Antonio Monterrubio evoca las cosas que las élites bienpensantes francesas dijeron de la Comuna de París, apeando su supuesta caballerosidad para clamar por el exterminio de los ‘communards’.
«Sin duda, y a juzgar por un repertorio que oscila entre la insipidez, la desatención y la insensibilidad, se arriesga poco al afirmar que la indumentaria ha sido una de las principales víctimas del deterioro industrialmente inducido».