El runrún interior

El runrún interior: un dietario (24)

Pablo Batalla Cueto registra en su dietario pensamientos propios y notas de libros leídos y cosas vistas en Internet, escribiendo sobre la polémica por la elección de una actriz negra para representar a Ana Bolena en una serie de televisión o cómo en ocasiones proclamarse ultrarrevolucionario es la manera de proclamarse conservador.

/ por Pablo Batalla Cueto /

El runrún interior: un dietario (23)

Martes, 9/11/2021. Le leo a Edgar Straehle que este día se conmemora en Alemania como Schicksaltag, «Día del Destino». Un 9 de noviembre fracasó la revolución de 1848, se proclamó la República de Weimar, los nazis perpetraron el Putsch de Múnich y la Noche de los Cristales Rotos y cayó el Muro de Berlín. Me pregunto cuál será la próxima efeméride que los alemanes sumen a ese día de barakas siniestras y esperanzadoras.

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Me tiene fascinado un fenómeno al que hemos asistido ya varias veces en los últimos años: documentales que reabren casos. Acaba de suceder con el del Caso Marta del Castillo producido por Netflix. A los periodistas se les ocurrió algo que no había pasado por la cabeza de los policías, por evidente que nos parezca: cotejar los datos de todos los teléfonos móviles de los implicados en el 2009. Y ahora la investigación se ha reactivado. Antes sucedió con el Caso Alcàsser o con el asesinato que relata The Jinx, cuyo protagonista, Robert Durst, un millonario estadounidense hacia el que apuntaban todos los indicios de sendos asesinatos, pero a quien no se condenó en su momento gracias a la pericia de sus abogados, confesó ser el asesino de una manera un poco rocambolesca durante el rodaje del documental, en el que había accedido a participar: diciéndose a sí mismo «ya está. Te han pillado. ¿Qué hiciste? Pues matarlos a todos, por supuesto» en voz alta, sin darse cuenta de que su micrófobo seguía abierto, mientras orinaba en el baño, después de que los entrevistadores lo acorralaran con sus preguntas. Pienso sobre todo esto aquello de que, en la sociedad del espectáculo, la sociedad crea el espectáculo tanto como el espectáculo crea la sociedad.

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Veo compartir en Twitter un trozo de un telediario de la televisión autonómica catalana en el que se habla de ciertos supermercados peculiares que han proliferado últimamente en Barcelona. Uno no va a comprar físicamente a ellos, sino que solicita digitalmente una compra a través de una app y la empresa se compromete a que un rider se la lleve en menos de diez minutos. Los trabajadores del espacio en el que se guardan los productos tienen dos minutos para llenar la bolsa de la compra y el rider, después, corre con llevársela al cliente a pie, en bici o en patinete. ¿Estrés? Todo el del mundo, claro. Pero una responsable de la empresa argumenta que no es estrés la cosa, sino «adrenalina positiva». Esa neolengua infame de la mercadotecnia moderna, ya se sabe. Jorge Dioni, tan fino como siempre, apunta: «El producto que ofrece este servicio no es agua o cereales para el desayuno, sino poder».

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Gonzalo Torné: «La libertad de expresión conlleva el riesgo de la burla y de la réplica. Lo que los cursis y cobardes estos quieren es impunidad».

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Leo que Beato de Liébana llamaba de este modo glorioso a Elipando de Toledo, con quien mantenía una divertidísima rivalidad: «cojón del diablo».

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A mi admirado Steven Forti, un historiador honesto y valiente, experto en historia del fascismo, que se ha ganado, a la vez, el odio africano de la ultraderecha española, el nacionalismo catalán y los rojipardos, hoy le atiza el entorno de Junts per Cat por decir una obviedad en una entrevista sobre su nuevo libro, un estudio de la extrema derecha 2.0 que tengo muchas ganas de leer: hay un sustrato común a Vox y JxC. Ni siquiera ha dicho, como tergiversan estas gentes, que Junts sea ultraderecha, sino textualmente esto: «JxC es un mejunje nacional-populista y no sería acertado definirlo como un partido del todo de la extrema derecha 2.0 pero comparte muchos rasgos con esas formaciones». Lo mejor de todo es que las reacciones airadas de esta muchachada confirman lo que Forti dice: está recibiendo insultos xenófobos y amenazas inquietantes, se están publicando fotos del lugar en el que vive, se están propagando bulos aberrantes sobre su persona, o sea, el sota, caballo y rey de la agitprop trumpista. En todas las casas cuecen huevos de serpiente y en la catalana también.

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Reaparece Albert Rivera y lo hace liderando un Instituto de Liderazgo cuyos lemas son es «Descubre tu Liderazgo» y «Líderes para Líderes»; y su logo, varias eles de líder juntas, formando una especie de escudo. Pienso que hay que tener los huevos como bombillas de farola fernandina para liderar un máster de liderazgo de la lideración lideral después de haber colapsado un partido que tenía todos los vientos del mundo a favor.


Miércoles, 10/11/2021. De pronto me he acordado de una cosa. Cuando era pequeño, hubo una época en la que me aterrorizaba que nos invadieran los árabes, lo cual se derivaba de que había visto en algún programa de la tele (¿Crónicas marcianas?) a algún predicador del espantaviejas aquel de Eurabia. Incluso recuerdo dar la brasa a mis amigos con eso: «Que sí, que sí, que lo dijo la tele». Además, me suena que lo que había visto era una profecía muy concreta: la invasión se producirá exactamente en tal año.

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X. López:

«¿Por qué cuesta tanto distinguir entre culpa y responsabilidad? En general me importan bastante poco los rollos sobre quién tiene la culpa de qué (cambio climático, lo que sea). Me importa mucho el «me siento responsable de esto, tengo que hacer algo para solucionarlo». Vivimos en sociedades muy desiguales. Lo que se traduce en desequilibros brutales en emisiones, huella climática. Los ricos y poderosos consumen más, tienen poder de decisión sobre lo que se produce, interfieren en los procesos democráticos que podrían atajar la situación. Te puedes pasar la vida excusándote en que tú no tienes tanta culpa como la junta directiva de Royal Dutch Shell plc (absolutamente cierto), o puedes llegar a la conclusión de que más vale que tú hagas algo por arreglar las cosas, porque ellos seguro que no lo van a hacer. Para lo que sirven todos esos estudios que señalas la desigualdad en la culpa si es que sirven para algo, es para señalar a un enemigo. Pero si no consigues armar una fuerza capaz de al menos echarle un pulso en condiciones entonces no han servido para nada. Todo lo que sirva para mejorar el equilibrio de fuerzas a nuestro favor (más organización, fuerza, financiación, influencia cultural, lo que sea) es bueno. Todo lo que desanime, sirva para escurrir bulto, etcétera, es malo. No hay más. Frente el abismo solo estamos nosotros».

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Leo en un libro que estoy corrigiendo esta noticia que publicó El Comercio de Gijón el 21 de febrero de 1939: «Con la República volvieron las cosas feas y sucias, volvió también el carnaval con los camiones llenos de furcias ebrias. Bien ido sea […] los desfiles están reservados ahora para la juventud, alegre también pero victoriosa, de los ejércitos de Franco». Si lo hubiera leído a tiempo, lo hubiera metido en Los nuevos odres del nacionalismo español, en el capítulo en el que diserto sobre cómo los entusiastas del desfile militar del 12 de octubre lo presentan como un contrasímbolo del Día del Orgullo Gay: el desfile de lo diverso, lo horizontal, lo espontáneo, lo distinto, lo festivo, y el del orden, la jerarquía, la marcialidad, la virilidad. No se me había ocurrido que, hace ochenta años, se establecía la misma dialéctica con el odiado carnaval, tiempo de transgresiones. No hay cosa del presente sin una rima histórica.

En el mismo libro, leo poco después que, en 1938, el alcalde de Gijón, Paulino Vigón, prohibió la visita a los cementerios por Difuntos, recelando de la colocación tradicional, a la entrada de los mismos, de puestos de venta en un ambiente de romería. «Para honrar a los muertos están las iglesias», aplaudía La Nueva España. Hay una alergia reaccionaria a las manifestaciones populares a la que le repelen hasta las religiosas.

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La polémica de la semana es que, en una serie de televisión sobre Ana Bolena, se ha escogido a una actriz negra para hacer de la protagonista. Hay gente muy furiosa. A mí, básicamente, me da igual. En absolutamente todas las teleseries históricas sin excepción hay enormes inexactitudes. No puede no haberlas y no tiene por qué no haberlas: es ficción, y la ficción siempre miente, sea con mentiras evidentes o sutiles. A esta misma gente iracunda por una Ana Bolena negra no le indignaría saber que los creadores de Isabel, la serie de Televisión Española, reconocieron en un making of que buscaron actores lo más guapos posible para representar a los Reyes Católicos, de los que los retratos que conocemos revelan que no eran precisamente atractivos. Lo que se discute al final es qué inexactitudes son ideológicamente válidas y deseables y cuáles no.

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Anuncian las encuestas una eclosión llamada a retemblar una vez más este cada vez más esclerótico régimen del setenta y ocho: una gavilla de plataformas provenientes de la España Vaciada para la que se prevén hasta quince escaños. Yo recelo un poco de tales plataformas: me parecen una oportunidad demasiado fácil para caciquillos y reaccionarios avispados. Pero veo muy nerviosa y muy furiosa a gente muy despreciable. Gente como Cristian Campos, que vomita un tuit repugnante sobre el «camino […] de la boina, los dialectos inventados y el catetismo de aldea y párroco con trabuco». Sobre cuál es el desencadenante de estos movimientos, no hay mucho elucubrar: es obviamente el efecto aspiradora que un Madrid megacefálico y voraz ejerce sobre su hinterland, esto es, las dos Castillas, Extremadura, Aragón… Y si a este ayusismo infame, si a esta insolidaridad rampante que llama insolidarios a los demás desde la comunidad más insolidaria de España (los pijos de mi ciudad no se empadronan en Sestao ni en Astigarraga, sino en Madrid), le pica la España Vaciada, solo queda decir que viva y viva mucho el cantón de Cartagena.

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Titular: «PP y Vox aprueban multar a quien use el lenguaje inclusivo en la Administración de Murcia». Certero comentario de Luis Ordóñez: «Dado el debate contemporáneo en Asturias, me parece absolutamente clarificadora esta noticia para ver quién quiere realmente hacer imposiciones lingüísticas desde un parlamento, con multas y todo».

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Cuenta Guillermo Fesser que, debido a la escasez de chips para la fabricación de nuevos vehículos, el precio de los coches de segunda mano ha subido en Estados Unidos un 25%, lo que significa que algunos coches matriculados hace 3 años valen hoy más que cuando se compraron. Mundo revuelto, este.

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El puente de Waterloo, de Monet:


Jueves, 11/11/2021. Isaac Rosa: «Todo arde bajo una lupa. Todo se deforma bajo una lupa».

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Leo en el libro que estoy corrigiendo que, en 1909, la infanta Isabel la Chata visitó en Gijón la fábrica La Sombrerera, en La Calzada; y los chavales de la escuela La Caridad formaron para recibirla al son de la Macha real. El niño Faustino Díaz recitó este agradecimiento:

«Señora. Alto honor es el nuestro recibir a Vuestra Alteza en nuestra humilde estancia, en nuestra modesta Escuela. Nosotros no disponemos de medios para agasajaros; pero, creednos, serenísima Señora, os recibimos con el corazón henchido de júbilo y puesto que os habéis dignado visitar a estos pobres niños, hijos todos de obreros faltos de recursos y protección, os proclamamos unánimemente como nuestra madre protectora.

Aceptad, magnánima y bondadosa Señora, aceptad este nombramiento que os ofrecemos con todo el candor de nuestras almas juveniles. Y contad que desde hoy esperamos que el valioso amparo de Vuestra Alteza no nos faltará».

Qué cosa tan repulsiva es el paternalismo. Y cuánto satisface pensar que, veintipocos años más tarde, un Faustino Díaz ya adulto pudo mandar a tomar viento fresco a La Chata de las narices y a toda la parentela.

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Pedro Ntno en Twitter, sobre Cristian Campos y sus repugnantes insultos a España Vaciada:

«Cosas de la vida. Se identifica el paletismo con las pequeñas poblaciones, pero muchas veces es una práctica de las grandes ciudades que se creen que son el centro del mundo. Cosmopaletos, los llaman, y con razón. Hay que ser muy ignorante para identificar a las pequeñas poblaciones con lo rancio, lo antiguo, la boina y las romerías. Muchas de esas pequeñas poblaciones tienen una demografía más heterogéneas de lo que imaginan. Son zonas de servicios y a veces, de industria. Por ejemplo, Teruel no es una provincia de paletos que vayan a lo suyo. Y desde luego, Teruel Existe no surge de ahí. Es una provincia que tiene una industria alimentaria considerable y que quieren infraestructura para estar mejor conectado al conjunto de España para darle salida. Literalmente tienen interés en integrarse en un mundo más grande que su provincia. Son movimientos de vocación aperturista. Quieren integrarse en el mercado español y con él, seguramente, en el europeo. No son personas con boinas que viven del cuento, son productores. Luego podemos hablar del nivel intelectual de esa España profunda, que no es precisamente bajo. Deberíamos hablar del éxito de la escuela en ese campo, una profesión que no se valora ni la mitad de lo que se debiera. Pero de estos periodistas, ¿qué podemos esperar? Hablan de vivir del cuento cuando son ellos la principal casta parasitaria que hay en este país. En este caso, al servicio y sueldo de la derecha madrileña. Ellos sí que viven del cuento».

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En el libro que estoy corrigiendo (que versa sobre las asociaciones caritativas, obreras, republicanas, etcétera, del Gijón del primer tercio del siglo XX centrándose en una en especial, Cultura e Higiene), me topo con una tónica invariable: siempre que estas sociedades organizaban un acto, utilizaban el castellano y el asturiano. Acabo de leer, por ejemplo, sobre una fiesta literaria celebrada en febrero de 1923 por el Ateneo Obrero de el Llano en la que hubo autores «tanto en bable como en castellano», y las participaciones se recogieron más tarde en un libro. Otro ejemplo: la inauguración de la Asociación Popular de Cultura de Gijón, una velada artística en el Teatro Jovellanos, incluyó la «lectura de una composición en bable asturiano titulada Adelantre dedicada a la Asociación Popular por Pachín de Melás». Para que luego diga la yihad antiasturianista que la lengua asturiana, su reivindicación o su dignificación literaria nacieron anteayer.


Viernes, 12/11/2021. Leo en el libro que estoy corrigiendo que, en los años treinta, del Grupo Naturista del Ateneo de Gijón se denunciaba en la prensa local que no solo practicaba el nudismo en los pedreros del Piles, sino que «apolíneos y maniáticos exhibicionistas con cuerpos más o menos escultóricos» acudían también sin ropa a los merenderos cercanos. Cómo me gustaría ser un apolíneo y maniático exhibicionista con cuerpo más o menos escultórico, snif.

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Está sucediendo una cosa interesante en Estados Unidos; algo que allá se da ya en llamar la Gran Dimisión. Mucha gente, millones de personas, se niegan a volver a trabajar después de la pandemia y las empresas ya tienen dificultades para encontrar trabajadores; de ahí aquello de Biden de «pay them more». Los sectores más afectados están siendo la hostelería, el transporte, las tiendas y los puestos de atención al cliente en general; empleos caracterizados por las condiciones precarias y los sueldos miserables, muchos de cuyos trabajadores descubrieron con el confinamiento y el parón laboral una vida mejor, más relajada, y formas de ocio más baratas, que hacen menos necesario partirse los cuernos para ganar un buen salario. Se pregunta Alberto Martí: ¿estamos ante una huelga general indefinida; una huelga no convocada, posmoderna, líquida…? Es una manera provocadora pero muy interesante de verlo. Las huelgas tradicionales, por otro lado, también van en aumento en Estados Unidos: si hay menos trabajadores disponibles, hay más poder de negociación sindical. Ahora mismo, de hecho, hay más oferta de trabajo que demanda y eso ha producido una ligera subida general de sueldos, de hasta el 8,1% en hostelería. Tiempos interesantes, estos.


Sábado, 13/11/2021. En Polonia, la veterana antifascista Wanda Traczyk-Stawska, de 94 años, participa con su uniforme de la Resistencia en una manifestación contra la deriva autoritaria del gobierno de ese país y a favor de la Unión Europea y se dirige así a un ultraderechista que aparece por allá: «Cállate, imbécil, asqueroso hijo de puta». Angustia pensar que esta generación dorada, el recuerdo directo del fascismo y de la lucha antifascista, esté desapareciendo; que nos deje solos.


Domingo, 14/11/2021. La sociedad agraria dejó un rastro toponímico; la industrial también. En Gijón, por ejemplo, muchos barrios tienen nombre de factoría: Laviada, El Cerilleru, Moreda… ¿Generará toponimia la sociedad de los servicios? ¿Dentro de cien, doscientos, quinientos años habrá ciudades llamadas Marinador, Portaventura, Terramítica, etcétera, alzadas en el solar de antiguas grandes infraestructuras del turismo?

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Pienso mucho últimamente en cómo proclamar, en el debate social, que uno anhela que cambie todo (y, por lo tanto, cualquier cambio parcial le es detestable) suele ser la manera de disimular, y de disimularse a uno mismo, que lo que anhela es que no cambie nada. El conservadurismo se disfraza a veces de ultrarrevolucionarismo. Si se rechaza el cambio parcial, y puesto que el cambio total es imposible, lo que se garantiza en la práctica es el no-cambio.


Lunes, 15/11/2021. Me cruzo con un tipo con chupa con la bandera de España y otro adminículo rojigualdizado que nunca me había topado en mis avistamientos periódicos de hombres orquesta del rojigualdismo vestimentario: gafas de sol con patillas con la bandera de España. No hay superficie inasequible a este coronavirus del horterismo patriótico.

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Hannah Arendt: «La palabra judío nunca fue pronunciada entre nosotros en la época en que yo era una niña. Fue a través de reflexiones antisemitas proferidas en la calle por unos niños, y que no vale la pena transcribir, como se me reveló esa palabra por primera vez». Lo leo en la biografía de Laura Adler, que acabo de empezar en el tren como acompañamiento literario a mi viaje a Barcelona, adonde voy a presentar Los nuevos odres. También subrayo este pasaje

«¿Cuándo comenzó [Hannah Arendt] a comprender la naturaleza que representaba el ascenso del nazismo? Ella explicará que, contrariamente a algunos de sus amigos, fue, junto con Günther [Anders], una de las pocas que se tomaron en serio la publicación de Mein Kampf en 1926. Tras la guerra recordará violentas discusiones con determinados comunistas que preconizaban la revolución mundial y ponían por delante la lucha de clases, negando el auge del antisemitismo. Durante mucho tiempo reprochará a sus jóvenes camaradas que se cegaran voluntariamente. Para ella, las cosas están claras: cuando a uno le atacan en cuanto judío, es en cuanto judío como debe defenderse. Y no en cuanto alemán o en cuanto ciudadano del mundo, ni siquiera en nombre de los derechos del hombre».

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Leo un artículo de Iván Redondo para La Vanguardia, donde ha empezado a colaborar. Con los spin doctors y los expertos en construir relato conviene no olvidar que el primer y siempre principal relato que construyen es el de su propia personal brillantez. Necesitar un vendehúmos que venda tu humo puede dejarte engatusar por quien, ante todo, vende el suyo.

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Paco Mariño en Twitter: «Cuenta Primo Levi que los pocos judíos parisinos que sobrevivieron a los campos de concentración, al regresar a sus casas, las encontraron ya ocupadas. Y ante su lógica demanda, se les decía que no removieran eso, que había que pasar página. Y es que canallas hemos sido siempre».


Pablo Batalla Cueto (Gijón, 1987) es licenciado en historia y máster en gestión del patrimonio histórico-artístico por la Universidad de Salamanca, pero ha venido desempeñándose como periodista y corrector de estilo. Ha sido o es colaborador de los periódicos y revistas Asturias24, La Voz de Asturias, Atlántica XXII, NevilleCrítica.cl, La Soga, Nortes, LaU, La Marea y CTXT; dirige desde 2013 A Quemarropa, periódico oficial de la Semana Negra de Gijón, y desde 2018 es coordinador de EL CUADERNO. Ha publicado los libros Si cantara el gallo rojo: biografía social de Jesús Montes Estrada, ‘Churruca’ (2017), La virtud en la montaña: vindicación de un alpinismo lento, ilustrado y anticapitalista (2019) y Los nuevos odres del nacionalismo español (2021).

3 comments on “El runrún interior: un dietario (24)

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  2. Sergio Gaspar

    Espero verte dentro de un rato en Barcelona en la presentación de tu libro. Todos los nacionalismos occidentales me disgustan. Y España puede entrar en un libro de records como generadora de nacionalismos. Vamos camino de ser una potencia mundial. Enhorabuena por tus anotaciones. Salud.

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