Escuchar y no callar

Lo que aprendí de los autócratas autodenominados progresistas

«No hay progresismo en las conductas autoritarias ni en el secuestro de los resortes de la política en beneficio personal, de un partido o ideología», escribe Miguel de la Guardia en este artículo contra Maduro, Ortega... o Pedro Sánchez.

/ Escuchar y no callar / Miguel de la Guardia /

No hay progresismo en las conductas autoritarias ni en el secuestro de los resortes de la política en beneficio personal, de un partido o ideología; así pues, que a nadie le extrañe ver en esta nómina a Maduro, Ortega o a un aprendiz de autócrata como Sánchez, pues, aunque haya diferencias significativas entre los tres en cuanto al modo cómo llegaron al poder, a todos les asisten las características de una extremada soberbia, un comportamiento autoritario y una insaciable tendencia a colonizar todas las instancias de la sociedad.

El caso más llamativo es el de Maduro, que, a pesar de los cambios constitucionales y de haber puesto a media Venezuela en contra de la otra media, provocando un éxodo masivo de sus ciudadanos, mantiene secuestrado al país al no haber hecho públicos los resultados detallados de las últimas elecciones. Por eso no se entiende el apoyo incondicional del Gobierno de España y se crean motivadas sospechas sobre los negocios del señor Zapatero en ese país. En cualquier caso, no existen dudas sobre el talante golpista y autoritario de este elefante que ocupa la casa de gobierno de Venezuela, aunque otro autócrata, como Trump, pueda contribuir a blanquear su imagen con acciones intolerables de injerencia en los asuntos de otro país; cuando bastaría con exigir que se asumieran los resultados de las últimas elecciones.

En cuanto al señor Ortega y su esposa, la señora Murillo (copresidenta de Nicaragua por decisión conyugal), su conducta, en particular desde 2018, no deja lugar a dudas sobre su autoritarismo frente a un pueblo al que se reprime sin contemplaciones mientras se colonizan todas las instancias del poder. Esta es una historia dolorosa para mí, pues si en mi adolescencia fui un ferviente admirador del Castro que se subió a las montañas de Cuba y se alzó en armas contra la dictadura de Batista en defensa de la dignidad del país. Con el tiempo aprendí que no había sabido darle la palabra a su pueblo para que fuera él quien decidiera su futuro. Eso fue diferente con el Frente Sandinista, que derrocó a Somoza y convocó elecciones libres que supo perder con dignidad. Parece que esta actitud se perdió y hoy Ortega es uno de los mejores ejemplos de autocracia que se proclama progresista.

El caso español es preocupante, pues si el señor Sánchez accedió al gobierno de forma lícita, mediante una moción de censura al Gobierno anterior acusado de corrupción, su ascenso a la cúpula del PSOE está lleno de comportamientos autócratas que consiguieron laminar cualquier oposición a su liderazgo, eliminando a personajes tan relevantes como Javier Lambán o Guillermo Fernández Vara, arrinconando o silenciando las voces críticas e instalando a su alrededor un cinturón de aduladores y presuntos corruptos. Eso, con ser grave y dañar la credibilidad de su partido, no es nada comparado con las mentiras constantes a los electores, disimuladas como cambios de opinión, cesiones injustas a supremacistas y nacionalistas a cambio de sus votos y la colonización de numerosas instancias de poder. La televisión pública, con contratos millonarios a su servicio; el Centro de Investigaciones Sociológicas, con el señor. Tezanos a su cabeza para publicar encuestas sesgadas que pudieran influir a los votantes; una fiscalía general del Estado sumisa al servicio de sus mandatos; el desembarco de sus afines en consejos de administración de empresas públicas y privadas, la ausencia de respuestas a las crisis humanitarias del volcán de La Palma o la dana de Valencia; así como su desprecio frente a las preguntas en las cortes o gobernar sin pasar por el trámite de aprobación de los presupuestos generales, son testimonio de su actitud soberbia y autoritaria.

Las lecciones que deberíamos sacar de la conducta de los autócratas anteriores serían:

1) no dejarse engañar por su autodefinición como progresistas;

2) asegurar los mecanismos de la ley electoral para garantizar el mismo valor de todos los votos, con independencia de sesgos regionales que puedan dar mayor representatividad a opciones menos votadas;

3) la implantación de listas abiertas, que eviten el poder de los partidos sobre los candidatos;

4) la elección de las cúpulas del poder judicial por votación entre sus miembros y sin intromisión del ejecutivo ni del legislativo;

5) la elección de los directivos de agencias y servicios públicos con criterios exclusivos de mérito profesional;

6) la prohibición, o al menos, limitación del número de ministros y asesores y el empleo de criterios objetivos para su designación.

La participación en los procesos electorales sin adhesiones incondicionales, la crítica razonada, la defensa de las ideas propias y el respeto a los que no piensan como uno son las herramientas imprescindibles para evitar la deriva autoritaria de los gobiernos. En el caso particular de los autócratas que se autodenominan «progresistas», hay que tener en cuenta que no son, como pretenden, un muro de contención contra la extrema derecha, sino su mejor banderín de enganche, y lo peor es que polarizan la sociedad enfrentando a los ciudadanos.


Miguel de la Guardia es catedrático de Química Analítica de la Universitat de València desde 1991. Tiene un índice H de 88 según Google Scholar y ha publicado más de 900 trabajos en revistas del Science Citation Index con más de 34.600 citas,5 patentes españolas, 4 libros sobre Green Analytical Chemistry (Elsevier, RSC y Wiley), un libro sobre Calidad del Aire (Elsevier), 2 libros sobre Análisis de Alimentos (Elsevier and Wiley) y un libro en dos volúmenes sobre Smart materials en Química Analítica (Wiley). En la actualidad está preparando un libro sobre Nuevas sustancias sicoactivas con un contrato con Elsevier. Además ha publicado 12 capítulos de libros. Ha dirigido 35 tesis doctorales y es Editor jefe de Microchemical Journal (Elsevier), miembro del consejo editorial de varias revistas y fue condecorado como Chevallier dans l’Ordre des Palmes Académiques por el Consejo de Ministros de Francia y Premio de la RSEQ (España). Entre 2008 y 2018 publicó más de 300 columnas de opinión en el diario Levante EMV y colabora con El Cuaderno desde mayo de 2021. 


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9 comments on “Lo que aprendí de los autócratas autodenominados progresistas

  1. Vicent Yusà

    Miguel, creo que en tu artículo, todos los personajes que citas son un mero decorado. Que tú interés -que si me permites decirlo así, va adquiriendo el grado de obsesión-, es la denigración de Sánchez. Para eso utilizas el mismo discurso, idénticos argumentos, que Ayuso y toda la derecha extrema mediática. Argumentos falaces, (lo del volcán y la dana ya es de nota), distorsionados y al servicio de un propósito: deshumanizarlo.
    Creo que es un artículo de un activista, no un análisis mínimamente razonado.
    Con todo mi aprecio.

    • Miguel de la Guardia Segarra

      Sabes, Vicent, que toleró mal la mentira y la soberbia . En especial si se disfrazan de progresismo
      No me importa si coincido con personas a las que nada me une
      Si, como muchos, espero que el PSOE se libre de ese líder tóxico
      Un fuerte abrazo y gracias por leerme y dar tu opinión
      Eso indica que ninguno de los dos hemos perdido el sentido aunque interpretemos de manera diferente la realidad

      • Miguel de la Guardia

        Me temo que se produjo una confusión pues fui yo y no mi hijo Miguel quien respondió a Vicent Yusa

  2. jmferrandezverdu@hotmail.com

    El argumento de Yusá contra De la Guardia es el interés de éste último en denigrar a Sánchez.
    ¿Qué interés puede mover a De la Guardia para denigrar al presidente del gobierno?
    ¿Simplemente que le ha dado por ahí?
    Creo que es un argumento poco convincente
    El poder judicial acabó con el gobierno corrupto de Rajoy, y a todo el mundo le pareció justo, porque lo era.

    También patalearon y lo plantearon los de la derecha como una persecución, cuando todo era producto de unas actividades reales.

    Justo lo que está pasando ahora con tantos personajes, muchos de ellos irrisorios, como la aventura musical y operística de David Sánchez en una Extremadura sin embargo carente de comunicaciones suficientes para ir a ver las deslumbrantes representaciones operísticas que sin duda iban a celebrarse en el marco de esa región desde siempre ligada a la gran ópera europea…

    No estoy seguro, pero creo que fue en Badajoz donde Wagner estrenó El Anillo de los Nibelungos, en enconada competencia con Bayreuth

    Más opereta que ópera es lo que se está representando en España con toda la basura musicalmente barata de este gobierno insuperable en el manejo de la superchería y el farisaismo generalizado.

    Miren si no lo que pasa con la aventura ideológica del feminismo, predicada por toda la izquierda, y ejemplificada de un modo impecable por un manojo de personajes de lo más representativo

    ¡Cuánto me recuerda la postura de la iglesia respecto al sexo, predicando en los púlpitos lo malo que era realizar ciertas actividades que ellos mismos practicaban a manos llenas!

    Si algo posee de perverso la actual izquierda oficial es precisamente la hipocresía, la ostentación de una superioridad moral que no se basa más que en su defensa de salón de unos valores que ni ellos mismos saben cuáles son.

    Yo no soy un activista, por cierto, y le he votado al PSOE, y me alegré infinitamente que Aznar tuviera que salir del gobierno y que Rajoy fuera defenestrado, e incluso llegué a votarle a Pablo Iglesias al principio, cuando todo eran palabras, antes de que los hechos vinieran a desmentirlo todo.

    En televisión defendió como nadie el interés de los desfavorecidos, y en el poder no tuvo remilgos en pactar con la derecha catalana separatista, algo de lo que no se le escuchó hablar jamás cuando iba a los programas de TV, y en adquirir bienes castizos…

    Nos hemos quedado sin izquierda y la derecha es una incógnita peligrosa

    Sólo nos queda rezar a las almas del purgatorio para que los políticos no puedan seguir gobernando en lo que queda de milenio, gracias a sus propios tejemanejes…

    • Miguel de la Guardia

      Mil gracias
      Esa, que no una animadversión personal es la razón de mis críticas
      Me duele que un partido al que respeto se vea arrastrado por un autócrata a un nivel peniso

  3. José L. Cebrià

    Al pan, pan y al vino, vino.
    Yo no te veo como un activista.
    Solo indicas 6 lecciones, sabemos que hay muchas más… pero ésa es otra historia (kipling)

  4. jmferrandezverdu@hotmail.com

    En cuanto a lo de que un argumento no es válido porque lo utilice determinada persona, es una teoría que nos lleva a tener que admitir que un mismo enunciado puede ser al mismo tiempo verdadero y falso si lo emplean las personas adecuadas

    Esto se lo comento, señor Yusá, porque suelo leer sus artículos filosóficos y sé que es estudioso de esa materia, de la cual la lógica no es la parte menos importante, como nos enseñaron Aristóteles y los estoicos, por ejemplo.

  5. Miguel de la Guardia

    Me parece estupendo que El Cuaderno sea lugar de confrontación de ideas y confío en que haya total acuerdo de los intervinientes , al menos, en cuanto a Maduro y Ortega

  6. jmferrandezverdu@hotmail.com

    No conozco muy bien lo de Ortega, pero Maduro ha entrado en fase de descomposicion
    Y lo siento por Venezuela, que podría ser un país rico si las sucesivas corrupciones no lo hubieran imposibilitado
    Posee las mayores reservas del mundo
    Qué pasará si cae Maduro?
    Eso no lo sabe nadie, aunque lo más probable es que la mayoría de los venezolanos sigan como están
    Ojalá no sea así y salgan del hoyo

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