El sueño del tiburón
«Hace ya mucho tiempo que la política no es digna de su nombre y etimología». Un artículo de Antonio Monterrubio.
cuaderno digital de cultura
«Hace ya mucho tiempo que la política no es digna de su nombre y etimología». Un artículo de Antonio Monterrubio.
Michel Suárez prosigue su serie sobre «Los últimos días de la humanidad» escribiendo sobre supuestos «filántropos que trabajan en la confeccion de listas negras y el desarrollo de tecnologías de seguimiento personal y restricción de movimiento».
Michel Suárez pasea con su amiga Acracia, con quien comenta su perplejidad sobre los infundados elogios a la elegancia de Felipe VI.
Cuando el autor de ‘No era de los nuestros’ ganó el Nadal en 1958, no solo no se presentó a la entrega del premio, sino que estuvo ilocalizable varios días. Apareció una semana después y confesó qué había estado haciendo: dormir. Álvaro Acebes Arias «rescata» a un escritor que fue genio y figura, y murió joven.
«Hace tiempo que Río arde en el fuego de su propia desmesura; y no hay agua que pueda sofocar esta locura», escribe Michel Suárez para la serie ‘Llugares’ sobre Río de Janeiro, una ciudad en la que «a pesar de todos sus intentos —y han sido muchos— el hombre no ha conseguido arruinar por completo una naturaleza prodigiosa que aún sorprende a la vuelta de cualquier esquina con un panorama deslumbrante»; pero que últimamente sucumbe, como todo el país, a la imposición insidiosa de los Dungas sobre los Sócrates.
Jorge Praga reivindica al muy olvidado director de cine Robert Bresson, a quien por el cine tan específico que desarrolló, sólo una atención empeñada y abierta es capaz de recibir hoy con viveza.
¿Es Putin un gobernante totalitario? ¿Quién es Aleksandr Duguin, el gran ideólogo del eurasianismo, a quien se conoce como el ‘Rasputín de Putin’ y cuya ‘cuarta teoría política’ fascina a las ultraderechas de todo el globo, y también a parte de la izquierda poscomunista? Pablo Batalla Cueto reseña ‘El futuro es historia: Rusia y el regreso del totalitarismo’, de Masha Gessen.
Da la impresión de que esta insólita francesa se ha convertido en una de las golosinas intelectuales más apetecibles en el mercado de las ideas. Adversaria tenaz de etiquetas y fórmulas, posee, sin embargo, algunas cualidades que la elevan a candidata ideal para ser esculpida en los frontiscipicios de los más extravagantes edificios ideológicos.







