Falsa inocencia
Antonio Monterrubio escribe sobre cómo la visión neoliberal se ha ido adueñando de la enseñanza sin que nadie califique hoy sus despliegues como ‘adoctrinamiento’, cuando sí sucedería con una clase de economía política.
cuaderno digital de cultura
Antonio Monterrubio escribe sobre cómo la visión neoliberal se ha ido adueñando de la enseñanza sin que nadie califique hoy sus despliegues como ‘adoctrinamiento’, cuando sí sucedería con una clase de economía política.
Antonio Monterrubio escribe sobre el amor-pasión ‘inventado’ en el siglo XII, «el de Tristán e Iseo y los trovadores, el de Lanzarote y Ginebra y, por supuesto, el de Abelardo y Heloísa».
Antonio Monterrubio escribe sobre cómo la ideología dominante en un periodo histórico o en una formación social lo permea todo, y la visión del mundo que transmite impide que hasta las más refinadas sensibilidades reparen en injusticias que a siglos ulteriores les saltan a la vista.
Antonio Monterrubio escribe sobre las servidumbres de la ciencia y algún oscuro contubernio de lo público y lo privado en el mundo sanitario, donde la meta de la externalización «es, no nos engañemos, obtener la mayor ganancia ordeñando las ubres de mamá-Estado».
Antonio Monterrubio escribe sobre el significado metafórico y político del arte a partir de un cuadro de Courbet sobre una trucha que no habla solamente de la agonía de una trucha.
Antonio Monterrubio se estrena como colaborador de EL CUADERNO con un artículo sobre la degradación sufrida por Eros bajo el imperio de la mentalidad del consumo de usar y tirar y la obsolescencia programada. Una expresión como ‘sexo telefónico’, escribe, debería «provocar la misma perpleja hilaridad que un tratado azteca de hípica o el rugby por correspondencia».





