El relámpago sobre el jazmín
Primero es el relámpago, la luz intensa. Después es el trueno, el sonido inevitable. La fragilidad del jazmín queda entonces abastecida y, por tanto, fortalecida. Sería el hecho de morir y renacer en otro cuerpo mediante la reencarnación. Así ocurre en una novela de Antonio Enrique, que reseña Ada Soriano.














