Palo y astilla

Tertuñados y adanismo

Escribe Francisco José Faraldo sobre la tribu de los tertulianos, «individuos que se consideran a sí mismos con autoridad y conocimientos suficientes para ilustrarnos sobre cualquier asunto», y sobre el adanismo de quienes motejan de adanistas a otros.

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Tertuñados

La tribu de los tertulianos está formada por individuos que se consideran a sí mismos con autoridad y conocimientos suficientes para ilustrarnos sobre cualquier asunto. Al decir cualquier asunto lo digo en serio, pues me refiero a cualquier cosa que se relacione de manera próxima o remota con la galaxia a que pertenecemos. El tertuliano no posee ciencia infusa, sino profusa y, en consecuencia, nada se resiste a su análisis, así que se pasa la vida transitando de emisora en emisora, de plató en plató emitiendo dictámenes sobre el avance imparable de la nanotecnología, la pubalgia de Messi, el sí es sí, el no es no, la escasez de vasectomizados entre los sindicalistas escandinavos o lo que se ponga por delante. Pero no solo ejerce su oficio en los medios de difusión, sino que pulula en todos los ambientes y nos agobia incesantemente con sus certezas incostentables, con sus irrebatibles ocurrencias.

 A veces se produce una cohabitación entre el tertuliano y otro espécimen de nuestro habitat: el cuñado. Ese encuentro íntimo entre cuñado y tertuliano da lugar a una variante híbrida todavía más temible, ya que que reúne en su persona las singulares características de ambos: el tertuñado. El tertuliano y el cuñado se parecen en que son bocones, osados y tendentes al berrido incontrolado cuando aparecen en los medios de masas. La diferencia fundamental entre los dos es que el cuñado tiene un amigo íntimo que es mecánico y le soluciona instantáneamente los problemas con el coche, conoce más recetas que lleven como ingrediente básico el aguacate y recita de memoria la clasificación de los vinos de La Mancha desde 1961. Si os ponéis a elaborar una lista de tertulianos, cuñados e híbridos, os sorprenderá el número de ejemplares en nómina. Confeccionar tal lista es una actividad entretenida y, si se hace en familia un domingo por la tarde, la podéis aprovechar para incentivar en los niños la afición a la taxonomía, una ciencia muy olvidada últimamente en los planes de estudio.


Adanismo

Igual que había sucedido con el mayo francés, el 15-M supuso un enriquecimiento del léxico político con aportación de vocablos y conceptos poco manejados hasta entonces; expresiones como «empoderamiento», «judicialización», «casta», «gente» (preferida a «pueblo») o «arriba/abajo» (preferidos a «derecha/izquierda») pasaron, entre muchas otras, a ser de uso común. Hasta los nombres de las nuevas organizaciones se desprendieron del formalismo anterior y adoptaron denominaciones que hubieran sido consideradas excéntricas o frívolas unos años antes. (Supongo, por ejemplo, que como me ocurrió a mí, otros residentes en el extranjero se preguntarían al conocer la existencia de un partido llamado Podemos: «Podemos ¿qué? Aquí falta un complemento»).

Uno de los términos que comenzó a usar la derecha, para denostar al líder del partido de exótico nombre, fue «adanismo», definido como una actitud consistente en «despreciar toda la experiencia previa de las cosas y emprender las acciones como si fueras el primer individuo sobre la tierra en abordarlas, el primero en descubrirlas». Y como el adanismo se considera a veces como algo propio de jovencitos poco reflexivos, el nombre venía al pelo para aplicárselo al peligroso dirigente, que a partir del 15-M fue tildado de adanista en todas las lenguas y acentos utilizados en una península tan diversa como la nuestra. Supongo malévolamente que muchos de los que recurrían al término no lo habían oído en su vida hasta escuchárselo al jefe en una reunión, y les parecía fino repetírlo.

De lo que estoy seguro es de que Carmen Calvo, mujer empoderada donde las haya, sí sabe muy bien lo que dice cuando acusa de adanismo al dirigente de Podemos. En su opinión él y su organización forman un bando de alevines llegados a este mundo con el exclusivo propósito de poner patas arriba el orden y la tranquilidad que presidían el imperio bipartidista. Doña Carmen afirma explícitamente que la sororidad y las reivindicaciones feministas no existirían si no fuera por la lucha sacrificada de su partido al que adjudica históricamente el copyright de todo lo que se mueve en el terreno de la lucha de las mujeres por la igualdad y el fin del patriarcalismo. Y aquí está la contradicción porque, de ser así, está incurriendo en el mismo defecto que achaca a su rival político. Sin nosotros, el vacío.

Llegados a este punto nos asalta la duda: ¿podemos colegir que los adictos al adanismo están condenados a un final poco brillante cuando desempeñan tareas de gobierno? Sería excesivo pensarlo, pero por poder, podemos. Por cierto, Podemos ¿qué?


Francisco José Faraldo (Ferrol, 1947) estudió magisterio y filosofía y letras en Madrid. Ejerció la enseñanza en Asturias y, durante doce años, en el Instituto Giner de los Ríos (Lisboa), ciudad en la que residió hasta 2018. Es autor de los libros de poemas Prédica del iluso (Premio Trivio) y La mano en el fuego (2017), tres textos teatrales y los ensayos El vecino invisible (2015) y Asociación Amigos de Mieres: cultura popular y lucha por la democracia en Asturias. En 2021 publica la novela Onofre, Raymond Queneau y una mula. En 2022 ha presentado la colección de poemas «Cantos y señas (básicamente es esto)» en Bohodón Ediciones.   Colabora en publicaciones periódicas de España y Portugal y ha impartido y coordinado cursos de creatividad destinados a profesores en ambos países. Como traductor ha vertido al portugués la obra teatral del dramaturgo sudafricano Athol Fugard y al castellano la producción del pedagogo y compositor belga Jos Wuytack.

Acerca de El Cuaderno

Desde El Cuaderno se atiende al más amplio abanico de propuestas culturales (literatura, géneros de no ficción, artes plásticas, fotografía, música, cine, teatro, cómic), combinado la cobertura del ámbito asturiano con la del universal, tanto hispánico como de otras culturas: un planteamiento ecléctico atento a la calidad y por encima de las tendencias estéticas.

1 comment on “Tertuñados y adanismo

  1. Luis Serrano

    Son auténticas joyas literarias, muy agudas e interesantes y divertidas.

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