El runrún interior (110)
Pablo Batalla Cueto registra en su dietario pensamientos propios y notas de libros leídos y cosas vistas en Internet, escribiendo sobre el asunto Rubiales o la lectura de un libro sobre los años noventa.
cuaderno digital de cultura
Pablo Batalla Cueto registra en su dietario pensamientos propios y notas de libros leídos y cosas vistas en Internet, escribiendo sobre el asunto Rubiales o la lectura de un libro sobre los años noventa.
Pablo Batalla Cueto registra en su dietario pensamientos propios y notas de libros leídos y cosas vistas en Internet, escribiendo sobre la lectura de ‘Maoísmo: una historia global’, de Julia Lovell, o una observación de Michelet sobre la Revolución francesa.
Pablo Batalla Cueto registra en su dietario pensamientos propios y notas de libros leídos y cosas vistas en Internet, escribiendo sobre la huelga de Cádiz o cómo el fantasma de Georges Sorel recorre el mundo de nuestros días.
Pablo Batalla Cueto registra en su dietario pensamientos propios y notas de libros leídos y cosas vistas en Internet, escribiendo sobre su desagrado hacia el concepto de «plurinacionalidad» o la lectura de una biografía de Dolores Ibárruri.
Un artículo de Iván Álvarez, blanco, didáctico y para toda la familia, sobre los reyes del mar, «bichos fascinantes» donde los haya.
Escribe Cristobo de Milio que «la herencia celta y, más en general, prehistórica, todos esos rituales y leyendas y técnicas, son nuestros. No fueron promovidos por los reyes ni fueron planificados desde un despacho para servir a los intereses del Estado. Esas historias y esas creencias no las escribió ningún gordo intelectual cortesano. No fueron divulgadas por la Iglesia. Nadie las aprendió bajo los reglazos de un maestro o los gritos de un sargento de instrucción. La herencia celta representa, bueno o malo, lo que nadie pudo quitarnos y lo que nos llegó sin imposición: representa la libertad».
Cristobo de Milio Carrín, miembro de la Fundación Belenos, responde al artículo «Asturceltas», de Iván Álvarez, publicado en esta misma revista, criticando de él lo que considera «el mismo desprecio, el mismo racismo de siempre al servicio del Estado uniformizador», y defendiendo el celtismo como «un movimiento de resistencia político y cultural».
Iván Álvarez escribe sobre la narrativa indigenista astur, «esa que dice que los asturianos tenemos más que ver con los bretones o los galeses que con los andaluces» y lo sospechoso del «constante interés por diferenciarse del sur y parecerse al norte».
Iván Álvarez escribe contra la politización de las pulsiones identitarias y el humo peligroso de las idiosincrasias pretendidas y en defensa de la ciudadanía legislada; del patriotismo de Estado frente al patriotismo de la nación.








