Narrativa

Una chica dibujada con tiza

Ovidio Parades reseña la última novela de Claudia Piñeiro, una historia envolvente en la que nada es lo que parece a primera vista.

/ una reseña de Ovidio Parades /

Una mujer de veintitrés años cae al vacío, desnuda, desde el quinto piso de un edificio situado en el barrio de la Recoleta, en la ciudad de Buenos Aires. Una imagen muy poderosa, sí. Con ella, inicia Claudia Piñeiro su nueva novela, La muerte ajena (Alfaguara). Y a partir de ahí, de esa impactante y terrible imagen, Verónica Balda, la protagonista, se verá envuelta en una complicada y arrolladora trama, que el buen hacer literario de Piñeiro hace que no podamos abandonar su lectura con facilidad. Suele suceder habitualmente con los libros de la escritora argentina. Algo así apunta Pedro Almodóvar en una de las solapas sobre la también excelente Catedrales. Y señala algo sobre la posibilidad de adaptar esa novela al cine. Esto, también habitualmente, ocurre con sus novelas y con algunos de los cuentos que conforman el volumen Quién no (Alfaguara, 2021). Pienso, por ejemplo, en Lo mejor de vos. O en Una suerte pequeña (Alfaguara, 2017), que es, a mi juicio, una de sus mejores novelas. 

Pero volvamos a La muerte ajena, el trabajo de Piñeiro que hoy nos ocupa. Ya estamos atrapados, sí, en esa historia envolvente que, capítulo tras capítulo, no da tregua. Incógnitas, líos familiares, parentescos inesperados urdidos inteligentemente, investigaciones, fantasmas, heridas sin cerrar, soledades, huidas, desamparos, noticias en la prensa, encierros, arrebatos, mentiras, traiciones. No en vano, la protagonista, Verónica Balda, trabaja como periodista en un programa de radio matutino. Y otro personaje, Leticia Zambrano, secundario pero fundamental, también lo es: periodista. 

Aunque nada es lo que parece a primera vista. O no del todo. Eso empezamos a averiguarlo en la segunda parte del libro, que al principio desconcierta para, finalmente, atar más de un cabo. Algo que sucederá definitivamente en la tercera parte. Sigue la investigación sobre la chica que se cayó al vacío. Y las causas. La compleja cara B, la explosiva parte de atrás, los rincones más siniestros del alma humana. Qué bien maneja Piñeiro estos territorios. Hay que leer la novela, poco se puede decir desde aquí sobre tanto tejemaneje. Espionaje, prostitución VIP, altos cargos implicados en el asunto, algunos hombres verdaderamente repugnantes… Más mentiras. Nuevos hallazgos. Diferentes voces, ofreciendo su posicionamiento, entrar a formar parte del juego.

Y la muerte, atravesando toda la novela, como un personaje mudo y poderoso. La muerte ajena, o no tanto. Escribe Piñeiro en uno de los textos que conforman el volumen Escribir un silencio (Alfaguara, 2024): «Siempre me preocupó la idea de la muerte. En realidad, más que la idea de la muerte lo que me inquieta, desde una edad muy temprana, es la conciencia absoluta de la finitud: esto, algún día, se acaba». El mensaje de estas palabras está muy presente a lo largo de esta fascinante novela con la que Claudia Piñeiro, una vez más, sacude conciencias, remueve zonas oscuras, y pone negro sobre blanco la infinita fragilidad de los seres humanos. Qué poca cosa somos, en realidad. Cuántos miedos nos acechan y cómo nos agarramos al salvavidas, a cualquier salvavidas, para no derrumbarnos. «Somos solo palabras», le dice Verónica Balda, casi al final de la historia, a su gato. «Sea en el amor o en la guerra, en la cordura o en la locura, en la memoria o en el olvido, en el afecto o en la soledad. Palabras». Apenas eso.


La muerte ajena
Claudia Piñeiro
Alfaguara, 2025
384 páginas
20,80 €

Ovidio Parades (Oviedo-Uviéu, 1971) es narrador de oficio, reconocido por crítica y público por su aguda visión de la realidad plasmada en una prosa directa. Promotor cultural. Colaborador literario en diversos medios escritos y radiofónicos. Tiene publicado varios libros de prosa miscelánea (El extraño viaje, con prólogo de Elvira Lindo; Ventanas compartidas, con prólogo de Maruja Torres; Vivir en los cafés, con prólogo de Laura Freixas), tres novelas (El tiempo que vendrá, La mujer de al lado y La noche se detiene), un diario (Los días raros) y tres volúmenes de cuentos (Corrientes de amor, Mujer en el bar y Carver y el metro de Berlín, publicado por la editorial madrileña Tres Hermanas). Fue librero durante casi diez años. Ha ganado algunos premios literarios y ha quedado finalista, entre otros, del concurso que la revista Zenda le dedicó a Javier Marías y cinco veces del Premio Internacional de Poesía Jovellanos. 


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