/ Mirar al retrovisor / Joan Santacana /
En el siglo XVII aparecieron en España los llamados arbitristas, que fueron unos pensadores y economistas que enviaban memoriales al rey con propuestas para solucionar la grave crisis de la Monarquía Hispánica. Proponían soluciones a problemas como el declive demográfico y la dependencia de productos extranjeros, con medidas a veces absurdas. Quevedo, atento observador de lo que ocurría, se burló de ellos en diversas obras, como el Buscón, o en el Sueño de las calaveras. Precisamente en el Buscón, creo que en el capítulo primero, el protagonista, Pablos, viaja a Segovia y se cruza por el camino con uno de estos arbitristas delirantes, que estaba obsesionado con el asedio de Ostende, que era un bastión histórico en los Países Bajos católicos, bajo el dominio de la Corona española, que sufrió uno de los asedios más sangrientos de la época contra las provincias protestantes. La solución que el loco arbitrista sugiere al Buscón don Pablos es vaciar el agua del mar mediante grandes esponjas, y entonces los buques holandeses se quedarían varados en seco, sin agua para navegar.
En el tórrido verano de 2026, mientras medio país arde por unos inmisericordes incendios forestales, han aparecido nuevos arbitristas. Yo no quisiera ser uno de ellos y mi experiencia en fuegos se limita a alguna barbacoa doméstica; sin embargo, desde hace unos años poseo un sistema de calefacción con biomasa: la razón de ello era que me quería independizar de las compañías de gas (si escribo aquí lo que pienso de ellas podría ir a la cárcel). Pero cuando estalló la guerra de Ucrania, el precio de la biomasa subió muchísimo. La razón, arguyó el vendedor, era la susodicha guerra, ya que el pellet procedía de sus bosques. Yo me quedé con esta información, sorprendido de que en un país con una masa forestal tan enorme, que se pierde anualmente, se tuviera que importar de Europa Oriental.
Hoy, ante la ola de incendios, que estallan por todo el país a causa de unos bosques abandonados, sin limpiar, he vuelto a pensar en el problema. He buscado la biomasa que hay en los bosques españoles, y he visto que el cálculo no se hace «pesando el bosque» directamente, sino mediante ecuaciones alométricas de biomasa, desarrolladas por centros de investigación forestal españoles (como el INIA-CSIC). Estas fórmulas matemáticas estiman el peso de los componentes no maderables a partir de datos medibles en campo, como el diámetro del tronco a la altura del pecho (DAP) y la altura del árbol.
Según estos cálculos, la biomasa que no es madera comercial y que está formada por ramas, hojarasca, raíces, cortezas y hiervas, asciende a más de 50.000.000 toneladas anuales. Si esta biomasa, que hoy se pudre y es la responsable de la fragilidad de los bosques ante los incendios, se utilizara para producir electricidad, se generarían 30.000 GWh anuales, suficientes para el consumo eléctrico de 8,6 millones de hogares domésticos. Se calcula que ello representaría un 12 por ciento del total del consumo del país.
Bueno, supongo que todos estos cálculos habría que matizarlos y corregirlos. Pero solo pienso en cómo se limpiarían los bosques si la hojarasca acumulada tuviera un uso comercial. Limpiar el bosque para tirar a la basura la biomasa es una empresa absurda, imposible de financiar, excepto si esta tuviera valor económico.
En fin, no quisiera parecer uno de los centenares de neoarbitristas que hoy desde las redes sociales critican al Gobierno, aun cuando sí que creo que la idea merecería ser considerada por quienes disponen de la tecnología y de la información estadística que yo no poseo.

Joan Santacana Mestre (Calafell, 1948) es arqueólogo, especialista en museografía y patrimonio y una referencia fundamental en el campo de la museografía didáctica e interactiva. Fue miembro fundador del grupo Historia 13-16 de investigación sobre didáctica de la historia, y su obra científica y divulgativa comprende más de seiscientas publicaciones. Entre sus trabajos como arqueólogo destacan los llevados a cabo en el yacimiento fenicio de Aldovesta y la ciudadela ibérica y el castillo de la Santa Cruz de Calafell. En el campo de la museología, es responsable de numerosos proyectos de intervención a museos, centros de interpretación, conjuntos patrimoniales y yacimientos arqueológicos. Entre ellos destaca el proyecto museológico del Museo de Historia de Cataluña, que fue considerado un ejemplo paradigmático de museología didáctica.
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No se preocupe
La idea es muy buena, magnífica, excelente
Por eso mismo no creo que las autoridades le hagan ningún caso…
Máxime si no parece muy del gusto de los amantes profesionales de la naturaleza, también conocidos como ecologistas, porque se hacen eco de todas las tonterías habidas y por haber