El runrún interior

El runrún interior: un dietario (23)

Pablo Batalla Cueto registra en su dietario pensamientos propios y notas de libros leídos y cosas vistas en Internet, escribiendo sobre el último giro sorprendente de la historia del obispo dimisionario de Solsona o la etimología de la expresión 'echar de menos'.

/ por Pablo Batalla Cueto /

El runrún interior: un dietario (22)

Martes, 2/11/2021. Me topo con un gráfico que muestra el incremento vertiginoso del precio de los fertilizantes, una de las manifestaciones de la crisis logística que atraviesa el mundo. Si se disparan los fertilizantes, es cuestión de tiempo que lo hagan, en pocos meses, los precios de los alimentos. Comentan desde Ecologistas en Acción que «solo falta saber cuándo y dónde estallarán las primeras revueltas». No creo que sea una boutade. Siempre, en la historia, han estallado revueltas cuando subía el pan, que a veces desembocaron en grandes revoluciones. Tal vez haya una revolución en ciernes. Lo inquietante es que no está nada claro cuál será su orientación.

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Preguntan a Bertín Osborne en una entrevista por alguna anécdota con fans. Responde:

«Uh… con fans me ha pasado de todo. En México me han pasado muchas cosas. Una vez vino una indita con su hijo a la salida de un concierto y me decía «tóquelo, por favor tóquelo, que está enfermito». Me quedé cuajado. No sé qué piensan de mí. En otra ocasión, también en México, un tío tan grande como yo se paró por la calle, tiró su chaqueta al suelo y me dijo «písela, que un artista como usted no debe pisar el suelo». Y yo no sabía si pisarla o no. Una vez entré en un camerino para cambiarme y de repente abrirse sola la puerta de un armario y había una chica metida dentro, escondida, que me pegó el susto de mi vida».

Vivimos en un mundo (supongamos que la anécdota sea cierta; seguramente lo sea) en el que hay gente que cree que Bertín Osborne tiene poderes taumatúrgicos. Y con eso queda dicho un poco todo. Me acuerdo una vez más de aquello de Benjamin, cuando visitó una rutilante fábrica textil moscovita, promesa de adelantos industriales de ultimísima generación, y se topó que todo era una lucida carcasa: en su interior, las mujeres seguían cosiendo a mano. La historia modifica las carcasas; la carcasa de nuestra era está hecha de pantallas, algoritmos, circuitos de silicio. Pero, en su interior, palpita una antropología atávica; la psique irreductible del mono sofisticado, mono al cabo, que no dejamos de ser.

Hoy mismo, cientos de seguidores de la conspiranoia QAnon aguardan en Dallas la aparición de John Fitzgerald Kennedy Jr., el hijo de JFK fallecido en un accidente de avioneta de 1999: creen que va a reaparecer para anunciar que acompaña a Trump en las elecciones del 2024. Nuestra era es En pos del Milenio de Norman Cohn, aquel libro maravilloso sobre los milenarismos medievales, pero con smartphones. Y es fácil burlarse de la idiocia de los gringos, pero QAnon, todo esa febril imaginación de un culto caníbal secreto con toda clase de gente de la élite involucrada, no es muy distinto de la teoría de la conspiración que en España se desarrolló en torno al crimen de Alcàsser, el caso Arny o la leyenda del bar España, y que imaginaba una conchabanza formidable de élites políticas, mediáticas, etcétera, en torno a una trama pederasta. Demonizaciones disparatadas de la élite para una suerte de socialismo de los idiotas, de antielitismo de meningíticos, cuya pereza mental necesita que el enemigo sea pérfido en un sentido teológico y también monolítico; un satanás único en lugar de una muchedumbre dispersa de adversarios.

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Una mujer ha muerto en Polonia después de que se le negara el derecho al aborto. A pesar de que su vida corría peligro, los médicos no quisieron practicarlo debido a las leyes prohibitivas aprobadas por el gobierno conservador. Luchamos, literalmente, contra psicópatas.


Miércoles, 3/11/2021. Agorer, en Twitter: «A este pais le hacen falta 50 veces más inspectores de trabajo y seguramente me quede corto. Si tienes un patrimonio de más de 500000€ se te asigna un inspector de trabajo de forma permanente». Suscribo.

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Más sobre las pervivencias antediluvianas de este mundo hipertecnológico: una secta fundamentalista antivacunas intenta crear una teocracia en un pueblo llamado Moscow, en el estado estadounidense de Idaho (donde Trump ganó en 2020 con casi el 64% de los votos).

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Se declara sorprendido un hostelero, en declaraciones a El Español, por el «problema cultural» de que «en lugar de querer aprender y aprovechar oportunidades, la gente pregunta por el sueldo y por si librará el fin de semana». Cuantísimo daño ha hecho el puñetero coaching.

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Leo a Carlos Javier González Serrano en Twitter una cosa preciosa. La expresión echar de menos tiene origen gallego-portugués: achar menos. Literalmente, hallar menos; hallar algo que ya no está: sentir la presencia de la ausencia. Sentir la ausencia. Hallar el ser de lo ausente y desear recuperarlo.

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Invierno, de Arkhip Kuindzhi.

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Jueves, 4/11/2021. Escribe Luis M. Alonso, el antibablista de guardia en La Nueva España (bueno, uno de ellos: el diario regional publica hoy hasta tres diatribas contra la oficialidad), creer «francamente que no es algo que reclame el común de los asturianos. Goza de un estrecho apoyo político que tampoco se corresponde con el interés general». Todas las encuestas desde 1991 han indicado que la mayoría de los asturianos está a favor de la oficialidad, pero siempre puede uno consultar la segunda opinión de sus cojones morenos y que estos le dictaminen que «el común de los asturianos» está en contra. Que la realidad no te estropee un buen titular, ya se sabe.

Con estos incansables guerreros de la yihad antibablista es todo así: la cotidianidad machacona del bulo y el embuste, la lisa y llana mentira como norma, el disparate histérico y el espantaviejas ridículo perpetuos. «De ser establecida la oficialidad», escribe otro de los tres pelmazos que hoy se asoman a las páginas de La Nueva, «barrunto un frenazo a la llegada desde otras regiones y países de alumnos en intercambio, profesores universitarios y médicos de alta calidad que vienen a formarse o a ejercer aquí». Yo conocí erasmus finlandeses estudiando asturiano en la Universidad de Oviedo, pero es que además lo fui yo mismo en un país en el que las lenguas locales son el griego y el turco, y no enloquecí.

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Dos hallazgos léxicos de una genialidad tal, que me producen síndrome de Stendhal cuando los leo: lüberalles y falanhipsters.

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Jónatham F. Moriche: «La reforma laboral está derogando al Gobierno».

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Titular: «El nuevo trabajo del obispo de Solsona en Semen Cardona, especializada en esperma porcino premium». La historia de este buen señor, religioso ultraconservador e independentista, especialista en exorcismos, que abandonó el sacerdocio hace unos meses para ennoviarse con una psicóloga escritora de literatura erótica satánica, no deja de mejorar. España será lo que sea, pero entretenida…

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Atardecer, de Felix Valloton:


Viernes, 5/11/2021. Me lo cuenta un amigo que escuchó por azar las dos emisoras en la misma mañana. Cuenta la SER: según el INE, 2021 es el año con menos delitos de la historia de España exceptuando 2020, año en que, como es obvio, hubo menos debido a los meses de confinamiento. Cuenta la COPE: ¡crece la inseguridad! ¡Todos los índices se incrementan vertiginosamente con respecto a 2020!

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Leo que hay un cuento de Borges, El informe de Brodie, en el que los miembros de una tribu afirman que sus brujos son capaces de transformar a hombres en hormigas, y ofrecen como prueba de ello la existencia de hormigueros.


Sábado, 6/11/2021. Cuenta Menasseh ben Israel en Vindiciae judaerum (1656) de un noble portugués que, a fin de que la Inquisición liberase a su apreciado médico, que bajo tortura había confesado judaizar, agarró al inquisidor, lo sometió al mismo procedimiento y obtuvo de él idéntica confesión. Lo leo en un capítulo sobre la melancolía judía en Melancolía y cultura: las enfermedades del alma en la España del Siglo de Oro, de Roger Bartra. Leo también que Jean Wier decía en De praestigiis daemonum (1563) que el diablo «se mezcla muy fácilmente con el humor melancólico, como hallándolo apto y muy cómodo para ejecutar sus imposturas, razón por la cual San Jerónimo dijo muy a propósito que la melancolía es el baño del diablo». Muy de acuerdo con Wier.

El libro de Bartra es en realidad una recopilación de tres largos artículos. El tercero tiene un inicio memorable: «Si pudiéramos sacudir vigorosamente el árbol genealógico del cristianismo nos caerían sobre la cabeza los frutos más extraños y las ramas más raras».

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Germán Huici: «Un elemento central de la sabiduría es mantener presente que, en toda relación de opuestos, esos opuestos se tocan y confunden: la virtud y el vicio, por ejemplo».

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Solemos entender la melancolía como la entendía Victor Hugo: el placer de estar triste. Pero también hay una tristeza de estar alegre: la que experimentamos cuando, en pleno éxtasis, nos ensombrece esa felicidad un brusco pensamiento amargo sobre la fugacidad de la vida.


Domingo, 7/11/2021. Una noticia deliciosa. «Algunos griegos antivacunas han estado pagando cuatrocientos euros para sobornar a médicos y enfermeras para que les vacunaran con agua y así obtener el certificado de vacunación. Pero luego sucedió algo gracioso: los médicos se embolsaron el soborno pero administraron una vacuna real y no agua para evitar meterse en problemas en caso de que se descubriera la vacunación falsa. ¿Pueden estos pacientes demandar a los médicos por darles un tratamiento sin su consentimiento? Sí, pero entonces tendrían que admitir que cometieron el delito de soborno». La civilización camina recto por renglones torcidos.


Lunes, 8/11/2021. Escribe hoy mi querido David Guardado en Asturies.com, y me ha encantado, sobre los «notarios de la hecatombe»: siglo y medio de machacones certificados de muerte de la lengua asturiana que lo que desean es provocarla, pero no acaban de conseguirlo. Los conecta, y es la gracia del artículo, con el Derrida de Espectros de Marx y sus reflexiones sobre la tozudez de quienes, caída la URSS, repetían del marxismo, a modo de encantamiento, que el muerto estaba bien muerto.

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Jon U. Salcedo: «Una de las cosas más terribles que queda del ciclo político 2011-2021 es que la capacidad plebeya de suspender satisfactoriamente la incredulidad política ha quedado abrasada».

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Me topo una diatriba liberal en defensa de la cultura del esfuerzo. Lo más ignominioso de ese discurso es que considera la capacidad de esforzarse un éter metafísico, desgajado de las condiciones materiales de existencia en lugar de dependiente, como todo, de factores que van desde la buena alimentación hasta un cuarto propio.

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Leo que a finales del siglo XIX, algunos intelectuales sefardíes empezaron a despreciar el judeoespañol, del que decían que era una lengua pobre y no apta para la creación literaria o la ciencia. Había que hablar francés o alemán, sostenían. Esto decía David Fresco, director del diario sefardí El Tiempo, de Estambul, en 1893: «No entiendo por cuálo se esmoven tanto sobre la suerte del judeoespañol. ¿Es él tan diño de intereso y de compasión este jerigonza hablado por un puñado de personas?». Decía tambien esto: «Escribir en esta lingua, ¿sobre cuálo? ¿Sobre las ciencias, las letras, los artes, la industría, la filosofía? ¿Para quén? Mi hijo o el vuestro que aspiran a la vida, que deben luchar por la existencia, ¿va estudiar en nuestro jerigonza […] la medicina, el derecho, las letras o las otras conocencias indispensables por la vida? Atorgad que esta idea es risible». Concluía: «Dejemos […] la sensibilidad y el sentimentalismo y siguiamos las leis de la yelada razón […]. La conservación del judeoespañol es imposible porque él no nos es más de ninguna utilidad ni por nuestras relaciones íntimas ni por nuestras relaciones sociales».

El runrún interior: un dietario (24)


Pablo Batalla Cueto (Gijón, 1987) es licenciado en historia y máster en gestión del patrimonio histórico-artístico por la Universidad de Salamanca, pero ha venido desempeñándose como periodista y corrector de estilo. Ha sido o es colaborador de los periódicos y revistas Asturias24, La Voz de Asturias, Atlántica XXII, NevilleCrítica.cl, La Soga, Nortes, LaU, La Marea y CTXT; dirige desde 2013 A Quemarropa, periódico oficial de la Semana Negra de Gijón, y desde 2018 es coordinador de EL CUADERNO. Ha publicado los libros Si cantara el gallo rojo: biografía social de Jesús Montes Estrada, ‘Churruca’ (2017), La virtud en la montaña: vindicación de un alpinismo lento, ilustrado y anticapitalista (2019) y Los nuevos odres del nacionalismo español (2021).

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