Estupor y sueño de las tiranías ¿no? solubles
En ‘El Kremlin de azúcar’, Vladímir Sorokin inventa un 2028 distópico en el que robots, hologramas, tecnología de vanguardia y personajes que parecen venir de un mundo en el que reina la fantasía de Fellini y Moebius constituyen el grueso ciudadano de un Estado ruso feudal. Una reseña de Lorenzo Luengo.







