Narrativa

‘Posfacio’, o los juegos de la melancolía

Daniel Teobaldi reseña una novela de Miguel Herráez sobre las vicisitudes de un personaje prendido en una existencia de ilusiones desvanecidas y permanentes dudas.

/ una reseña de Daniel Teobaldi /

Un excursionista sin brújula. Esta es la definición que, al inicio de su relato, da de sí el propio narrador protagonista de Posfacio (Piel de Zapa, 2024), la novela de Miguel Herráez que acaba de salir y que recomendamos desde ya. Tenemos delante a un profesor que recala en cuanta patología, física o psíquica, se atraviese por su discurrir; un discurrir en el que se cruzan la conciencia y la memoria; memoria personal y memoria histórica, ambas inficionadas, en las que el sujeto de la narración es un sujeto comprometido con la historia reciente de España. Si bien esta novela transcurre en un presente poscovid, las referencias explícitas al tardofranquismo —momento de la historia en el que se ubican otras novelas y narraciones de Herráez— afianzan esa instancia de privilegio, en el marco de la poética narrativa de nuestro autor.

El narrador de Posfacio, que capta las acciones más importantes de la novela, es un melancólico. Melancólico al punto de transferir al paisaje objetivo su sentimiento. En más de una oportunidad, el narrador cubre con un manto de subjetividad lo que es un sentimiento de melancolía, sentimiento que atraviesa todo el relato, en tanto que las huellas del pasado aparecen, una y otra vez, en retrocesos narrativos operados desde el presente, para resignificar ese presente inmerso en el descreimiento y el nihilismo que caracterizan este tiempo.

Además, el narrador abunda su relato con referencias cultas a patologías, a objetos cotidianos, a situaciones y elementos artísticos, sea del arte que sea. Acá lo importante reside en las posibilidades de detenerse un momento en lo contemporáneo, a sabiendas de lo efímero que son esos objetos.

«¿Alguien puede interpretar que un tag es arte urbano?», reflexiona el narrador, cuando discurre sobre arte y estética contemporáneos. Y aquí es necesario detenerse. Pensando que un tag es una etiqueta, pero que también es un metadato, porque el tag es una palabra clave asignada a un dato almacenado. Los tags son una forma de metadato; ofrecen información que describe el dato y que facilita su recuperación. Con lo que estaría en coherencia con la tesis central de la novela, planteada desde las primeras palabras: «¿Qué trama, entonces? ¿Qué trama y qué subtrama?, pienso», esas, con las que se inicia la novela.

Por momentos, el narrador se experimenta como un superviviente, como quien ha logrado salir de una experiencia procelosa y puede mirar para atrás, con ojos críticos: «Mi vida era de superviviente. Se trataba de eso, de sobrevivir». «… una vida enturbiada como la mía».

Pero también es un relato emocional, a partir de la relación que el narrador tiene con Berta y con Carla, la hija de ambos. Berta permanece en la memoria y en la conciencia del narrador como un referente de excepción, y sigue siendo, a lo largo del relato y a pesar de la separación, una forma de autopercepción del narrador, que desemboca en una especie de entidad que, a su manera, ofrece un orden determinado en la vida del narrador. «Con Berta siempre me imponía estas tesituras, creía que debía demostrar que yo era superior a otro u otros, me sentía frágil». Esta relación se prolonga hasta el final de la novela, como un norte que sostiene la emocionalidad del narrador.

Mundo narrado que se mueve entre el presente apremiante y un pasado que, como ya está lejano, aparece como una pintura activa. El narrador es un personaje que manifiesta su nihilismo o descreimiento. Nihilismo no como el que había entre los rusos de los últimos años del siglo XIX o entre los franceses de los primeros años del XX. Es un nihilismo que emerge desde lo que podemos reconocer como el pensiero debole, el pensamiento débil, tal como define, entre otros, Gianni Vattimo, y que se mantiene en la Europa posterior a la caída del Muro de Berlín, y que se refuerza después de la pandemia.

Es una novela que, al reflejar lo contemporáneo, entendido como lo efímero, lo que está de paso, lo que no se puede asir, deja una estela, tan indeleble como poderosa en el imaginario del lector.

Novela de lectura exigente, hermosa y dura, que no da concesiones, escrita con un estilo que se mueve, con comodidad, entre la prosa narrativa de Marcel Proust y la de Thomas Bernhard, haciendo de la memoria un único sostén entre un tiempo y otro. Activando los saltos de la memoria, como un excursionista sin brújula.


Posfacio
Miguel Herráez
Piel de Zapa, 2024
222 páginas
19 €

Daniel Teobaldi (Córdoba, Argentina, 1962) es escritor, doctor en Letras y profesor universitario y crítico especializado en literatura hispanoamericana y española. Ha publicado novelas y libros de cuentos.


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