/ Mirar al retrovisor / Joan Santacana /
El estudio de la historia me ha enseñado que los hechos ocurridos en diversas partes del mundo suelen estar relacionados entre sí, y esto ocurría ya en el siglo XV, cuando la expansión de los mongoles se relacionaba en lo que ocurría en África, con el comercio de Venecia hacia el norte de Europa y la Hansa en el norte de la actual Alemania, sin olvidar los viajes colombinos y la expansión de Europa por el mundo de entonces. Si hace quinientos años, en un mundo no globalizado ocurría todo esto, ¿qué no va a ocurrir en el mundo actual?
Digo esto porque yo también había hecho la prueba de cotejar la IA china DeepSeek con sus competidoras yanquis y me di cuenta de cuán mejor era; luego vi, al cabo de pocas horas, cómo las acciones de las tecnológicas norteamericanas se desplomaban en la bolsa. Pero todo esto ocurre cuando un puñado de megalómanos millonarios se han adueñado del gobierno de una potencia nuclear que hasta hace pocas horas decía que era amiga nuestra, y que hoy muchos descubren que no era exactamente así.
En este inicio de año 2025 se acumulan muchos hechos aparentemente dispersos: un alto al fuego en Gaza coincide con el ascenso al poder en Washington de un personaje, Steve Witkoff, representante especialísimo del presidente para el Próximo Oriente, pero que casualmente es un promotor inmobiliario neoyorquino, especulador ambicioso, a quien le gustaría reconstruir la Franja de Gaza, una tierra bonita, soleada, de larga costa, un lugar maravilloso, si no hubiera palestinos. ¡Ay, este es el único problema!
Y al mismo tiempo, controlado —que no finalizado— el conflicto, parece que Suez volverá a ser la puerta por la cual circule el comercio mundial, y como este canal es egipcio, no hay que desestabilizar a Egipto, para lo cual es uno de los pocos que se libra, de momento, del hachazo a las ayudas exteriores yanquis. No olviden que los hutíes, hasta ayer muy guerreros, hoy parece que, de momento, ya no atacarán por el estrecho de Bab el-Mandeb.
Y ustedes pueden razonar diciendo: «Bueno, pero ¿todo esto que tiene que ver con el sablazo que dan los yanquis al cambio climático?». Sí: tiene que ver a mi juicio. La tierra se calienta, el Ártico se derrite a marchas forzadas, el clima cambia, pero esto es bueno para quienes quieren controlar y de hecho ya controlan el casquete polar septentrional, porque ahora, con un poco más de calor, la zona será navegable, más habitable; Groenlandia podría ser un lugar mucho más estratégico de lo que es hoy, y Canadá se convierte en presa codiciada
Mientras, cuando el presidente amenaza con atacar Panamá (no sería la primera vez) y reocupar el canal, su vista está puesta en China, que utiliza esta vía comercial de forma normal. Cierto que quiere bloquear el comercio chino, claramente favorable al país asiático, y usa viejas armas, como la del proteccionismo, que puede que le valgan para Colombia, pero resulta difícil amilanar al comercio chino. La nueva fórmula de inteligencia artificial generativa desarrollada por DeepSeek, de código abierto, demuestra que las restricciones y bloqueos norteamericanos no han servido para frenar la tecnología china, sino que, muy al contrario, la han estimulado.
¿Entienden el cabreo de los oligarcas con China? No se lo esperaban en Silicon Valley y por esto la bolsa neoyorquina se tambaleó. El comercio chino no se puede bloquear, porque ya es dominante; la tecnología china no se puede bloquear, porque ya es superior; incluso las universidades chinas son superiores a las de los Estados Unidos. Parece que están perdiendo la batalla de la inteligencia no solo artificial. Mientras el Gobierno chino mantiene un rumbo y una velocidad de crucero, el de Washington parece una nave a la deriva, cuyos timoneles y cuyo comandante están más pendientes de sus propios negocios que del rumbo del país. Ciertamente fue Maquiavelo quien dijo que «mejor ser amado que ser temido, pero si no puedes ser amado, procura ser temido». Hoy parece que los actuales dirigentes norteamericanos han renunciado a ser amados y han apostado por ser temidos, pero para ello hay que tener no solo fuerza a tu favor: también aliados fiables. Hoy sus amigos, europeos incluidos, se preguntan: «Con este tipo de amigos, ¿no sería mejor tener enemigos?». Yo, por si acaso, volveré a releer el libro de Josep Fontana, escrito en el lejano 2011, titulado Por el bien del Imperio, que realmente ha sido profético, cuando alertaba que la influencia de los lobbies proporcionando fondos con los que se financian las elecciones de la representación nacional permite afirmar que el Congreso norteamericano y la presidencia simplemente se pueden comprar o vender.
Recuerden una vez más la famosa maldición china: «Ojalá vivas tiempos interesantes!». Ya los estamos viviendo…

Joan Santacana Mestre (Calafell, 1948) es arqueólogo, especialista en museografía y patrimonio y una referencia fundamental en el campo de la museografía didáctica e interactiva. Fue miembro fundador del grupo Historia 13-16 de investigación sobre didáctica de la historia, y su obra científica y divulgativa comprende más de seiscientas publicaciones. Entre sus trabajos como arqueólogo destacan los llevados a cabo en el yacimiento fenicio de Aldovesta y la ciudadela ibérica y el castillo de la Santa Cruz de Calafell. En el campo de la museología, es responsable de numerosos proyectos de intervención a museos, centros de interpretación, conjuntos patrimoniales y yacimientos arqueológicos. Entre ellos destaca el proyecto museológico del Museo de Historia de Cataluña, que fue considerado un ejemplo paradigmático de museología didáctica.
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