Diarios de cuarentena

Días

Javier Sánchez Menéndez, poeta, aforista y ensayista, rastrea las distintas formas del silencio, realidad y metáfora de estos tiempos de confinamiento, para acercarse a los rostros ocultos de las amenazas de la pandemia. EL CUADERNO presenta una selección de los textos escritos, jornada a jornada, por el autor gaditano durante su reclusión sevillana.

/ por Javier Sánchez Menéndez /

Día 8

Mörike nos describe a Mozart como un gran conversador, el autor, nacido en Ludwigsburg en 1804, pretendía realizar un retrato moral del creador de La flauta mágica. Y lo consiguió. Lo hizo en su obra Mozart, camino de Praga. Me interesan muchos los poemas de Mörike, y las Mörike-Lieder del compositor Hugo Wolf.

Cuando escucho los aplausos de las ocho acudo a los versos de Mörike: «Das, was du da siehest, ist Totengeleit,/ Und was du da hörest, sind Klagen», (Lo que ves es un fúnebre cortejo,/ y lo que oyes son lamentaciones).

Existen diferencias entre un político y un estadista. Un país, para su correcta gestión y su representación acertada, precisa disponer de buenos estadistas y, en su defecto, de estadistas. Nuestro país, desde el nacimiento de la joven democracia, se ha ido llenando de políticos. Lo han inundado todo. Y el resultado es visible. Solo tenemos políticos.

Pero todo esto nos está sirviendo para ser aún más españoles, más europeos, más universales, y sobre todo más humanos. O deberíamos. Aunque ayer, el Día Mundial de la Poesía, las redes se inundaron de imbecilidades. ¡Pobre poesía! Parece que no sirve el confinamiento en el género, y debería. También ayer, 21 de marzo, fue el Día Mundial del Síndrome de Down, por si alguno confundió una cosa con otra.

El silencio es la lamentación de nuestro cortejo.

Día 9

El cielo cambia de color, las nubes no dejan que el sol ilumine los días. Esta primavera es un invierno que sigue teniendo frío.

Somos templos. Todos somos templos. Nuestro santuario posee muchas puertas, vanos por donde entran y salen los seres a su antojo, con la libertad de visión y la ausencia de transmisión. Y a pesar del multitudinario movimiento estamos solos.

Estamos solos.

Nuestra compañía es la ausencia, es nuestra libertad. Lloramos de impotencia por los demás, que somos nosotros mismos, y cerramos los ojos. Comienza a llover. Unas gotas minúsculas que no entran por las puertas de los templos, prefieren aguardar, entretenerse, respirar.

Estamos solos.

Comenzamos a respirar con los ojos cerrados. Comenzamos a morir con los ojos cerrados.

El silencio es el inicio, solo el inicio.

Día 13

Dicen que la esperanza tardará al menos dieciocho meses. También indican los expertos que se aguarda una segunda oleada en el mes de octubre. Salgo a fumar a la terraza, aunque minúscula, la terraza es una esperanza. Imagino que los coches son libros, y les pongo nombres: Infierno, Paraíso, Infierno, Paraíso…

Los vehículos debidamente estacionados son el infierno, los que circulan, pocos, son el paraíso. El infierno abunda, el paraíso escasea, y su tiempo de disfrute es muy escaso: duran tan solo el tiempo que tardan en cambiar de color los semáforos.

Pero como indica Cervantes en El Quijote: «Señor, las tristezas no se hicieron para las bestias, sino para los hombres, pero si los hombres las sienten demasiado, se vuelven bestias: vuestra merced se reporte, y vuelva en sí, y coja las riendas a Rocinante, y avive y despierte, y muestre aquella gallardía que conviene que tengan los caballeros andantes. ¿Qué diablos es esto? ¿Qué descaecimiento es este? ¿Estamos aquí o en Francia? Mas que se lleve Satanás a cuantas Dulcineas hay en el mundo, pues vale más la salud de un solo caballero andante que todos los encantos y transformaciones de la tierra».

El silencio es nuestra única esperanza, la meta para alcanzar el paraíso.

Día 17

Hay que repetir lo que es hermoso. Empédocles decía «Pues incluso dos veces, si es necesario, hay que repetir lo que es hermoso». Nos dejó escrito Nietzsche que el auténtico pensamiento de Empédocles es la comunión de todo lo que ama.

El confinamiento nos carga de falsa retórica; escuchar, dialogar, leer. ¡Cómo echo en falta a los grandes estadistas al servicio de un país! Oímos palabrería, leemos en los medios verborrea, todo es una burda llaneza.

Cuenta Timón de Fliunte que a Empédocles se le conocía en su época como el seductor de versos en el ágora. Disolvió el Consejo de los Mil, y mantuvo el orden con gran elocuencia. Decía Aristóteles en su diálogo Sofista que Empédocles fue el primero en emplear la retórica.

Nos dejó escrito Empédocles: «Pero la ley de todos los seres a lo largo y a lo ancho del inmenso éter ha sido establecida y a través de la infinita luz». Y también escribió: «El mar es el sudor de la tierra».

El silencio mueve todas las cosas con el solo pensamiento de su mente.

Día 25

Cada uno defiende lo que le llena, lo que realmente importa y merece la pena. Aquello que alimenta y satisface. Por eso es preciso rechazar lo que no es necesario. Escribía Arthur Schnitzler: «El fin último de toda cultura es conseguir que todo lo que denominamos política resulte superfluo y que la ciencia y el arte se hagan imprescindibles a la humanidad». Esta fue la máxima fundamental de Schnitzler: contra política, cultura.

Schnitzler también nos dejó esto: «Los filósofos de la guerra (la guerra es la política con otros medios)».

El silencio debe alejarnos de la política y acercarnos a la cultura.

Día 30

La calle huele a desinfectante. Sube un extraño hedor hasta la terraza.

El agradecimiento es una manifestación. Aunque se aplauda no se ama lo suficiente. Disponemos de varias opciones. La primera es dar la razón al aplauso en sí, como una justificación de nuestro acto. La segunda es elogiar y banalizar al mismo tiempo. Por mucho que se aplauda, seguimos sin amar lo suficiente. La tercera es el cinismo, como una prohibición universal, por ese motivo se aplaude o no se aplaude, pero hacemos notar, a nosotros mismos, nuestra contrariedad. Y la última es la conclusión de nuestra demostración de agradecimiento, aunque amemos poco, pero nuestro argumento nos otorga validez.

Los aplausos siempre van dirigidos, sin temor a equivocarnos, a la práctica de unas virtudes.

El silencio es un lugar privilegiado y ortodoxo.

Día 32

A veces descubrimos que los males existen, que están presentes como una sombra grande, con un viento incansable. Vuelve a llover. Los animales aparecen en los sueños y en la sobriedad. Es la naturaleza.

Las sombras habitan en la luz. Las sombras son la luz. La luz que circula fuera de la propia luz. La luz que no observamos. La luz que fluye junto al corazón y aleja los males. La luz del aire. La luz interior.

La luz es la necesidad y el mal es el destino.

El silencio es la verdad que todos afirman.

Día 34

Abrimos la puerta. Intentamos dar el paso que nos separa de aquí hasta ahí. Contemplamos el contenido de la consciencia. Volvemos a cerrar la puerta. No somos capaces de atravesar el umbral. Hemos observado muchos tipos de formas, transformaciones, un sol incandescente que provoca calor, un calor sofocante.

Ese fuego brillante nos aleja. Ajeno a la profundidad buscamos el allí. Estamos aquí. Hemos intentado adentrarnos ahí, pero seguimos aquí.

El paso de aquí a allí, sin pasar por ahí, es imposible.

El silencio es el camino, encontrarse a sí mismo en equilibrio.

Día 35

Lo que más sorprende cuando abres la puerta ahí es el silencio. Sin sonido no destacan los elementos. Es una sensación de verdad. Solo los siniestros intentan hacer hablar al silencio, sacarle sus palabras o sonidos, extraer argumentos que nunca desvelarán. Pero ahí nada rompe el silencio.

El silencio ahí es un efecto, como un procedimiento, la marea que cubre de belleza la tierra, el fuego que calienta y no destruye, un silencio sin vacío.

El silencio es la definición inadecuada de las palabras.

Día 36

Aquí se alimenta el odio. Solo se llenan de odio los incultos, aquellos que no poseen respeto intelectual, los mismos que eliminan la cultura de sus vidas. Pensar es una tarea que exige lecturas, que exige relectura.

Aquí el odio existe, también la complacencia. Se aseguran satisfacciones fáciles y regulares.

Aquí hay una religión social que fomenta el odio, que desprecia la moral. Es la religión del fracaso. Se habita en la tendencia, que es una manifestación de la ignorancia.

El silencio es la belleza del canto de los pájaros.

Día 37

El mundo respira. Los animales respiran. El silencio exhala. Hemos fracasado. La mentira y el odio se han mundanizado. Dejamos de ser inocentes para convertirnos en composiciones, en tendencias, ni siquiera disponemos de argumentos.

Existe una progresiva deshumanización. No somos útiles, pasamos a formar parte de un expediente que debemos completar. Fundimos la materia y la forma en el sujeto, perdemos la estructura de la verdad, la esencia de lo verdadero.

No somos diálogo. Ni nos oímos los unos a los otros. Habitamos un reino intermedio que nos aleja de la contemplación, del principio. El arte ya no es esencial, es entretenimiento, no es origen.

El silencio es el camino desde aquí, a ahí, para llegar allí.

Día 38

El alimento de los primeros días ha dejado de ser necesario. Cada cual se sustenta con aquello que consigue de muy diversas formas. La sustancia precisa de transformación, hay superabundancia de todo o de casi todo, pero muy poco es comestible.

La libertad se ha convertido en un objeto de lujo. Desaparecen los géneros, las virtudes, las criaturas se ocultan en las circunstancias. Se ha instaurado el reino de la irreflexión. El arte no deja que surja la ofrenda. Todo es explotación.

El silencio es el sentimiento de la utilidad, a título póstumo.

Día 41

La opresión regresa. Sabemos que nunca llegaremos allí. Estar ahí es complicado. Pero incluso dudamos si permanecemos aquí. No hay elementos comunes, no los encontramos. La infancia era el silencio y la sencillez, era la verdad. Todos los comienzos tienen algo de existencia, es como llegar a ser sin ser realmente.

La soledad confunde, hace que dejemos de estar ubicados, procura ilusionarnos en un espacio y en un tiempo. La soledad es resistencia, es preparación, es principio. Tenemos que huir de las experiencias silenciosas, tenemos que salir de nosotros mismos.

El silencio es el paso previo a la huida.

Día 42

Las naciones adquieren su esencia con los muertos. El reconocimiento de la identidad de una nación se consigue durante el tiempo con la lucha, con el trabajo, con el sacrificio y con la hostilidad, que siempre atrae a la muerte.

En nuestra vida hemos encontrado elementos, algunos necesarios y otros no, pero todos son calificados como recursos, medios. Ahora analizamos esa interminable lista y descubrimos que muy pocos pueden ser considerados como necesarios en sí. Hemos llenado nuestra existencia de cuestiones innecesarias, una de ellas es la información.

Es hora de evocar a los muertos. A los muertos y a los vivos. Hay muchos vivos que están muertos. No hay ningún muerto que esté vivo. Los muertos siguen teniendo espíritu, habitan en la tierra de las almas, una nación con esencia, con reconocimiento, una nación de tierra. Los muertos y los vivos. Télefo y Aquiles. Apolo observa, escucha, contempla, atiende.

El silencio es el largo camino hacia Troya.

[EN PORTADA: Interior abstract landscape, de Yulia Berseneva]


Javier Sánchez Menéndez (Puerto Real, Cádiz, 1964) es autor de los poemarios Motivos (1983), El violín mojado (1991 y 2013), Introducción y detalles (1991), Última cordura (1993), La muerte oculta (1996 y 2014), Una aproximación al desconcierto (2011) y El baile del diablo (2017). De su poesía se han publicado tres antologías en España y una en Colombia. Como ensayista destaca su proyecto Fábula, un conjunto de diez libros sobre la vida en la poesía, de los que ya han sido publicados La vida alrededor (2010), Teoría de las inclinaciones (2012), Libre de la tormenta (2013), Mediodía en Kensington Park (2015), Confuso laberinto (2016) y De cuna y sepultura (2018); además es autor de El libro de los indolentes (2016). Ha publicado cuatro libros de aforismos: Artilugios (2017), La alegría de lo imperfecto (2017), Concepto (2019) y Ética para mediocres (2020). En 2020 se ha publicado en Trea la obra Para una teoría del aforismo.

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