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La crisis poética

Siguiendo la estela abierta por Pedro Luis Menéndez con su 'La banalización del hecho poético', Adrián Salcedo abunda en criticar cierta pseudopoesía en auge que es más acto publicitario que acto creativo, abusa del yo y practica un extraordinario divorcio con el medio social.

La crisis poética

/por Adrián Salcedo/

Parece que hablar del arte de forma doctrinaria actualmente da un poco de miedo. Se tiene la imagen de que del arte no se ha dicho nunca una definición; que es lo que cada uno piensa que es. Pero éste es el mismo error en el que se cae al hablar de la filosofía.

Qué no es el arte

El arte no es lo que uno quiere que sea (a no ser que estemos hablando del resultado del arte). Tampoco es una vía de escape, visión que adquirió una importancia real con la aceptación del conductismo como doctrina dominante en la psicología: pensar que el arte es una cuerda de huida tiene fundamento en la concepción del ser humano como un sujeto pasivo que sólo reacciona a estímulos; pero la personalidad y la acción humana, como decía Ernst Fischer, es mucho más que la conducta y, por tanto, el arte también. Sí se puede decir que la vía de escape puede ser una consecuencia de la acción artística, pero no la definición de la misma.

El arte, desgraciadamente, tampoco significa belleza; y al revés, la belleza no significa arte. No se puede basar algo tan importante en una romantización; en una individualización del término. Bécquer dijo que la poesía eres tú, pero para mejor entendimiento, debería haber dicho su poesía.

Es necesario también hacer una mención a aquéllos que afirman que el arte debe ser político para ser arte o piensan que todo arte es político se quiera o no. No, amigos del todo es política: si borramos la línea que separa la actividad explícitamente política de la ideología política dominante de una sociedad, dejaremos de entender una y otra. Pero éste es otro debate. A los que piensan que el arte debe ser político para ser arte, les diría que si la capacidad creativa y artística del ser humano trasciende la política (no viene de ella), la definición de arte debería de hacer lo mismo.

La naturaleza del arte

Aunque algunos no lo crean (o no quieran hacerlo), el estudio de la estética es también uno de los grandes departamentos del pensamiento en la historia de la filosofía. Grandes y viejos filósofos han reflexionado sobre la naturaleza y la configuración de la belleza y el arte, junto con su relación entre sí. El arte, formando parte de la filosofía, es igualmente partícipe de la dialéctica entre ella y la ciencia. Lo que quiero decir es que, al igual que podemos rechazar teorías artísticas que se basan en concepciones erróneas de la actividad, la personalidad y la conciencia humanas (como el conductismo), también podemos dar sentido o base a definiciones del arte contando con lo que ya sabemos sobre los factores humanos.

Si el ser humano no es un sujeto pasivo que sólo reacciona a estímulos, quiere decir que la relación que las personas tenemos con el entorno o la realidad se desarrolla de manera activa. Y eso no significa que todo lo que hacemos lo hagamos de forma consciente o voluntaria, sino que nosotros como personas actuamos siempre en la realidad. Tenemos constantemente una actividad, hagamos lo que hagamos.

El poeta pobre, de Carl Spitzweg (1839).

Qué es el arte

Hay días y momentos en que esta actividad nuestra, esta relación activa con la realidad, no puede producirse de forma satisfactoria. Aquí nace el arte.

El arte, con el permiso de todo aquél y aquélla que ha querido y ha intentado definirlo según su ámbito, sector y, sobre todo, experiencia, es esta actividad creativa que llevamos a cabo cuando la relación con la realidad no se da por los medios comunes y normales (tanto en el aspecto bueno como en lo malo). Es la transformación de (o actuación en) la realidad en un lenguaje propio y elaborado. La expresión del factor subjetivo en otras formas.

Por supuesto, este lenguaje se puede imprimir de muchas formas (todas las que tiene el arte) y se ve determinado en última instancia por los medios de vida durante la historia humana y enriquecido por todo aquel arte producido en ella.

La poesía hoy

Es cierto que este artículo ha sido motivado por otro titulado La banalización del hecho poético, y mi intención era hablar de poesía. Era necesario antes, no obstante, desarrollar una explicación que sirviera a todo el mundo para entender la crítica de Pedro Luis Menéndez, y la mía propia.

La poesía, evidentemente, también es arte, y como el resto de los ámbitos artísticos, está siendo objeto de un vaciado complejo y gradual. De hecho, es difícil pensar y analizar como poesía lo que hoy día se está comercializando como tal, porque no lo es. Y digo que no lo es porque, fuera de las características concretas que tienen los escritos literarios de esta nueva juventud (estilo, estructura, …), su lenguaje carece de las características del arte.

Sí, es cierto que a veces se cumple que el autor escribe porque no sabe o no puede actuar de una forma satisfactoria en su relación con la realidad. Pero también es cierto que no lo hace ni de forma creativa, ni en un lenguaje propio, ni se expresa en otras formas que no sean las que también utiliza en su día a día. Todo esto no es de extrañar, ya que el lenguaje utilizado por estos escritores parece haber sido pensado para ser publicado y comercializado. No se produce un acto creativo en el momento de la producción de la obra, sino un acto de producción mercantil.

Las características que acompañan a todos estos textos y libros son bastante similares, y parten de un abuso del yo y de la primera persona; de un extraordinario divorcio con el medio social; de una búsqueda infantil y constante de la facilidad y los juegos de palabras; de un vocabulario y unos temas recurrentes que parecen sacados de un prospecto (además de hacer pasar por originales calcos de versos ya escritos por otras personas); y de un abuso de la prosa que no puede calificarse de prosa poética o prosa vertical por no cumplir tampoco con sus cánones. Características que, como dice Pedro, extraen toda la riqueza al acto poético.

Es así como no siguen ninguna línea trazada en el ámbito de la poesía, ni siquiera como vanguardia o como movimiento anti: dos corrientes, sin embargo, que a pesar de ser en cierto sentido casi opuestas a la poesía realista, romanticista o clasicista, podríamos decir que parten de la poesía misma, ya que pueden considerarse actos creativos de la misma forma que sus antecesoras. La novedad no quita la etiqueta de poesía.

Desafortunadamente, seguimos viendo cómo estos escritos se publican como obras poéticas, y profundizan en la crisis del arte y la cultura. Ya es mala suerte que su capacidad de profundizar sólo se manifieste en este sentido.

Los artistas tenemos que hablar más y, sobre todo, hablar de este hecho. Debemos hacernos un altavoz para enriquecer la cultura de una forma sólida. Y si me permiten por una sola vez la metáfora fácil, construir un jardín donde disfrutemos de los frutos que mantendrán este sentimiento y compromiso de hacer del arte un elemento vivo.


Adrián Salcedo (Barcelona, 1994) es graduado en ciencias políticas y ciencias de la administración y poeta novel.

1 comment on “La crisis poética

  1. Pedro Menéndez

    Tu artículo es una síntesis excelente de ideas que podríamos pensar que deberían ser comunes y no lo son. Por eso hay que volver a ellas una y otra vez, de modo parecido a la necesidad de combatir las pseudo ciencias por parte del mundo científico.

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