El runrún interior

El runrún interior (138)

Pablo Batalla Cueto registra en su dietario pensamientos propios y notas de libros leídos y cosas vistas en Internet, escribiendo sobre los problemas de la espectacularización de la política o la lectura de la novela 'Refugio', de Pedro Sáez.

/ por Pablo Batalla Cueto /

El runrún interior (137)

Miércoles, 5/6/2024. Víctor Muiña: «Estamos en el momento Mourinho de la política española: tormenta de clásicos, cada dos semanas un partido del siglo. El tiquitaca resiste porque tiene a Messi, pero es un proyecto con fecha de caducidad y enfrente hay un relato aglutinador, cada vez más descarado y cargado de energía».

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Dice Jónatham F. Moriche que espera, después de estas elecciones, no volver a escuchar una sola vez más lo de «pero es que las redes no son la realidad». Me sumo a esa esperanza. Las redes no son toda la realidad, pero ya son bastante más porción de la realidad que el mundo fuera de ellas; y en todo caso, no una esfera separada, sino un continuo gradado de la realidad extracibernética. No hay redes y no-redes, sino espacios más y menos redificados. Ya es difícil pensar un solo espacio donde no haya redes en absoluto. Una manifestación es gente en la calle y también gente tomando fotos de la manifestación en directo y subiéndolas a las redes; un bar de pueblo ya es gente whatsappeando mientras se toma los chatos. De hecho las redes, añade Moriche, «pueden ser mucho más reales que la realidad tradicional. Entre el psicópata fascista que bombardea la red a diario con propaganda monstruosa y su alter ego como amable vecino de ideología nula o desconocida, el real es el primero y el NPC el segundo».

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Un exempleado denuncia a Keylor Navas, antiguo portero costarricense del Madrid, hoy en Francia: lo tenía sin contrato y alojado en un sótano húmedo sin ventanas. Navas contestaba: «aquí no trabajamos con las leyes francesas» y «trabajamos según mis reglas» cuando el trabajador le pedía regularizar su situación. Navas siempre ha hecho ostentación de una desbordante devoción cristiana, así como ha presumido de su origen humilde. Pero parece que ni el origen humilde ni el ser un meapilas salva a nadie de ser un hijo de puta.


Jueves, 6/6/2024. Igual que —como dicen en Alemania— si en una mesa hay diez personas y un nazi, en esa mesa hay once nazis, si una persona es un nazi y otras diez cosas (padre, por ejemplo), esa persona es nazi once veces; once maneras de ser nazi.

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Si mi voto —ya decidido— en las próximas elecciones europeas dependiera de que me convenciera un spot electoral, no iba a ser ya que no votase, sino que me evadiría a una cabaña de la sierra del Cuera en plan Unabomber. Qué bochorno de épica de los veinte duros y sensiblerías baratas para gente con el cociente intelectual de una pera conferencia.


Viernes, 7/6/2024. En un hospital veterinario de Madrid, un operario violó hace días a una cabra, y se ha abierto un procedimiento de investigación. Hoy publica la prensa que «Toni Cantó siembra la polémica con su opinión sobre la violación a una cabra: “Me cuesta tomarme en serio este tema”». Dice Cantó: «Para mí lo sorprendente es que para un caso como este se haga una denuncia, vaya a haber un juicio y se hagan dos análisis de ADN, a la cabra y al susodicho». Dice un proverbio chino que líbrente los dioses de los tiempos en que alguien puede sembrar la polémica con su opinión sobre la violación de una cabra.

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Qué bonito cuando mucha gente distinta se coaliga en pos de un ideal. Leo que, como en París se están gastando un buen dineral en limpiar el Sena de cara a los Juegos Olímpicos, y Macron y la alcaldesa de París van a nadar en el río, los parisinos han organizado una quedada para cagar en él. Han creado incluso una app para organizarse.

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Advierte Haaretz, el periódico israelí, en su editorial de hoy que el proceso de radicalización de Israel ha alcanzado tal nivel que «el colapso» y «final» de ese Estado «es cuestión de tiempo» «La cuenta atrás ha comenzado» añade.

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Gabriel Attal alerta de la amenaza de la ultraderecha: «Europa nació gracias a Francia, no debe morir por culpa de Francia». Qué flipaos son los franceses.

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Ricardo Jonás: «El grupo antisistema más peligroso ahora mismo es la judicatura». Pues sí.


Sábado, 8/6/2024. Empieza a pasarme lo que a Borges: tengo menos certezas que perplejidades.

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Itamar Ben-Gvir, Ministro de Seguridad Nacional de Israel, anuncia explícitamente la intención de Israel de ocupar completamente Gaza, establecer asentamientos y desplazar a los palestinos. Pero estoy seguro de que muchas sensibles almas atribuladas por lo que el lema «desde el río hasta el mar, Palestina vencerá» pudiere significar no dirán una palabra de que un ministro israelí anuncie su intención de vaciar Gaza de árabes.

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El razonamiento «hay muchos países árabes; que los palestinos emigren a uno de ellos» tiene algo de autoacusación israelí. Es un «márchate de tu tierra y vete a otra, como hicimos nosotros».

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La espectacularización de la política, su peliculización, que ahora todo sea «relato», produce monstruos, porque los relatos tienen introducción, nudo y desenlace, y la política no, pero se lo exigimos, y cuando no nos lo da, nos enfadamos como con una novela o película malas.

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Xan López: «Describir la política en términos de épica militante tradicional puede ser una mentira necesaria, pero también es un resto ideológico de otra época. Hoy en día las fidelidades son volátiles, tenues, la relación con lo político más como la de un consumidor como un producto. Como le pasa al realismo de Maquiavelo esto es la típica cosa que se vuelve inútil si se dice en público: por eso hablo de la mentira necesaria. Pero en el análisis, en la reflexión, es urgente que nos enfrentemos cara a cara con la realidad de la experiencia vivida política. Y ojo, es posible ser un fanático de un objeto de consumo. Hay gente con la vida consumida por las cosas que consume. No digo que aquí no pueda haber intensidad. Digo que es otro tipo de experiencia que la que tenía, por ejemplo, el militante del partido comunista de antaño».

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Leo en un libro de Lucía Marí Bernabé sobre la secta de Jonestown, que protagonizó en noviembre de 1978 el mayor suicidio en masa de la historia —en realidad más bien un asesinato en masa perpetrado por su líder, Jim Jones, que obligó a sus fieles a ingerir cianuro—, que tenía una retórica explícitamente socialista o comunista: Jones prometía a sus seguidores que los trasladaría a la Unión Soviética a no mucho tardar, y que estaba en tratos con Moscú para ello (por supuesto, no lo estaba). Eran también adalides de la integración racial y hasta recibieron un Premio Martin Luther King. Jones era cercano a algunas figuras del Partido Demócrata. Lo que sucedió después nos da una buena lección acerca de los peligros de aplaudir, desde la izquierda, a cualquier demente al que escuchemos pronunciar las palabras de la tribu.

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Hay alguna alegría ante la perspectiva de que Se Acabó La Fiesta, el partido del agitador bulofascista Alvise Pérez, entre en el Parlamento Europeo, en el sentido de que robe votos a Vox, de que la ultraderecha se fragmente. Pero Iago Moreno la sofoca rápidamente: probablemente se trate de una fragmentación expansiva, y la ultraderecha crezca rompiéndose.

En cuanto a Alvise, no dejo de pensar estos días que va a haber gente politizada e informada que se entere solo mañana de su existencia, cuando entre con dos, tres, cuatro, cinco escaños en el Europarlamento. Y que eso es inédito y propio de una era que, a fuer de superponer transparencias, genera opacidades. En 1984, 1994, 2004, ese no enterarte de que alguien está amasando cientos de miles de votos en alguna parte era inimaginable. En 2014 quizá sí era ya imaginable, y creo que pasó con Podemos, pero en mucho menor grado que ahora con Alvise. Pablo Iglesias, al fin y al cabo, salía por la tele mainstream. Alvise ya ni eso: es un monstruo que engorda en el subsuelo, en discretas cloacas, mientras nos paseamos tranquilamente por encima.

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Qué buena esta cita de Pasolini al principio de Refugio, la novela montañera de mi amigo Pedro Sáez Serrano: «Ya no se puede ir “hacia el horizonte” como si se tratase de una aventura, o sea, de la conquista del otro lado [… N]o existe ninguna otra parte. Ahora estamos todos aquí».

La novela me la leo del tirón. Una maravilla; un canto de amor a la montaña, al romanticismo alpinista, al rock silencioso de la escalada extrema («Casi todos los escaladores extremos viven y mueren jóvenes. Somos rockeros sin canciones, nuestro lenguaje es el silencio»), al «alzarse con [las] propias manos sobre abismos absurdos» y descubrir que desde allá parece que, «si se tira del hilo de una estrella, se puede desenredar todo el cielo, todo su inmenso tapiz», que «las montañas pueden ser azules como el mar» y que la nieve es su espuma; al éxtasis sencillo de las noches a la vez ascéticas y hedonistas de los refugios:

«Ancho se sentó en un banco de madera, se quitó las botas y nos invitó a hacer lo mismo. De esa manera, David y yo descubrimos uno de los placeres fundamentales que existen en la vida, reservado solo a los que caminan por las montañas: el de quitarse las botas. […] Ancho encendió un fuego en la chimenea y sacó de su mochila la cena que Isabel nos había preparado: filetes empanados, queso de vaca, nueces, dulce de membrillo, manzanas. Y allí sentados, en medio del extraño silencio de la montaña, un silencio mineral, telúrico, solo roto por los ocasionales chispazos de la lumbre, frente a la que estábamos sentados en círculo, sobre hirsutas mantas que habíamos encontrado en la casa, debíamos parecer fantasmas, seres fuera del mundo o de la realidad».

Y también a las excursiones como obras de arte, como sinfonías, como grandes novelas, en la estela del culto Mallory:

«Cuando descubrimos los Pirineos, pensamos que uno de esos libros se acababa de abrir ante nuestras miradas. Los Pirineos eran un libro abierto y cada una de sus páginas era más bella que la anterior. Los árboles y las rocas eran palabras. Un bosque era un párrafo entero. Un valle, un capítulo. Un río, una frase muy larga y sinuosa. Los riachuelos que se vertían en él eran oraciones subordinadas. Un lago podía ser una elipsis en la trama. Y los grandes picos, personajes. Y las chovas, tildes. Y el blanco del papel era la luz que permitía verlo todo. Aquello estaba lleno de historias. Lo único que había que hacer era ponerse a mirar, a escuchar, comprender ese código. Era imposible aburrirse. Lo más fascinante de todo era que nosotros escribíamos ese libro al andar en él. Estábamos dentro del libro. Nos habíamos vuelto protagonistas de nuestra vida, de nuestro libro».

Es Refugio también una denuncia de la voracidad con que el capitalismo se ha ido apropiando de las montañas: del Everest, donde se pasa de largo al lado de excursionistas que agonizan, sin ayudarlos, porque «la única finalidad es hollar un trozo de nieve rastrillada»; pero también de esos valles pirenaicos destrozados para montar resorts o pistas de esquí. El fin del misterio, el fin de la aventura. «El Everest se ha convertido en una metáfora del mundo. Me interesaba cuando era una alternativa», dice David Abós, el adusto alpinista protagonista de la novela, que un día pensó que

«Más abajo de la cascada estaba el mundo de los hombres y sus tonterías. Por encima de ella, el territorio de la libertad y la escalada, el lugar donde la solidaridad y la belleza no solo eran posibles, sino también compromisos incodificables. Ahora sabía que eso no era así, que casi nunca era así. Los hombres habían llegado hasta allá arriba en busca de belleza y conocimiento, pero inevitablemente se habían traído con ellos su egoísmo, su vanidad y sus residuos de plástico».

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La izquierda-a-la-izquierda-del-PSOE es como un introvertido que, después de socializar demasiado, necesita recluirse en casa con sus gatos a recargar la batería. No estábamos mentalmente preparados para liderar encuestas, tener 71 escaños o gobernar y tal vez nunca lo estaremos. Y no me refiero a que no tengamos estupendos ministrables, perfectamente capaces de estar en un Gobierno, sino a una base militante y simpatizante capaz de lidiar con la idea de tener ministros; con las contradicciones que se asumen cuando los tienes.

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Sumar parece estar compitiendo fuerte con los tories británicos por la medalla a la peor campaña electoral de todos los tiempos.


Domingo, 9/6/2024. Una conversación entre un señor y su madre, recién escuchada por Xan López, que lo tuitea. Ambos del PP. El señor dice que el PSOE no tiene escrúpulos, pero que sus gobiernos solo caen si hay crisis económica; que, si no, la gente les vota. Pregunta la madre: «¿Y la economía va bien?». Silencio de varios segundos. Termina diciendo el hijo: «A ver. Mal no va».

Otro comentario de Xan: «Yo sé los movimientos políticos en Virginia Occidental o la interna del Partido Demócrata en el Bronx, pero ni un solo estadounidense prestando atención a Europa. El privilegio imperial».

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En China se descubre que la cascada de Yuntai, la más alta del país, que se vendía como un prodigio de la naturaleza y era Patrimonio de la Humanidad, era falsa, y estaba abastecida por una tubería en lo alto de su pared. Se ha dado cuenta un turista al encaramarse a la misma y asomarse peligrosamente al borde. El turismo y sus trampantojos.

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Alvise, al final, tres escaños. Como decíamos el otro día, hay quien sigue diciendo que las redes sociales no son la realidad, pero unos trolls de Internet han amasado de miles de votos mientras que Izquierda Española se ha comido un cerapio como Stonehenge de grande con todo el jabón que le han dado en los periódicos de papel y sus manifiestos de apoyo con algunos nombres conocidos, como el de Antonio Resines.

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Sumar es un vivo muriente; Podemos, un muerto viviente.


Lunes, 10/6/2024. Hacemos énfasis en la idiocia del votante de Alvise y desde luego que ahí hay muchos de los lápices menos afilados del estuche, pero no caigamos en explicarlo solo en base a eso. Hay gente perfectamente cabal que vota a monstruos grotescos, no por estupidez, sino por crueldad.

En cuanto a la izquierda, un pensamiento: que te sorpasse o cuasi-sorpasse Alvise es como un castigo cósmico a la hipótesis de que se puede montar un partido sin organización, ni militantes, como una mera gran operación de marketing en torno a un candidato chachi. «Ah, ¿sí? Pues toma dos tazas».

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Tejero, Ruiz Mateos y Alvise. El militroncho golpista, el empresario corrupto y el intoxicador digital. Encarnaciones alternativas y sucesivas del aventurerismo reaccionario.

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Se está presentando a Alvise como partido «a la derecha de Vox», pero yo no lo diría así. Se puede estar igual de «a la derecha» de distintas maneras, como se puede vivir en puntos distintos a la vera de la misma frontera. Milei no está más ni menos a la derecha que Le Pen.

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Ernesto Díaz: «Igual Izquierda Unida es el garito ese que nunca cierra, al que vamos una vez cada diez años pero deberíamos frecuentar más, porque vale que no tunea los gintonics, pero siempre tiene la cerveza fría, pone buenos pinchos y hay buen rollo».

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Una muy certera observación de Robert O. Paxton, que leo citada por Nicolás Sesma en Ni una, ni grande, ni libre: la dictadura franquista:

«La imagen del dictador omnipotente personaliza el fascismo y crea la falsa impresión de que podemos entenderlo perfectamente investigando solo al dirigente. Esta imagen, que aún sigue siendo poderosa hoy, es el último triunfo de los propagandistas del fascismo [… D]esvía la atención de las personas, los grupos y las instituciones que les ayudaron».

Y otra, que en este caso leo citar a Iker Madrid:

«[Un] supuesto rasgo esencial del fascismo es su talante anticapitalista y antiburgués. Los primeros movimientos fascistas pregonaban su desprecio a los valores burgueses y a los que solo querían “ganar dinero, dinero, sucio dinero”. Denostaban el “capitalismo financiero internacional” casi tan ruidosamente como a los socialistas. Prometían incluso expropiar a los propietarios de los grandes almacenes para apoyar a los pequeños comerciantes y artesanos patriotas, y a los grandes terratenientes en favor de los campesinos.

Pero cuando los partidos fascistas adquirieron poder, no hicieron nada por cumplir estas amenazas anticapitalistas. Cumplieron, sin embargo, con la máxima violencia y minuciosidad sus amenazas contra el socialismo. Las luchas callejeras por el territorio con jóvenes comunistas figuraron entre sus imágenes propagandísticas más poderosas. Una vez en el poder, los regímenes fascistas prohibieron las huelgas, disolvieron los sindicatos independientes, redujeron el poder de compra de los asalariados y financiaron generosamente las industrias de armamento, para inmensa satisfacción de los empresarios».


Martes, 11/6/2024. Jorge Dioni: «La hispanidad —los neoimperialismos en general— son la viagra de la gente a la que no le gusta el sexo».

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En Francia, Éric Ciotti, presidente de Los Republicanos, la derecha gaullista tradicional, anuncia su intención de coaligarse con Reagrupación Nacional, el partido de Marine Le Pen, en respuesta a la decisión de la izquierda toda —socialistas, comunistas y ecologistas— de hacerlo en un así llamado Nuevo Frente Popular. Ello provoca una tormenta en el partido: miembros destacados y líderes en la Asamblea y el Senado piden su dimisión, afirman que no representa al partido y amenazan con darse de baja si no rectifica. La tectónica de placas acelerada de los umbrales de época. Continentes que se rompen, trozos de continentes distintos que se fusionan, terremotos, tsunamis, la tierra que se vuelve frágil y temblorosa y bajo cuya superficie prosperan inadvertidamente horrores desconocidos.

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Cuarenta años de la muerte de Enrico Berlinguer, aquel del que decía la canción de Gaber: «Alguno fue comunista porque Berlinguer era una buena persona». Fue el secretario general del PCI aquello que decía Pasolini de ese partido: «un país limpio en un país sucio, un país honrado en un país inmoral, un país inteligente en un país idiota, un país culto en un país ignorante, un país humanista en un país consumista».

Recuerda Gonzalo Fiore que a aquel funeral acudió el dirigente fascista Giorgio Almirante, que ante las miradas atónitas que generó a su alrededor, después de persignarse y hacer una reverencia, dijo: «He venido para despedirme de un hombre extraordinariamente honesto». Un momento, aquel, que me cautiva a la vez que me espanta (porque me espanta que me cautive). Hay algo sublime en él, aunque lo protagonice un sujeto deleznable.

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La madre de Gabriel, el niño almeriense asesinado hace unos años, pide un pacto de Estado para poner límites al true crime, estos documentales sobre crímenes reales que se han puesto tan de moda: «No somos actores, es nuestra vida», dice. Ciertamente es un tema al que darle vueltas, esto. Yo no sé cómo habrán vivido, por ejemplo, los familiares de las niñas de Alcàsser que una pareja fuera a La Romana a husmear después de ver la serie y encontraran una falange.

El runrún interior (138)


Pablo Batalla Cueto (Gijón, 1987) es licenciado en historia por la Universidad de Salamanca, periodista y corrector de estilo. Ha sido o es colaborador de los periódicos y revistas Asturias24, La Voz de Asturias, Atlántica XXII, NevilleNueva Sociedad, Crítica.cl, Jot Down, La Soga, Nortes, LaU, La Marea, CTXT y Público; ha dirigido A Quemarropa, periódico oficial de la Semana Negra de Gijón, y desde 2018 es coordinador de EL CUADERNO. Ha publicado los libros Si cantara el gallo rojo: biografía social de Jesús Montes Estrada, ‘Churruca’ (2017), La virtud en la montaña: vindicación de un alpinismo lento, ilustrado y anticapitalista (2019), Los nuevos odres del nacionalismo español (2021) y La ira azul: el sueño milenario de la Revolución (2023).


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4 comments on “El runrún interior (138)

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  2. Agustín Villalba

    «en París se están gastando un buen dineral en limpiar el Sena de cara a los Juegos Olímpicos, y Macron y el alcalde de París van a nadar en el río»

    Es la alcaldesa, Ana María Hidalgo (San Fernando -Cádiz-, 1959) quien prometió hacerlo antes de los Juego Olímpicos. Macron dijo que lo haría sin dar una fecha precisa e incluso sin decir si lo anunciaría antes (todo el mundo ha comprendido que no lo hará, sobre todo después de la crisis política catastrófica que ha desencadenado). Anne Hidalgo ha anunciado ya que retrasaba el proyecto, dado el lío electoral en el que se encuentra el país, sin anularlo – a pesar de que el agua sigue estando muy sucia (cada vez que llueve fuerte en París y para evitar una inundación de ciertas partes de la ciudad, se dirigen las aguas sucias hacia el río – y últimamente ha llovido mucho).

    *

    «Europa nació gracias a Francia, no debe morir por culpa de Francia». Qué flipaos son los franceses.»

    Attal se refiere a la Unión Europea.

    *
    Ya he comentado más de una vez que en este «Runrún» hay a veces párrafos para un libro de prosa poética de tono muy especial. Hay también en él anontaciones para un libro de aforismos, como hoy estas dos:

    «Empieza a pasarme lo que a Borges: tengo menos certezas que perplejidades.»

    «La espectacularización de la política, su peliculización, que ahora todo sea «relato», produce monstruos, porque los relatos tienen introducción, nudo y desenlace, y la política no, pero se lo exigimos, y cuando no nos lo da, nos enfadamos como con una novela o película malas.»

    • Agustín Villalba

      «se dirigen las aguas sucias hacia el río»… Una pequeña parte de ellas. Y sólo en caso de emergencia – cuando llueve mucho durante mucho tiempo (cosa que ha sucedido estos últimos meses).

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