Cuadernos tragicómicos

Asturceltas

Iván Álvarez escribe sobre la narrativa indigenista astur, «esa que dice que los asturianos tenemos más que ver con los bretones o los galeses que con los andaluces» y lo sospechoso del «constante interés por diferenciarse del sur y parecerse al norte».

/ Cuadernos tragicómicos / Iván Álvarez /

En mi primer año en la carrera de historia en la Universidad de Oviedo tuve un profesor muy peculiar. Es periodista, conocido entre los activistas a favor de oficialidad de la llingua asturiana y un destacado opinólogo cuyas clases no olvidaré jamás. Todavía tengo pesadillas. Al parecer, este señor daba mucha importancia a «nuestro pasado celta»; este sustrato cultural sería la explicación que mi profesor encontraba, entre otras, a que los asturianos comamos embutido, y que los de Gijón y Oviedo nos llevemos muy mal, así como también ocurre con Candás y Luanco, por ejemplo. Ojalá alguien le convalide el título de antropología. Creo que merece la pena insistir en la primera oración de este texto: este señor daba clases de historia en la Universidad de Oviedo. Cosas de chupa y mama, que diría Jorge Ilegal.

Batalla entre astures luggones y astures pésicos, recreación histórica a cargo de la Asociación de Ortopédicos del Principado de Asturias

Estas y muchas otras babayaes relacionadas con lo celta y Asturias he oído y leído en el arduo camino de la vida, generalmente a gente adscrita, cómo no, al nacionalismo y regionalismo asturiano. He leído a menudo, por ejemplo, que los asturianos actuales somos culturalmente celtas. También tengo entendido que es una vergüenza que tengamos una estatua de Augusto en Gijón, homenajeando a los invasores genocidas romanos. Siento fascinación por aquella gente que dedica buena parte de su militancia política a conseguir la oficialidad de una lengua romance como es la asturiana, y la vez dice tener un sustrato cultural celta determinante y que lo romano es ajeno, impuesto y postizo. No estoy diciendo que todos los nacionalistas o regionalistas astures pequen de indigenistas, es algo marginal, pero algo de esto hay en el imaginario popular asturiano.

Siguiendo con la cuestión romana, más de una vez nos hemos enfrentado a la idea de que los asturianos deberíamos identificarnos con los astures. Las palabras astures y asturianos tienen el mismo lexema, por lo que cae de cajón que somos el mismo grupo humano, pero con dos mil años de diferencia. Suena lógico, coherente y fundamentado, ¿verdad? Igual ocurre con los cántabros. Vemos esta idea cuando se habla sobre el pasado en primera persona del plural, práctica tan extendida como lamentable. Todo hemos oído expresiones similares a «los españoles evangelizamos y conquistamos América», lo cual nos da una pista que nos sugiere que estamos ante un fantasmón, literalmente, pues estaríamos ante el espectro de alguien que participó en una movida ocurrida hace quinientos años. Tranquilo, PaquitoDeEspaña1492, si no eres capaz de conquistar a un ligue un sábado noche, menos todavía vas a conquistar un continente. Este caso evidente lo podemos trasladar al caso astur «los asturianos fuimos los primeros en declarar la guerra a Napoleón en España» o «los romanos nos invadieron». A los asturianos no nos ha invadido nadie ni nada recientemente, excepto la terrible moda del cachopo, que está sobrevaloradísimo. La única probabilidad de que podamos decir eso con rigor es que el Sporting u el Oviedo jueguen una eliminatoria contra la Roma en competición europea, cosa que visto lo visto ocurrirá aproximadamente en el año Nunca.

El último votante de Andecha Astur

Obviamente, si hiciéramos una relación de elementos culturales que hemos heredado o desarrollado a partir del legado romano, e hiciéramos lo mismo con los pueblos prerromanos, la lista más amplia sería sin lugar a dudas la latina. Y estoy teniendo en cuenta el sincretismo y la hibridación cultural hispanorromana. Pero es evidente que nuestra lengua, legislación, urbanismo, administración o marco religioso nos vino de Roma y a través de ella. Sencillamente no me tengo que identificar con los astures, ni con los romanos. O me identifico con todos mis antepasados —si es que tengo alguno que viviera por aquí hace más de un par de siglos, cosa de la que no tengo constancia— o con ninguno. Imagínese, usted que lee esto, que es asturiano o asturiana, y especule sobre su ascendencia: podría ser descendiente de un guerrero astur brutal y violento, lo cual no es bonito; también podría serlo de una campesina que recogía cereales para el conde Gonzalo Peláez, primer militante histórico del independentismo asturiano, que ya por asociación nadie querría ser; o podría ser descendiente de un mercader francés afincado en el barrio ovetense de Gascona en el siglo XVI, que… bueno, sería francés. En definitiva, las opciones son múltiples y no tiene sentido reivindicarse como asturcelta, por mucho que quiera fundamentarse en algún rasgo etnográfico o en la genética. En todo caso asturcelta sería tu tataratataratataratataratataratataratatarabuelo, al cual despreciarías por ser hiperboomer y un pollavieja.

Y esto nos lleva a la parte más deliciosa de la narrativa indigenista astur y su idea de la cultura asturiana, esa que dice que los asturianos tenemos más que ver con los bretones o los galeses (el arco atlántico, en general) que con los andaluces o, para más inri, la gente de la España mediterránea en toda su extensión. Más allá de las sospechas que me despierta el constante interés por diferenciarse del sur y parecerse al norte —muy, muy sospechoso—, reconozco cierta intolerancia por la expresión tener que ver como sinónimo de parecerse o relacionarse. Supongo que esta sentencia cuanto menos cuestionable se basa en los distintos tópicos que tengamos de esas regiones verdes, frías y donde se toca la gaita, o un viaje que hayamos hecho a Irlanda donde nos flipamos un poco.

Es sorprendente cómo gente que gusta de exagerar lo particular y diferenciarse de gente que vive a una hora de trayecto en coche consigue encontrar lo común con gente que vive a mil kilómetros de distancia. Y sin duda existen diferencias a poca distancia, y similitudes a la larga, pero a la inversa obviamente también. Es fácil encontrar a personas que de la existencia de la lengua asturiana extraen la existencia de una cultura asturiana nítidamente diferenciada, pero a la vez el hablar español no lo consideran ligazón cultural con un cualquiera de Murcia o incluso de América, continente con el que no pocos españoles en general, y asturianos en particular, tienen una ligazón incluso familiar, por historias de sobra conocidas. Pero tienes más que ver con un tío de Escocia; claro que sí, campeón, titán, crack, librepensador.

Un asturiano en Astorga

Lo cultural solo interesa si es particular y diferencial con respecto al vecino de al lado. Interesan fiestas tradicionales que, echándole un poco de imaginación, pueden parecerse a no sabemos qué rito irlandés. Interesa la iconografía y el folclore, en buena medida forzosamente manipulados y promocionados como seña de identidad cual sesgo museístico. Pero no interesan las fiestas y rituales de masas, sin duda mucho más definitorias de nuestra cultura que la mascarada tradicional de tu pueblo. No interesa encontrar el carácter universal del folclore, asociado a comunidades rurales donde las preocupaciones y las penurias son en buena medida comunes a pesar de las distancias (en todas las comunidades hay bailes y fiestas asociadas las temporadas de cosecha, cortejar con una moza o a la llegada del verano). No interesa, en definitiva, asumir que vivimos en una sociedad donde las culturas de las que participamos (porque no solo vivimos de una cultura) vienen en buena medida determinadas por el ocio de masas, una economía postindustrial, y de constante elogio del individualismo; una sociedad hegemonizada, dicho sea de paso, por el eje anglosajón, motivo por el que mientras nos peleamos por qué lengua debe ser la vehicular, curiosamente, la única incuestionable es el inglés.

Recuerdo algunas quejas cuando en Oviedo se celebró un sucedáneo de la Feria de Abril. Se consideraba un intento de aculturación españolista y se consideraba ajeno a lo nuestro. Escribes esas quejas en un móvil Huawei, como te aburres sales de casa y vas a comprar algo a la cadena danesa Flying Tiger para decorar tu piso estándar, pero no te apetece hacer cena así que paras en el McDonald’s. De vuelta a casa ves en una plaza la actuación de la banda de gaitas oficial del Ayuntamiento, y piensas que viste una similar en tu viaje a Nantes, así que lo tienes bastante claro y concluyes que «está claro que somos algo celtas y culturalmente distintos a uno de Burgos». Y a pesar de este espectáculo folclórico, en absoluto espontáneo y aséptico, te cagas en la raza de los responsables municipales de cultura por querer españolizarte con una Feria de Abril, pero te bajas el cabreo escuchando reguetón made in Miami.

Por concluir, ¿somos los asturianos celtas, o astures? Evidentemente, no. Tampoco somos romanos. Como tampoco los toledanos son visigodos, los vascos vascones, ni los onubenses tartésicos o medio árabes. Culturalmente somos muchas cosas distintas. La globalización hace que tengamos que ver con gente incluso de Japón o Australia. El uso de un teléfono móvil es, de largo, mucho más importante en nuestra forma de estar en el mundo que el hecho de que a unos kilómetros puedas visitar el castro de Coaña o la Alhambra de Granada o ver una danza de espadas en la Plaza Nueva de Bilbao. La experiencia me dice que poca gente está dispuesta a tener esta conversación, parece que provoca conflictos de personalidad severos.

[Réplica de Cristobo de Milio a este artículo aquí]


Iván Álvarez es historiador, licenciado por la Universidad de Oviedo.

11 comments on “Asturceltas

  1. Eduardo Suarez

    Delen mas altavoz al articulo que es cojonudo

  2. Mino Álvarez

    Vania, como collaciu de to, voi facer l’esfuerciu de respondete puntu por puntu. Yá sabes, onde hai confianza da noxu… conque allá va. Primero, entames diciendo que «estas y muchas otras babayaes relacionadas con lo celta y Asturias he oído y leído en el arduo camino de la vida, generalmente a gente adscrita, cómo no, al nacionalismo y regionalismo asturiano…». Claro, porque’l celtismu ye una cosa esclusiva del nacionalismu astur. Y pa exemplu un botón. Daba la casualidá de qu’el mayor de los flipaos col tema’l celtismu que tiníemos en clas yera un facha españolista de los pies a la tiesta. Yá ves, mui nacionalista astur… Qu’hebo un intentu per parte d’esti nacionalismu de remanalu? Sí, normal, y del español tamién. Lo mesmo con cualesquier parte de la historia o de la cultura’l país (véase’l cuadonguismu). Lo que camuda ye l’envís y la intención cola que lo faes, y cuando se fae dende esa otra perspeutiva nun te veo gorgutiar. Siguiente: «He leído a menudo, por ejemplo, que los asturianos actuales somos culturalmente celtas…». D’esto yá falamos dalguna vegada. Si por celtes entiendes a los celtes de va más de dos mil años, obviamente tenemos mui poco. Pero esti términu evolucionó col tiempu, y l’aceición cola que s’usa actualmente fae referencia a un conxuntu de carauterístiques culturales (y non solo) compartíes o asemeyaes de los pueblos del arcu atlánticu, anque non necesariamente tean raigañu celta y munches puedan ser meres coincidencies. Tamién se fala de pueblos llatinos y naide nun piensa nel Lazio. Son coses que como bien dices tán nel imaxinariu popular coleutivu, y dende va bien de tiempu, por cierto. La pallabra celta ta presente en multitú de manifestaciones culturales del país con total normalidá. Por dalgo sedrá… Que por cierto, nun te veo ponete tan estupendu colos romanistes, que tán tol día na prensa dando la matraca cola Asturies romana pa nun dicir nada y meter la pata cincu vegaes de cada cuatro, como yá vimos con Carmen Ochoa en más d’una ocasión (con sovenciones siempres presta más facer «babayaes»…). Y por supuesto, reivindicar esos trazos culturales nun va a la escontra de reivindicar otros nin los fae incompatibles. Pero paez que moleste… ¿por qué sedrá qu’eso sí molesta y otres coses non? ¿A lo meyor porque va escontra’l discursu y el marcu normalizador del nacionalismu d’estáu? No que cinca al tema la estatua d’Augustu, sí, ye una vergoña. Meyor poníen una a Gausón o Corocotta, por puru sentíu de la dignidá. Esto nun reñe cola herencia cultural llatina. Ye un tema de xusticia histórica y reconocencia; puntu. Nun debe haber estatues y reconocencies a invasores y conquistadores, nin equí nin nenyuri (que si fore una estatua antigua, de la época, tovía tendría’l so valir históricu, pero nun ye’l casu; ye una reconocencia contemporánea y pa enriba vulgar, con denguna singularidá. Anoxante). Dempués, caes nel típicu erru de llevar a lo biolóxico temes xenéricos y coleutivos. Claro que nun vinimos esclusivamente de los ástures. Pero tamos falando de los pueblos xenuinos que poblaron esti territoriu dende que tenemos conocencia. Nun ye la identificación colos ástures porque xenéticamente seyamos los sos descendientes, sinón porque cronolóxicamente somos los heriedes d’esta tierra, y ye’l pueblu al que debemos el nuesu nome (Asturies ye un nome de raíz céltica, yá que tamos…) y qu’amerita una reconocencia histórica. Yá pasando al tema de los paecíos ente pueblos y países, pos qué quies que te diga, sí, la cultura asturiana ta abondo más averada a la bretona o la galesa qu’a la andaluza, canaria o murciana. Nun pasa asina obviamente respeuto a la gallega, vasca o llionesa (conque non, nun se fae col envís d’estremase del vecín). ¿Quier dicir esto qu’esa cercanía a les cultures d’otros pueblos del Arcu Atlánticu ñegue o fáigase sobro la ñegación de la que pueda haber a otros países estremaos, seyan Andalucía, Portugal o Cuba? Pos non, evidentemente. Naide fala en términos d’esclusividá. Eso fáilo abondo meyor el nacionalismu español. Simplemente s’abren otres ventanes, otros marcos nos qu’Asturies afáyase perfeutamente y qu’amás interesa que tea por milenta razones, mesmo económiques (que yá que tires tanto de kilometraxe, habríes mirar bien, porque tamos más cerca de Bretaña que d’Andalucía, y yá nun digamos que de Canaries. De Canaries fasta d’Escocia tamos más cerca). Tien gracia que dempués tires de les histories familiares, cuando tu ties un xermanu viviendo n’Inglaterra (qu’a piques quedó d’acabar en Gales) y yo otru viviendo en Gales XD. Tien gracia tamién qu’eches tantes pestes pal celtismu atlánticu d’Asturies pero te paeza bien la cellebración de la Feria d’Abril. ¿Cómo lo montamos esto? A lo meyor resulta, como digo, que lo que molesta ye la posibilidá de salise del marcu afitáu plos estaos nacionales, qu’eso sí que tuvo y tien una intención política espuria clara, y por desgracia, siempres foi escontra la cultura propia y supunxo un fondu emprobecimientu cultural, al contrario qu’el celtismu tal como se plantegó n’Asturies, que siempres foi en pro de la cultura propia y l’arrequeció, xenerando actividaes estimulantes nel territoriu a tolos niveles. D’otra manera, nun entiendo tanta obsesión col celtismu atlánticu y en cambio que nun veas, mesmo defiendas o escuses, determinaos marcos culturales metíos a calzador cola sida de que vivamos nel mesmu estáu políticu. Nueches celtes, onde hai música asturiana, mal. Feries d’Abril, onde la cultura asturiana rescampla pola so ausencia, bien. Y yá p’acabar, non, l’inglés como llingua común a nivel mundial nun ye comparable coles llingües comunes a nivel de los países onde éstes son oficiales. Polo qu’esa referencia que faes ye del too demagóxica, o una falacia. Bono, en xeneral pa min tolo que dices ye demagóxico y falaz, porque de too faes un mecigayu y garres d’equí y d’allá pa sacar concluxones que nun vienen a cuentu. Sí, les costumes y los vezos de mases de la sociedá postindustrial definen muncho más la sociedá actual. ¿Y? Sí, la cultura global ye’l día a día de les nueses vides. ¿Y? Sí, toos tenemos un móvil en bolsu, ¿y? El nivel de paconismu d’estes referencies ta al altor de los que critiquen a los comunistes que tienen un iphone. El tema nun ye si hai hibridación cultural, cultures compartíes, fenómenos o vezos culturales globales, etc. El tema ye la intención cola que se faen les coses. Y los que criticamos el marcu cultural flamenquista facémoslo non solo por alóctonu, sinón porque ye empobrecedor, ta fechu con una intención uniformizadora y nun aporta nada, aparte de ser fondamente hortera, pero esto yá ye un xuiciu de valor personal. Y mui importante: no global tamién xuega una parte mui importante lo llocal, y trátase de saber engranalo. Dixisti: «Lo cultural solo interesa si es particular y diferencial con respecto al vecino de al lado». ¿Tien daqué malo querer potenciar la personalidá y la singularidá propies? Yo creo qu’hai un conceutu vital nel mundiu d’anguaño que los asturianos bien fadríemos en marcanos a fuéu, y ye’l de la gloCalidá, lo glocal, y eso ye lo que molesta a los españolistes, porque España ehí desapaez de la ecuación, yá que nin ye llocal nin ye global. España conviértese nun estorbu y nun anacronismu que nun interesa práuticamente mires per ú lo mires. Potenciar les marques propies (y lo celta y lo atlántico lo son) ye arriquecedor, va diferenciate y eso va ser positivo a tolos niveles. Aidate a destacar. Siempres suma, nun resta. En cambio, si te fundes nuna indeterminación global, pases a ser nada. Piénsalo a nivel individual. Pasa lo mesmo. Nun conozo a naide que quiera ser una nulidá. Pos colos países y los territorios igual. Interesa tener personalidá, mesmo dende la perspeutiva más materialista.

    • Vania Álvarez

      Taba esperando por ti jajajajaja na, a ver, no digo que el celtismo sea exclusivo del nacionalismo astur, de hecho he tenido broncas con nazis gallegos por esto mismo. No he dicho que sea exclusivo, pero en mi caso particular es donde más lo he visto. Y la gente que ha reaccionado mal a esto en Facebook me da la razón.

      El conjunto de características «celtas» o «atlánticas» que hemos heredado primero habría que ver si son definitorias de la sociedad asturiana actual, a qué responde su promoción, o su asunción como seña de identidad y su verdadera antigüedad. Que es lo que cuestiono. Que algo esté normalizado y asumido no significa que sea correcto o que esté bien fundamentado, ahí está el ejemplo de la religiosidad. Los festivales y las manifestaciones culturales de ese tipo tiene que ver con procesos de «crear comunidád» allí donde el capitalismo (no solo el Estado en particular) las destruye. Formas de construir lealtades, vaya. Claro que tenemos elementos en común con el Arco Atlántico, nadie lo ha negado, lo que se critica es que se reivindique obviando las no pocas conexiones con el resto de la Península e incluso oponiéndolas: desde el catolicismo, a la lengua a instituciones diversas… Elementos que con buena parte de ese arco no tenemos en común y que antropológica y sociológicamente no son cuestiones menores. El cómo se produce esa hibridación tiene interés hstórico, pero no elimina el hecho de que ciertos elementos culturales ya sean «propios» y definitorios de nuestra vida en sociedad.

      Poner una estatua de Gausón (el Terrible) no tiene nigún sentido de dignidad por lo que comento a lo largo del texto. Si no tiene sentido la estatua de los conquistadores menos todavía de los conquistados, pues somos consecuencia, entre otras, de esa conquista. Y claro que riñe con reconocer la herencia romana, que se considera en ese relato postiza y no algo que se integra. En mi artículo se apela a la multiculturalidad de todas las sociedades, a que no tiene sentido hablar de una cultura ni en Asturias ni a nivel España, por lo que no es de recibo esa acusación de que no cuestiono la visión españolista. Obviamente este artículo va de lo que va y ya habrá tiempo para otros donde se de cera a otra gente

      Por otra parte no estoy defendiendo la Feria de Abril, a mí me da igual la Feria de Abril como me da igual las fiestas de Fitoria, lo que señalo es que se denuncia una aculturación y otra no. La que señalo, la de la cultura de masas, de ocio, es mucho más demoledora, sobrefinanciada y masiva que «la españolista», y pasa más desapercibida. Que «lo flamenco» no es autóctono y decir que «no aporta nada» es impropio de alguien que se queje de horterismo. Tú me tienes dicho que en Asturias solo debería hablarse asturianu e inglés. Si el flamenco no es autóctono, el inglés no te digo ya.
      Al decir esto me estás dando la razón en ese punto.

      En cuanto a mi hermano sí, vivió 5 años en Inglaterra, pero a donde fueron cientos de miles de asturianos durante 100 años fue principalmente a América, que es lo que me refirio. A nivel gentilicio, y por extensión cultural, la ligazón con América es evidente. ¿Que esa ligazón nadie la niega? Bueno, más que negarse se minoriza en detrimento de otras aternativas como el celtismo. Claro, el celtismo puede servir para separarse de lo «español al cuadrado» que es lo castellano o lo andaluz. Lo «hispánico» no. Precisamente porque vivimos en sociedades multilingües, con cultura de masas diversa, individualista pero a la vez cada vez más común a toda la Humanidad no pierde sentido decir que uno es culturalmente asturiano o español. Participamos de muchos tipos de culturas a diferentes escalas.

      El alegato particularista y localista está muy bien, pero lo glocal presenta contradicciones evidentes que por mucha vuelta que se le de culmina con el triunfo de lo global. Diferencias culturales en una humanidad de 7000 millones de personas siempre habrá, a nivel «civilizatorio», subjetivo, objetual, instrumental… lo quiera el Estado español o no, eso está claro, lo que yo nunca compartí fue enclaustrarlas, compartimentarlas y apellidarlas más que para ubicarlas. Este artículo podría hacerlo criticando la noción de cultura española, lo tengo criticado de hecho. De todas maneras es un artículo de humor donde se exageran cosas, obviamente. Dicho lo cual ya sabemos que no vamos a llegar a acuerdo en nada jajajajaja así que espero que nos veamos por Navidad y nos apuñalemos en persona.

  3. Hola. Lo primero, felicidaes: redactes bien, con potencia y rotundidá. Dices coses ciertes. Y dexes de decir otres. Tampoco ye condenable, facémoslo toos. Por exemplu, que Cadiz tamién ta a 1.000 km.

  4. Xuan Bello

    Tando contigo d’alcuerdu en cuasi too, discrepo de too. Nel tonu epigramáticu que gastes nesti artículu, onde nun falten razones, escaeces dos coses fundamentales: el tiempu y los tiempos. Explícome: hacia 1980, Uviéu yera una ciudá gris y esquinada, tristemente desgarrada que dexaba a la mocedá nel camín de l’afuxida. Dalgunos (mui pocos) volviéronse hacia la tradición heredada y fixéronlo crítica o acríticamente; otros, los más, echaron camín del estranxeru buscando una fonte renovada del ser, una nueva oportunidá, una identidá menos conforme coles afumaes sotanes que paseaben pelos chigres (aquellos chigres) del Uviéu de 1980 (y dalgunos con pistola). Sé de lo que falo porque yo viví ehí. La mocedá que lleía, la mocedá que buscaba na música una vía hacia lo sublime, acertada o enquivocadamente creó varies idees d’Europa puesto que yera Europa onde nos queriemos integrar. Una de les víes, mui fértiles, foi la del pop inglés y americanu, llueu tresformáu na movida madrileña como fórmula cuasi patria, anque n’Asturies nun llegó a funcionar identitariamente a pesar de la incuestionable valía musical de grupos como «Ilegales»; y tamién hubo otra, quiciabes menos pragmática, que tuvo un éxitu contradictoriu y mui profundu: l’atlántica o celta. Tengo que confesate que personalmente nunca fixi nada nin por una nin por otra, que lo único que fixi (plural foi la secreta hestoria del mio corazón) foi acudir siempre que pudi, y esfrutar del prestor d’asistir, a conciertos tan dispares como podien ser los d’Ilegales o los de Llan de Cubel. Como individuu que colecciona identidaes, y un individuu ta vivu y consciente en tanto y cuanto sía quien a asumir otra identidá distinta, dexeme llevar pol tiempu que me tocó moduláu polos tiempos que me tocaron. Nunca fui celtista, anque fui mui amigu de celtistes: nunca fui anglo-rock, `por llamalo de dalguna manera, anque tuvi munchos amigos que volvíen de Londres col últimu discu de The Smiths. La pulsión yera la mesma, integrase n’Europa y establecer, cola precariedá que podía la mocedá, un discursu insurxente frente a la caspia hexemónica qu’heredábemos del franquismu (onde la franquicia cultural teníala esi sur deformáu y disparatáu pol comerciu y el chumba chuma acríticu). Lo celta, que tien raigaños culturales n’Asturies dende’l sieglu XIX, remaneció como una lliberación, como un contra gustu, exactamente como Ilegales, La Máquina del Tren o. más tarde, Los Locos. Yera una necesidá dialéctica entrañada no vital: buscar nuevos modelos onde nos pudieramos afayar. La Santa Sebe y Cal Beleño nacieron el mesmu día, más o menos. Del to epigrama sosteníu (nun duldes nunca, parez que pa ti tien un valor tener razón) despréndese una idea falsa: que l’asturianismu cultural desenvolvió nestos 40 años un discursu indixenista y retrógradu. Abonda con lleer pa saber que puede haber una música celta n’Asturies pero nun hai una lliteratura celta; que puede haber un movimientu hardcore o punk n’Asturies pero nun hai una lliteratura hardcore o punk. Ensin quita-yos importancia nenguna a esos movimientos culturales, que foron y son importantes, el discursu cultural nun lo semaron ellos sinón la lliteratura. Recomiéndote que vaigas a la biblioteca y lleas: atoparás munchos llibros y munchos autores, en prosa y en versu, qu’intentaron establecer un discursu democráticu sobre l’Otru. Yá me dirás.

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  6. Ya lo decía mi guelu, habiendo tiempu un bobu fae un cientu y parece que tiempo tienes de sobra. No eres más que uno de los palmeros de la Pataca que apenas interviene ya porque está deshauciada. Otro paracaidista del lupanar de Cantoblanco. Acabarás como los de Atlántica XXI dándole a los bolos en un semáforo.

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  10. internet tien una bina cosaque ye que tou dios pue espublizar lo que piensa. Ya tien una cosa mala que ye que tou dios pue espublizar lo que piensa. Ah! Incluyios los click hunters como esti. Que polo que veo na rede escribe muchos más artículos de lo que debiera. Si pudiera procuru en contar raque interesante claro…

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