Narrativa

Una sonata lluviosa

Germán Giner reseña una novela de Francisco López Porcal.

/ una reseña de Germán Giner Raga /

En la Niebla de Unamuno, Augusto mantiene una conversación muy tensa con el que es su creador. Este momento resulta el clímax de una obra que interroga al lector en clave existencialista. En cambio, el escritor y la obra que vengo a reseñar lo hace de un modo sutil a lo largo de toda la obra y no nos hace reflexionar sobre la existencia misma, sino sobre el modo de vivir actual y la deriva cultural.

Al igual que en Niebla, en Una sonata lluviosa el lector se verá engullido en una neblina de realidad y ficción, sin poder asegurar en qué estrato se encuentra. A través de los tres personajes principales—Jacobo Arriaga, Harald Klausen y Tomislaw Novak—, se entrelaza un conjunto de historias que involucra la degradante realidad actual en las aulas de los institutos, un mundo artístico hermético y excluyente y el robo de un retablo al final de la segunda guerra mundial. ¿Un maridaje extraño? ¿Y si dijera que es una novela de novelas? Tendría más sentido, ¿verdad?

Francisco López Porcal dirige su escritura a lectores curiosos y audaces, para aquellos a quienes les gusta explorar distintos géneros literarios y a quienes utilizan la literatura como un mecanismo de aprendizaje. Ha decidido adentrarse y desarrollar la metaliteratura, un campo nada fácil de estructurar, donde cabe la posibilidad de confundir al lector. Sin embargo, propio de un gran conocedor de la literatura (como su trayectoria demuestra), López Porcal ha hilado la historia de modo admirable y ha conseguido su objetivo: sin que se pierda el lector, que llegue a cuestionarse cuál es la historia real y cuál es la ficción. Esta cuestión puede verse excepcionalmente en el planteamiento que realiza Jacobo al final de la novela, donde piensa:

«Siempre había sospechado que él era el sueño de otros y a su vez formaba parte del ensueño de los demás. O podía vivir su vida de tal forma que cualquiera de las experiencias vividas se transformara en escritura, y a la vez en un misterioso quiasmo, es decir, que su escritura tuviera un impacto en su manera de vivir».

Así, lo cierto es que las tres historias resultan sumamente verosímiles e incluso me atrevería a decir que inspiradas en hechos reales, lo que hará que muchos lectores empaticen con la soledad de la convalecencia de un enfermo Jacobo, cuyos problemas derivan, en parte, de su trabajo como profesor de instituto; con la frustración de Harald Klausen al ver la ineptitud y el caudillismo político que reina en algunas administraciones, así como la turbidez de ciertos círculos artísticos que, tras un telón de cultura intelectual, ocultan sucios negocios; o con la curiosa necesidad de Novak por encontrar la verdad. También nos adentraremos a través de la mirada de Jacobo en una visión decadente de la actual educación reglada y de las consecuencias que puede tener en profesores y alumnos el desinterés por parte del sistema por las humanidades y por planes educativos estables. La lluvia es un potente símbolo de la desazón que vive por dentro el protagonista. No obstante, dentro de ese paradigma desalentador, el propio autor nos regala una reflexión clara y esperanzadora al escribir: «la degradación actual alcanzará en algún momento un punto de inflexión porque el ciudadano, en su hartazgo, sentirá la necesidad de buscar la verdad, y en ese sentido la buena literatura es el máximo territorio de la libertad».

Todo esto, acompañado de capítulos con nombres de piezas musicales —algunas mencionadas en la obra— y de referencias y explicaciones sobre obras pictóricas y lugares remarcables de distintas ciudades, hace que sea una obra compleja a la par que entretenida y reflexiva.

Por todo ello, invito al lector a darle una oportunidad a esta novela creada por quien considero una de las figuras más representantes de la literatura seria (quizá menos comercial) llevada a cabo en Valencia. Porque si algo nos demuestra esta novela es que hay historias ficticias muy reales e historias reales muy ficticias, y que en esa comunicación entre la realidad y la ensoñación solo nos queda recordar las palabras de Augusto en Niebla:

«durante años he vagado como un fantasma, como un muñeco de niebla, sin creer en mi propia existencia, imaginándome ser un personaje fantástico que un oculto genio inventó para solazarse o desahogarse; pero ahora, después de lo que me han hecho, después de esta burla, de esta ferocidad de burla, ¡ahora sí, ahora me siento, ahora me palpo, ahora no dudo de mi existencia real!».


Una sonata lluviosa
Francisco López Porcal
Sargantana, 2025
270 páginas
17,95 €

Germán Giner Raga (Valencia, 2022) es licenciado en derecho y escritor. En 2023 publicó su primera novela: El marqués don León. Ha estado implicado asimismo en el desarrollo de espacios de diálogo entre artistas emergentes valencianos, como El Olvido de las Letras o Espacio de Muestras Artísticas en el Espacio Sankofa..


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