Narrativa Quid novi ex Africa

La bastarda

Alison Posey reseña una novela de Trifonia Melibea Obono sobre la experiencia de ser lesbiana en Guinea Ecuatorial.

/ una reseña de Alison Posey /

En 2006, Sudáfrica se convirtió en el primer Estado africano en legalizar el matrimonio entre personas del mismo sexo. Aunque fue un hito en la historia del país, en materia LGBT+ Sudáfrica es la excepción africana. Hasta la fecha, ningún otro país del continente ha seguido su ejemplo. Todo lo contrario. Hay países como Camerún que amenazan a la disidencia sexual con penas de cárcel. Uganda persigue las relaciones homosexuales con pena de muerte.

El contexto en el que se desarrolla La bastarda (2016), de Trifonia Melibea Obono, es más cercano a Uganda o Camerún que a Sudáfrica. La autora, nacida en Guinea Ecuatorial en 1982, se ha desempeñado como defensora de los derechos LGBT+ desde su etapa universitaria. Se doctoró en la Universidad de Salamanca con una tesis titulada Terapias de conversión y otras violencias aplicadas a mujeres lesbianas y hombres transgénero en la etnia fang de Guinea Ecuatorial. Su novela, que da cuenta de las humillaciones que sufre la población LGBT+ ecuatoguineana, constituye un llamamiento para poner fin a la homofobia y al machismo que imperan tanto en su país como en otros del continente africano.

La bastarda comienza con un epígrafe que anticipa el retrato de la protagonista, Okomo: «Bastarda yo, una mujer fang; bastarda yo, la hija de una soltera fang; bastarda yo, lesbiana». Las identidades superpuestas de mujer, hija y lesbiana llevarán a la protagonista a descubrir un mundo hasta entonces desconocido, «el único refugio de las personas que no encontraban sitio en la tradición fang». El elemento formativo de La bastarda se encuentra en la búsqueda de este refugio, desde donde Okomo afrontará la misoginia y la homofobia, presentes tanto en la cultura fang como en la de los mitangan, los españoles.

Hija de una joven fallecida en el parto y de un padre desconocido, Okomo ha sido criada por sus abuelos maternos en el seno de una familia tradicional fang, la misma etnia a la que pertenece la autora. En este entorno rural, el abuelo, Osà el Descalzo, impone su autoridad con la ayuda de su «melongo», un palo de madera que emplea para infligir castigos físicos. Tanto Osà como su primera esposa, la abuela Adà, advierten a su nieta sobre el grave riesgo de quedarse soltera. «¿Qué es una mujer sin el hombre?», recalca la abuela. «No quiero que te equivoques como tu madre», afirma el abuelo. Su difunta hija «nunca aprendió cuál es el lugar de la mujer en la tradición fang», que es el de esposa y madre.

Pero la orientación sexual de Okomo le impide formar parte de esta tradición. La protagonista no quiere tener nada que ver con Ondó, «un célebre varón que había luchado contra los mitangan, se había casado con doce hembras y había tenido sesenta hijos», y en vez de unirse a alguno de los «exitosos varones que habían tenido descendencia abundante» en un matrimonio polígamo, como era y sigue siendo habitual en la etnia fang, Okomo hace frente a la violencia machista en todo momento. No es la única en hacerlo ni en sufrir las consecuencias: una compañera adolescente de Okomo es vendida para saldar una deuda de su padre; otra joven del pueblo queda embarazada tras una serie de violaciones incestuosas. La prosa con la que la autora describe estas atrocidades es poderosamente crítica. A lo largo de la novela, de apenas 89 páginas, Obono emplea un lenguaje escueto, sin adornos, para retratar realidades brutales seguidas por tradición.

En el seno del machismo que sufre Okomo, late una fuerte heteronormatividad, también sufrida por otros miembros de su propia familia como su tío Marcelo. Al ser gay y negarse a cumplir las normas sociales de la tribu, Marcelo sufre constantes agresiones homófobas: «Ya no contaban con él como miembro de la tribu debido a su aspecto poco varonil y, sobre todo, a que no consumaba los matrimonios concertados», explica la protagonista. Ella misma recibe una paliza que le deja «el cuerpo lleno de lesiones» tras ser hacerse público su lesbianismo contra su voluntad. Pero los dolores físicos se suman a una aflicción aún más honda: la estigmatización de su orientación sexual.

A lo largo de La bastarda, Obono hace hincapié en que los fang, al igual que muchas etnias de África occidental, no disponen de un vocablo para referirse a las personas LGBT+. Así que emplean el eufemismo despectivo fam e mina, es decir, «hombre-mujer», para referirse a ellas. Pero ni siquiera este término ofensivo puede dar cuenta de Okomo como mujer lesbiana. La mitología de la tribu solo concibe la homosexualidad, que repudia, en términos masculinos. Según el abuelo, «la mujer-hombre no existe en la tradición fang».

Ante este panorama, Okomo se ve obligada a liberarse de la tradición y buscar refugio en el profundo bosque ecuatoguineano, donde creará su propia historia, reivindicando su identidad como bastarda. Al terminar la novela con el mismo epígrafe con que comenzó, La bastarda exhala un grito de afirmación y autodefinición, subrayando que la verdadera fuerza de Okomo radica en su capacidad de reivindicarse frente a una tradición que quiere silenciarla a ella y a las demás personas LGBT+ ecuatoguineanas. Para no acabar como Camerún o Uganda, a Guinea Ecuatorial aún le queda mucho camino por recorrer.


La bastarda
Trifonia Melibea Obono
Flores Raras, 2016
117 páginas
13,95 €

Alison Posey es investigadora postdoctoral en filología afrohispánica y peninsular en la Universidad de Duke, Carolina del Norte, Estados Unidos. Recibió su doctorado en la filología hispánica en 2021 de la Universidad de Virginia.


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