/ una reseña de Ovidio Parades /
La vida pasa sin contemplaciones por la mayoría de los personajes de los últimos relatos de Maite Núñez (Barcelona, 1966). Los traspasa. Los atraviesa. Los hiere. Los daña. No son perdedores, necesariamente. Si por eso entendemos gente que ha perdido sus casas, sus trabajos, su familia, su dignidad. No, no se trata de eso, aunque, estando en este mundo, todos terminemos por ser perdedores al final o a mitad del trayecto. O al principio: la enfermedad en la realidad y en estos relatos no se anda con pamplinas. Señala a su pieza y juega con ella a su antojo, la zarandea, la marea, la desespera, ya sean niños, mujeres de mediana edad o ancianas. Nadie sale indemne, aunque no pierda la vida en ese momento en que Maite Núñez, finísima observadora de lo cotidiano (¡ese pájaro que se cuela en una campana extractora!), se acerca a ellos para atrapar un tramo (o varios: los personajes van y vienen, se repiten en diferentes historias, avanzan en sus caminos) de sus existencias. Qué bien trazado está ese mapa, por cierto. Esos hombres y mujeres que avanzan, sí, pese a todo, desafiando inclemencias y errores. Aunque la vida vaya dejando numerosas cicatrices, indefensión, silencios, deseos incumplidos, frustraciones y muecas heladas en sus rostros. Lo mencionado hace unas líneas: la vida que pasa sin contemplaciones sobre el ser humano. Llevándote a la enfermedad, a la muerte o a situaciones esperpénticas. Todo puede cruzarse en el camino. No hay piedad. La vida no la tiene. O, si la tiene, no le gusta demasiado mostrarla. La fragilidad, parece decir, para los hombres y las mujeres. Toda la fragilidad. Sobre todo, en los momentos más delicados (un padre que busca desesperadamente algo para hacer feliz a su hijo enfermo, un hombre que se resiste a olvidar un amor, mujeres en conflicto…). Extremadamente delicados.
Esta espera que lo envenena todo (Editorial Base) está compuesto por doce relatos. Núñez ya había dado muestras de su buen hacer literario en dos volúmenes de cuentos anteriores: Cosas que decir mientras se hace la cena y Todo lo que ya no íbamos a necesitar (el cuento que da título a este libro es antológico: háganse un favor y búsquenlo si no lo han leído), pero aquí, siendo fiel a ese estilo ya demostrado, da un paso grande como escritora. Muy grande, a mi entender. Y construye unos relatos magníficos que se abren y se cierran, o se abren y se quedan abiertos en busca de la última palabra o emoción de quien los lee, los disfruta, los asimila.
Homenajea Núñez a algunos de sus escritores favoritos: Raymond Carver, Grace Paley, John Cheever, Richard Ford, Gonzalo Calcedo… Y en el homenaje queda implícita toda la sabiduría que aprendió de esos maestros. Los relatos de este gran libro lo demuestran ampliamente.

Maite Núñez
Base, 2025
136 páginas
15 €

Ovidio Parades (Oviedo-Uviéu, 1971) es narrador de oficio, reconocido por crítica y público por su aguda visión de la realidad plasmada en una prosa directa. Promotor cultural. Colaborador literario en diversos medios escritos y radiofónicos. Tiene publicado varios libros de prosa miscelánea (El extraño viaje, con prólogo de Elvira Lindo; Ventanas compartidas, con prólogo de Maruja Torres; Vivir en los cafés, con prólogo de Laura Freixas), tres novelas (El tiempo que vendrá, La mujer de al lado y La noche se detiene), un diario (Los días raros) y tres volúmenes de cuentos (Corrientes de amor, Mujer en el bar y Carver y el metro de Berlín, publicado por la editorial madrileña Tres Hermanas). Fue librero durante casi diez años. Ha ganado algunos premios literarios y ha quedado finalista, entre otros, del concurso que la revista Zenda le dedicó a Javier Marías y cinco veces del Premio Internacional de Poesía Jovellanos.
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