Arte

Gabinet. Rebecca Horn

"Gabinet. Rebecca Horn" es una muestra de la artista alemana recién inaugurada en el museo Es Baluard de Palma de Malorca.

Es Baluard Museu d’Art Modern i Contemporani de Palma presenta “Gabinet. Rebecca Horn”, una muestra que revisa las creaciones de la artista alemana vinculadas a la imagen en movimiento desde principios de los años setenta.

Rebecca Horn, Cockfeather Mask, 1973 (fotograma del vídeo). Performances II. Película de 16 mm transferida a vídeo, color, sonido. Duración: 35’ 19’’. Cortesía de la artista. © de la obra, Rebecca Horn, VEGAP, Palma, 2018

En 1964 tenía veinte años de edad y vivía en Barcelona, en uno de esos hoteles que alquilan habitaciones por horas. Trabajaba con fibra de vidrio, sin marcarilla, porque nadie dijo que era peligroso, y me puse gravemente enferma. Durante un año estuve en un sanatorio. Mis padres murieron. Estaba totalmente aislada“.

Rebecca Horn (1944)

Rebecca Horn nació el 24 de marzo de 1944 en Michelstadt, Alemania. Pasó la mayor parte de su infancia en internados hasta su ingreso en la Academia de Bellas Artes de Hamburgo. ​ Una grave dolencia pulmonar, a causa de su trabajo con fibra de vidrio y resinas sin la debida protección, provocó un cambio en su evolución artística y comenzó a dibujar con pinturas de madera. Durante esta etapa realizó sus primeras esculturas corporales elaboradas con madera y tela.

Tomaba grandes cantidades de antibióticos y dormía muchas horas al día para recuperar la energía que le permitiera trabajar con lápices de colores y materiales suaves tumbada en la cama. Poco a poco fue saliendo de ese aislamiento autoimpuesto para dedicarse a la escultura y realizar extrañas extensiones con madera de balsa y tela. «Comencé a producir mis primeras esculturas corporales. Podía coser tumbada en la cama». Su obsesión era “sofocar la soledad comunicándome a través de formas corporales».

Cuando a finales de los años sesenta volvió a la Academia de Bellas Artes de Hamburgo, empezó a experimentar la performance. Por ejemplo, esa en la que  una mujer joven y “burguesa” está lista para casarse. Está vestida para la ocasión: luce un cuerno blanco que le crece de la cabeza y se sostiene de su cuerpo por unas fajas. La chica camina por el campo rozando el trigo con sus caderas. La pieza se titula Einhorn [Unicornio].

Rebecca Horn es la autora de uno de los grandes símbolos de la Barceloneta, la escultura llamada L’Estel Ferit [La estrella herida] con la que se rinde homenaje al barrio pescador de Barcelona. La artista alemana comenzaba una nueva etapa en la decoración de las calles y plazas de la ciudad en 1992, fecha en la que urgía limpiarle la cara a los barrios más degradados. Horn abrió la ciudad al mar y la pobló de esculturas innovadoras. En la Barceloneta, quiso inmortalizar los míticos chiringuitos que hasta hacía pocos años poblaban la línea marítima del barrio, unas barracas deterioradas pero con mucha historia detrás que pasaron a mejor vida con la remodelación de la ciudad preolímpica. También hay quien dice que representan los cuartos de piso de la Barceloneta, esto es, los pisos de 30 m2 surgidos a finales del siglo XIX.

Cuatro cubos desencajados que se apilan desordenadamente forman L’Estel Ferit, escultura que todo el mundo conoce  como “Los Cubos”. La artista levantó una escultura de 10 metros de alto formada por 4 bloques de acero que se encaraman sobre un pedestal de hormigón. Cada bloque, rodeado de ventanales de vidrio, se articula como un módulo independiente. Superpuestos uno encima del otro, estos cubos parecen bailar con fragilidad y sostenerse por azar ante el horizonte marítimo.

“L`Estel Ferit” (1992) de Rebecca Horn

Es Baluard Museu d’Art Modern i Contemporani de Palma de Mallorca presenta Gabinet. Rebecca Horn, una muestra que revisa las obras audiovisuales de la artista Rebecca Horn con una aproximación a sus creaciones vinculadas a la imagen en movimiento desde principios de los años setenta. La exposición se puede visitar en el Gabinet del museo desde el pasado viernes 23 de marzo hasta el 14 de octubre de 2018.

La revisión sobre la obra de la artista, que incluye registros en formato vídeo de performances artísticas y dos largometrajes, alude a un lenguaje propio salpicado de referencias metafísicas, alusiones al sexo, al deseo, al cuerpo, así como a lo intuitivo y lo científico, además de su personal inclusión de referentes literarios, una constante en su trabajo. La artista alemana, que mantiene un vínculo personal con Mallorca, donde posee su segunda residencia, ha trabajado visualmente bajo influencia del cine underground norteamericano y esas referencias literarias que apuntan ecos de  Kafka, Joyce, Faulkner, la Generación Beat, T. S. Eliot o Sylvia Plath, además de textos propios.

El uso de elementos mecánicos, materiales inéditos y frágiles en sus instalaciones, así como la citada transdisciplinaridad de su lenguaje, le llevaron a colaborar con artistas como Jannis Kounellis, Sven Nykvist, con los actores Donald Sutherland, Geraldine Chaplin y Martin Wuttke, con el escritor alemán Martin Mosebach o con el músico Hayden Chisholm.

Rebecca Horn, que ya estaba presente en la colección del museo Es Baluard con dos obras, Three Graces in Blue (1993) y La Ferdinanda X-Ray (1981), es una creadora visual con una amplia trayectoria en el desarrollo de instalaciones con vínculos en la tecnología, performances interactivas y la producción de films. La primera película que realizó fue en el año 1970, un corto de 12 minutos, a partir de la citada performance Einhorn (Unicorn), cuya escultura actualmente forma parte de la colección de la Tate Modern de Londres. A lo largo de todos estos años, su trabajo se ha caracterizado por un confluir de performances, películas, esculturas e instalaciones espaciales, dibujo, fotografías, un tratamiento especial de lo sonoro y la interacción de los cuerpos con el espacio que habitan.

Durante la etapa mostrada en la exposición, Horn usa accesorios protésicos y extensiones en sus performances que luego convierte en films, con representaciones en las que explora un equilibrio entre cuerpo y espacio para evolucionar más adelante hacia una interacción con sus esculturas mecánicas en la que los actores desempeñan el rol de máquinas disfuncionales. Después, sus piezas irán evolucionando sobre la idea de definir y cortar distancias a través del uso de reflejos de espejos, luz y sonido, incluyendo peculiares alusiones a la imposibilidad del movimiento, la incomunicación y la relación con lo espacial como metáfora.

Horn concibió su primer largometraje en 1978, Der Eintänzer (The Gigolo), al que seguirían en 1981 La Ferdinanda: Sonate für eine Medici-Villa (La Ferdinanda: Sonata for a Medicci Villa) y Buster’s Bedroom en 1990. Películas muy narrativas en las que está presente su obsesión con la imperfección del cuerpo y el equilibrio entre la figura corporal y los objetos.

Una selección de este proyecto pudo verse en la Tate Modern de Londres en 2016. Nekane Aramburu, directora del museo Es Baluard, ha realizado una adaptación para potenciar la revisión de esta autora desde el Gabinet, espacio vinculado a las obras de la colección del museo.


 

 

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