Etiqueta: Pablo Picasso

Giulino di Mezzegra

«Y no pido perdón»: el rearme simbólico del nacionalismo español, de Marta Sánchez a Blas de Lezo

¿Qué tienen en común María Elvira Roca Barea, Gustavo Bueno, Augusto Ferrer-Dalmau, Marta Sánchez, Andrés Iniesta, Manolo Escobar y el del Bombo y Arturo Pérez-Reverte? Un artículo de Pablo Batalla Cueto.

Narrativa

La alborotada catarata de Delhy Tejero

Eolas reedita los diarios de la pintora zamorana Delhy Tejero (1904-1968): una catarata alborotada y abierta de anotaciones; un alzado continuo de primeros cimientos cuyo destino no fue nunca rebasar la natural pureza de lo efímero, pues en el interés de la pintora toresana no estuvo trazar un relato retrospectivo de su vida bajo el ala de una escritura educada y compacta. Publicamos sendos artículos de Bruno Marcos y Tomás Sánchez Santiago al respecto.

Viento sur

Los transterrados: el exilio español

Escribe Pilar Alberdi que cuando la palabra ‘patria’ ocupa cada una de las esferas de la vida pública, cuando se eleva como una bandera que pertenece a unos y no a otros, acaba devorando a sus hijos. Es la palabra de los dictadores, de los ‘salvadores’, de los monistas, aquellos que creen que para cualquier problema solo hay una única solución.

Arte

En torno al abstraccionismo

«En la pintura abstracta», escribe Antonio Gracia, «el ojo que ve ya no es solo el pincel, sino también el espíritu; y el alfabeto ya no es la línea dibujatoria sino el color y la forma, el volumen y no la perspectiva; no se expresa la figura física sino la síquica».

Arte

Los poderes del Arte

«¿Qué es un artista sino un ser que vislumbra más cosas de las que ven los otros? Sabe que existe algo en su conciencia que aún no existe en la creación y que él puede añadir, y legar, para ensanchar un poco el proceso de perfección o progresión del universo», escribe el poeta Antonio Gracia en este espléndido artículo sobre el significado del arte.

Gastronomía

De la burbuja al ‘giro’ gastronómico

«Todo cocinero que se precie sigue insistiendo, todavía hoy, en que su máxima pretensión no es otra que suscitar con sus creaciones culinarias las emociones del comensal. Pero ¿es que nuestro estómago es tan sensible que puede llegar a emocionarse? ¿Es que nuestro corazoncito o nuestro hipocampo se retuercen ante la transformación de una espuma de fuagrás o una esferificación de cangrejo del Caribe al igual que un gorrioncillo ante una miga de pan o un ejemplar de lombriz común?». Javier Pérez Escohotado reseña ‘El engaño de la gastronomía española’, de José Berasaluce.