Mirar al retrovisor

Los jóvenes burlarán la prohibición de smartphones

Joan Santacana escribe un nuevo artículo en defensa de la presencia de los teléfonos móviles inteligentes en las aulas y la enseñanza del uso razonable de esta tecnología crucial del presente, apoyándose en una investigación publicada en 'Information Systems Research'.

/ Mirar al retrovisor / Joan Santacana /

Fotografía destacada de Ron Lasch

Yo ya sé que sobre el tema del uso de smartphones en el aula he escrito diversas veces en este mismo Cuaderno. También sé que una gran mayoría de personas en España —quizás un 90 por ciento— respaldan su prohibición. Aquí se incluyen la mayoría de maestros y maestras, asociaciones de padres, psicólogos y supuestos expertos… Me permito insistir sobre el tema, aun a sabiendas de que no voy a convencer a nadie. Pero esta vez me remitiré no a una investigación mía, sino a un artículo publicado por la más importante y acreditada revista científica de las que se dedican a la investigación de sistemas de información y tecnología de la información. Se trata de Information Systems Research. En un artículo publicado el 10 de julio de 2016, se muestran los resultados de una potente investigación sobre el impacto en el rendimiento académico del uso de smartphones en las aulas. Para ello se hizo una experimentación con cuatro supuestos:

  1. Estudiantes con smartphones prohibidos en las aulas.
  2. Smartphones tolerados en las aulas, pero sin orientación ni formación previa.
  3. Smartphones permitidos y utilizados por los estudiantes con preparación de profesorado que incita a utilizarlos.
  4. Smartphones prohibidos y profesorado que incita al uso de libros y papel.

Los cuatro grupos fueron sometidos a pruebas idénticas. Les remito al cuerpo de la investigación para analizar en profundidad los resultados. Las conclusiones del trabajo apoyan la tesis de que dejar utilizar los teléfonos en el aula, sin preparación ni ayuda, sin orientación previa, redujo notablemente el aprendizaje. Sin embargo, cuando el teléfono inteligente se utilizó bajo supervisión docente, con profesorado experto, el rendimiento aumentó muchísimo. Los investigadores escriben:

«Descubrimos que el aumento de la ganancia de rendimiento cuando se utilizaron teléfonos inteligentes para ayudar a la instrucción provino del beneficio marginal asociado con el aprendizaje asistido por teléfonos inteligentes, que superó el efecto negativo asociado con la distracción inducida por los teléfonos inteligentes. También descubrimos que permitir que los teléfonos inteligentes ingresen al aula para ayudar a la instrucción puede ayudar a cerrar las brechas educativas entre los estudiantes masculinos y femeninos y entre los estudiantes de bajo y alto rendimiento».

En el fondo, la conclusión no es que el smartphone en el aula sea bueno o malo: todo depende, no del teléfono, sino de la forma en que se integra en un aula el uso del teléfono. El smartphone es una herramienta poderosa, la más poderosa jamás ideada. Es como un libro de texto interactivo. Las tesis dominantes, hoy prohibicionistas, se apoyan en opiniones «reputadas», pero raras veces en estudios profundos. Prohibir no sirve de nada; además resulta imposible porque la prohibición aumenta el deseo. Quienes afirman que despues de la prohibición el rendimiento académico mejoró es porque comparan el uso de smartphones en el aula sin guía ni control con «una clase sin distracciones», y, obviamente, el resultado parece mejor. Pero olvidan que de esta forma se genera una ciudadanía ignorante del uso razonable de las tecnologías. Estos estudiantes corren el riesgo de ser ciudadanos del futuro sin criterio alguno, en un mundo en donde los algoritmos les conducirán y les destruirán. De esta forma, fabricamos generaciones de jóvenes fáciles de manipular. Lo que esta investigación y muchas otras revelan es que cuando el profesorado decide integrar el smartphone en el aula, el rendimiento mejora y el aula es un espacio abierto al mundo, capaz de canalizar la información y aislar la basura que domina hoy las redes. Por lo tanto, prohibir el smartphone implica renunciar a preparar a nuestros jóvenes para un futuro en el que el smartphone o el instrumento que le suceda es imprescindible.

Un sistema que se basa en profesorado ignorante del uso educativo de estas herramientas es un sistema fracasado, pero la culpa no es del teléfono: es de quienes prefieren prohibir a enfrentar el problema de forma inteligente, con profesorado capaz de enseñar a trabajar con estas herramientas. Lo fácil siempre ha sido prohibir: se prohibieron los libros en una época, incluidas las obras de Galileo; se intentó prohibir el tren porque se aducía que el exceso de velocidad provocaría locura; se intentaron prohibir los coches en Gran Bretaña con la excusa de que eran causa de accidentes; se prohibieron los anticonceptivos con excusas éticas y religiosas, etcétera. El mundo está lleno de prohibiciones, pero la mente humana siempre halla salidas para burlarlas y yo espero que nuestros jóvenes logren burlar esta absurdidad que les quieren imponer los analfabetos digitales, que tanto abundan en consejerías de educación y ministerios del ramo, no solo en España.


Joan Santacana Mestre (Calafell, 1948) es arqueólogo, especialista en museografía y patrimonio y una referencia fundamental en el campo de la museografía didáctica e interactiva. Fue miembro fundador del grupo Historia 13-16 de investigación sobre didáctica de la historia, y su obra científica y divulgativa comprende más de seiscientas publicaciones. Entre sus trabajos como arqueólogo destacan los llevados a cabo en el yacimiento fenicio de Aldovesta y la ciudadela ibérica y el castillo de la Santa Cruz de Calafell. En el campo de la museología, es responsable de numerosos proyectos de intervención a museos, centros de interpretación, conjuntos patrimoniales y yacimientos arqueológicos. Entre ellos destaca el proyecto museológico del Museo de Historia de Cataluña, que fue considerado un ejemplo paradigmático de museología didáctica.


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2 comments on “Los jóvenes burlarán la prohibición de smartphones

  1. Como siempre, admiro la sensatez de sus aportaciones.

  2. magnificent48266e04d4

    Un abrazo Joan, Comparto tu opinión, sin embargo en Ecuador es complicado el uso del móvil en clases por la falta de conectividad del estudiantado. Hacia su utilización nos encaminamos sin embargo acá hace falta invertir en internet en Instituciones educativas, especialmente en sectores rurales.

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