Mirar al retrovisor

Los actores de la política

Joan Santacana escribe sobre la proliferación de payasos de mala calidad al frente de gobiernos de todo el mundo.

/ Mirar al retrovisor / Joan Santacana Mestre /

Este es un tiempo de payasos, pero no de los payasos serios, los del circo, los de verdad, sino de payasos malos. ¡El amigo Boris casi resucita! ¡Estuvo a punto de volver con sus chistes, con sus gracias! En medio del temporal, hallaba en alguna playa dominicana, pero cuando su olfato olió sangre y volvió rápidamente. Quería suceder a otra graciosa, que en poco más de un mes casi se carga lo que queda de Gran Bretaña.

Pero también hay que observar a Italia, el país de la opera buffa del Nápoles del siglo XVIII. Los políticos-payasos también han encontrado su lugar en este tiempo incierto; allí también tienen cómicos notables, como Giuseppe Piero Grillo (otros perversos) como el viejecito Berlusconi. Pero Italia también tuvo sus pioneros ¿Se acuerdan ustedes de Ilona Staller, alias Cicciolina, una actriz porno que en 1987 fue elegida diputada en Italia por el Partido Radical? Durante su mandato se ofreció a mantener relaciones sexuales con Sadam Huseín a cambio de la paz en la región. No fue exactamente aquello de «haz el amor y no la guerra»; nunca supe si Sadam aceptó, pero creo que no, porque al día siguiente se desencadenó la primera guerra del Golfo. La pobre Cicciolina empezó a envejecer y ya no triunfó más en política. Pero pasó a la Historia como la primera prostituta en ser diputada y ¡fue una pionera!

En España, un país menos serio que el Reino Unido, también tenemos los nuestros, como Toni Cantó o Juanjo Puigcorbé, pero de momento no alcanzan el ranking de los mencionados. Hasta hace pocos años, los políticos-payasos eran exclusivos de países que llamábamos del tercer mundo.El vicepresidente de Surinam, Ronnie Brunswijk, es un futbolista, que juega a sus 61 años en el Inter Moengotapoe, pero el hombre tiene también otros méritos para ser vicepresidente: es divertido, fue condenado por robar a un banco, ejerció de narcotraficante y en Europa fue condenado dos veces, la Interpol lo busca, fue guardaespaldas de un dictador sangriento pero compra coches de lujo para todos los futbolistas de su equipo y mantiene otras gracias más.

En realidad, esta estrategia política de presentar cómicos en vez de personas serias la inauguraron los norteamericanos en 1967, cuando eligieron a un actor, Ronald Reagan, como gobernador de California. Ellos, mucho más atentos a lo que cuentan las pantallas de televisión de lo que éramos nosotros en aquellos años, repitieron la elección del personaje en 1981 y esta vez fue para presidente. Pero California es el estado que aloja Hollywood y estas cosas allí no son raras. Por esto lo repitieron con otro actor, Arnold Schwarzenegger, que fue gobernador desde el 2003 al 2011. Y en esta larga nómina habría que colocar a Donald. No me refiero al Pato Donald, sino a Trump, cuya carrera como personaje público se inició en los años noventa con shows televisivos; tenía su propio reality show… y así les fue.

Sin embargo, en honor a la verdad, hay que decir que todos ellos fueron aprendices de actor si los comparamos con Nerón Claudio Cesar Augusto Germánico, a quien en adelante llamaré tan solo Nerón. Intentó aumentar la cultura de Roma, construyendo diversos teatros, y promocionó competiciones atléticas entre las cuales hay que citar las Quinquenales Neronia: unos extraordinarios juegos en los que también se interpretaba poesía y teatro. Era un tío muy popular, sobre todo en las provincias de Oriente, pero según algunos historiadores malévolos, como Suetonio y Dion Casio, mientras Roma ardía, Neron estaba cantando el Iliupersis, el poema griego épico que narraba el saqueo de Ilión. Y, es que el emperador ¡tenía madera de actor! El suyo era un caso flagrante de vocación equivocada: en el año 64 empezó a cantar en público en Neapolis (hoy Nápoles); un año despues ya se atrevió a cantar en Roma, en su propio festival de las Quinquenales Neronia ya citadas; esto le animó y un año despues participó en los juegos olímpicos del año 66, conduciendo una cuadriga de diez caballos: aun cuando en una curva casi se mata, le salió bien. En fin, ¡un artista metido a político!

Yo, modestamente, creo que los de hoy le imitan, pero no le llegan a la suela de los zapatos. Quizás los mejores sean los dos últimos premiers británicos, que casi incendian la City de Londres, y, cómo no, Trump, que puede encender por fin una guerra civil en su propio país. Y es que los votantes nos hemos cansado ya de tanto tío vestido elegante, aburrido, que dirigía el mundo. Estos de ahora son más divertidos, hay más libertad y son buenos contando chistes. Finalmente me perdonarán: dejo de mencionar los latinoamericanos, que tienen su propia gracia, y sobre todo a rusos, bielorrusos, chechenos, ucranianos y chinos, porque solo les conozco la parte mala, no la buena. Pero estos pertenecen a otra raza: no sonríen en pantalla y parece que están atentos a su propio ascenso, a sus méritos: quieren pasar a la historia, quizás como le pasó a Nerón. Veremos.


Joan Santacana Mestre (Calafell, 1948) es arqueólogo, especialista en museografía y patrimonio y una referencia fundamental en el campo de la museografía didáctica e interactiva. Fue miembro fundador del grupo Historia 13-16 de investigación sobre didáctica de la historia, y su obra científica y divulgativa comprende más de seiscientas publicaciones. Entre sus trabajos como arqueólogo destacan los llevados a cabo en el yacimiento fenicio de Aldovesta y la ciudadela ibérica y el castillo de la Santa Cruz de Calafell. En el campo de la museología, es responsable de numerosos proyectos de intervención a museos, centros de interpretación, conjuntos patrimoniales y yacimientos arqueológicos. Entre ellos destaca el proyecto museológico del Museo de Historia de Cataluña, que fue considerado un ejemplo paradigmático de museología didáctica.

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