quien escribe denunciando una práctica política que se agudiza en su concepción día a día, debe de legitimar su derecho a la crítica y pedir que se juzgue que está hecha por un hombre que siempre ha favorecido las posiciones de la conocida izquierda.. Lo que me resulta más significativo es alguno de los argumentarios utilizados contra tu escrito. ¿Alguien puede pensar que el hecho de no haber discutido y pactado con todos los grupos parlamentarios una ley que regule la acogida y promoción de los que han llegado en patera, legitima una crítica de quienes se han opuesto a su negativa a aceptar lo que se les propone por ser unos fascistas o miembros de la extrema derecha? ¿Alguien puede pensar que la denuncia de falta de política de vivienda es algo propio de fascistas? Lo propio de fascistas es hablar en estos términos: «Si los malagueños y malagüeñas no tienen un lugar en el que vivir, ¿quién va a atender a los turistas?, ¿dónde se alojan camareros que nos sirven un vino o un espeto?».
    Estamos ante coyunturas que son delictivas y que demuestran una forma de entender las relaciones entre instituciones. Por ejemplo, la conducta del Rector y equipo rectoral de la Complutense otorgando la dirección de dos masters a quien no tiene una licenciatura puede ser aceptada? ¿Quién se favorece de la ambición del escalador, Rector de la Complutense, y logra esa dirección puede ser puesta de ejemplo ante los universitarios que se rompen los codos para acceder a la dirección de un master?
    La izquierda de este país tiene que comenzar a decir «basta» ante determinadas prácticas, v.gr. llevar leyes al parlamento sin contar con el debate, acuerdo y votos que precisan.
    Bueno, Miguel, será preciso hablar para no tener que soportar la acusación de haber ejercido ese oficio que ejerce con tanto calor nuestra Vicepresidenta Primera: la de halagar y adular hasta que se rompan las manos! A seguir escribiendo, Guillermo.

    • Miguel de la Guardia

      Muchas gracias, Guillermo, por leer mis opiniones y por tu apoyo. Es un privilegio tenerte como amigo y como lector.
      Como bien dices, es importante denunciar la tramitación urgente de leyes al dictado de los delincuentes por razones electorales o el abuso de poder. Aunque me disguste que la denuncia partiera del llamado sindicato manos limpias, no por eso deja de parecerme una anomalía la conducta del rector de la complutense y la mujer del actual presidente. Eso no es una cuestión ideológica y quien lo piense es que ha entrado en la peligrosa dinámica de conmigo o contra mí.
      En democracia, además de votar, es preciso ejercer la crítica.
      Un fuerte abrazo.

    • Vicent Yusà

      Se exige autocrítica a los votantes o miembros de PSOE, pero no se práctica esa autocrítica por parte de los antiSanchistas y antiPSOE(el PSOE real, el que existe, no el platónico, el ideal q uno se imagina).
      Y por supuesto ningúna crítica a la derecha xenófoba, machista, contrarias a la memoria histórica, privatizadoras de la sanidad y la educación; la que se practica esas políticas desde las CCAA.

  6. Miguel de la Guardia

    Lo siento, como no soy xenófobo, ni machista ni quiero que se olvide la locura que fue la Guerra civil española, ni milito en organizaciones de derechas, no puedo hacer autocrítica de eso; por el contrario los que no entienden la amnistía a los separatistas catalanes y son militantes del PSOE o hemos sido votantes si hacemos autocrítica.
    En cualquier caso lo que habrá que evitar por todos es la polarización y la comunión a ciegas con las consignas.

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