El runrún interior

El runrún interior (84)

Pablo Batalla Cueto registra en su dietario pensamientos propios y notas de libros leídos y cosas vistas en Internet, escribiendo sobre el fenómeno de los poetastros de Instagram o el asalto a las instituciones democráticas brasileñas en Brasilia.

/ por Pablo Batalla Cueto /

El runrún interior (83)

Martes, 3/1/2023. Titular de El País: «El Cacereño, rival hoy del Real Madrid en la Copa, acaba de llegar de Nepal, donde ha jugado dos amistosos para apoyar un centro espiritual en las afueras de Cáceres que contará con una estatua de 47 metros de Buda recubierta de jade blanco». El siglo XXI in a nutshell. No está ni mal, ni bien. Es nuestro mundo.

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Anina Colloto: «La generación que palmeaba “La Ramona es pechugona, tié dos cántaros por pechos” criticando la profundidad de las letras de reguetón. El ciclo de la vida».

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Se ha muerto Elena Huelva, una joven enferma de cáncer, que se hizo muy popular en redes sociales con su mensaje optimista y el relato de su propia enfermedad. Tenía un lema: «Mis ganas ganan». Ahora, algunos políticos, caso de Juanma Moreno, se hacen eco del mismo en obituarios oportunistas en las redes sociales. Pienso que hay que tener cuidado con el discurso de las ganas, de la lucha, del combate con la enfermedad, absolutamente respetable en el paciente que encuentre en él una motivación para encarar su espantoso día a día con optimismo, pero cuya expansión reviste un peligro: el de escamotear que la salud es cuestión de ciencia e inversión de recursos, no de optimismo de la voluntad. Las ganas de esta desgraciada joven no ganaron. A los Moreno hay que decirles: menos poesía y más partidas presupuestarias para la detección temprana y para la sanidad, de la que tienes las competencias.


Miércoles, 4/1/2023. Un repugnante titular del siempre repugnante El Mundo: «La Policía Municipal desmantela una guarida de exmenas en la Venta del Batán de la Casa de Campo». Guarida. Alguien dijo del Holocausto que no empezó con disparos, sino con palabras.

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Leo que «la cabalgata de Reyes Magos de Badajoz tendrá por primera vez una carroza protagonizada por la caza para trasladar a los niños una imagen de la caza “divertida y fraternal, alejada de prejuicios”». Irse de putas con tus colegas de escopeta, cazalla y cocaína después de hacerse una foto posando con ciento cincuenta liebres formando las siglas «VOX» o con los cojones sanguinolentos de un ciervo en la cabeza (ambas cosas han sucedido literalmente), divertido y fraternal es, no cabe duda.


Jueves, 5/1/2023. Hablan en la tele de que «las bandas latinas vuelven a sembrar el pánico». Conectan con un reportero que habla mientras la cámara enfoca y se recrea en unos manchurrones de sangre en el suelo, pero se los pixela. Morbosos y a la vez repipis: la receta social de la era.


Viernes, 6/1/2023. En la plaza del Carmen, en el barrio madrileño de Lavapiés, se arranca estos días los grandes árboles que la hermoseaban. Menos árboles y más cemento significa menos gasto público en mantenimiento (es más rápido y fácil fregar una superficie plana de hormigón que podar y cuidar de un árbol) y más espacio libre para terrazas, esa conquista privada del espacio común; y, en el tórrido verano de la capital, conducir al paseante a la sombra de los toldos, en lugar de a la de las ramas del plátano. Urbanismo neoliberal.

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Escucho en una cena comunal del pueblo a unos tipos quejarse de las listas de espera sanitarias. Uno bromea con irse a Marruecos y volver en patera, porque como inmigrante ilegal te atenderán mejor y más rápido. La planta pestilente del bulofascismo germina en las grietas del Estado del bienestar negligido, y luego las agrava.

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Escucho a mi padre una anécdota que, de algún modo, resume y metaforiza una época: la del desarrollismo. Recién inaugurada en Asturias la autopista Y, en 1976, unos entusiasmados tipos quisieron demostrar que, ahora, se podía ir y volver de Gijón a Oviedo en un tiempo absurdamente corto. El resultado: se estamparon contra un pilar y se mataron; uno de ellos acabó decapitado.


Sábado, 7/1/2023. Es absolutamente urgente montar un gulag de poetastros de Instagram. Una parcelita de alambre de espino en algún paraje helado de Canadá (en Siberia ahora no se puede; hay que tirar de avernos OTAN) y un latigazo por cada presión de la tecla Enter, diez por cada juego de palabras («La piel en los labios»), cien por cada libro perpetrado, mil por cada booktrailer con espigas de trigo meciéndose, gotas resbalando por el cristal empañado de una ducha y música new age, diez mil por cada página web personal, con retrato del autor mirando al infinito con barbita, jersey de cuellocisne y mirada de hombre sensible e introspectivo, firma y cháchara paulocoelhiana:

«Escribo sobre lo que nos pasa, sobre lo que sentimos, sobre lo que soñamos: el amor, la despedida, la piel… Siempre estoy buscando la belleza, es decir, la palabra que dé lugar al poema o a la novela. A veces plasmo susurros y otras escribo gritos. Me nutro de todo lo que me rodea, veo mi cuerpo como un canal que filtra todo aquello que siento que merece la pena ser contado. He encontrado el papel como refugio y como fin. Esa es mi suerte. Mis libros son tu casa. Ven, siéntate, siéntete».

Es un ejemplo real de uno de estos poetastros, autor superventas de perpetraciones como esta:

LECCIÓN PARA IMBÉCILES

Lo importante
es que cuando lo tengas
lo quieras aún más
que cuando luchabas por tenerlo

O esta:

¿Qué cuales son mis planes?
Hablar
sobre cualquier cosa,
riéndonos de todo,
un martes
hasta las tres de la mañana
porque sí.

O esta:

INVIERNO

Ella,
que ya conoce todo sobre el frío,
que se ha cansado de no saber nada sobre el
calor,
hará de tus brazos casa
y de tus besos hogar.

Aunque tenga un corazón de hielo,
puede hacerte patinar,
como jamás alguien
lo ha hecho.

Es de su invierno del cual has de enamorarte,
pues ella es eso,
frío, viento y tormenta,
y aún con esas,
quema, ama y vuela como nadie.

Ha besado más de la cuenta
a aquellos que no merecían sus deudas,
cuenta a sorbos sus tropiezos,
y hace ya tiempo
que no comparte asiento,
pues lo suyo es la velocidad y el vértigo;
y todos tienen miedo a sus trenses y a sus alas.

O esta:

DESPUÉS, MAÑANA

Estaba loca, loca de remate,
y era guapa, guapa de cojones,
y conocía a la luna,
y bailaba rock and roll frente al espejo,
y salía,
y bebía,
y no se acordaba de nada al día siguiente.

Estaba rota, tanto como un trapo,
y era dura, dura de roer,
y odiaba a los poetas,
y se ponía hasta el culo,
y lloraba,
y se corría,
y no se acordaba de nada al día siguiente.

Dormía poco,
y tenía las ojeras más preciosas
que habían ignorado jamás.

El salpimentado de palabrotillas para darse aires de Bukowski que no falte: el combo canallita-pero-sensible es infalible para desmayar a las chavalas. Como aquí:

COMO UNA PUTA

«Te vistes como una puta», dices,
pero no tienes ni idea.
Se viste así
para sentirse guapa,
preciosa,
preciosísima;
lo hace por ella, no por ti,
porque, aunque te joda,
su ropa no depende de tu polla.
Ella puede ponerse, quitarse y enseñar
mientras tú no eres capaz de ver más allá de la piel.
No ves que detrás de su escote
hay una mujer valiente,
que debajo de su minifalda
hay una mujer segura.
Y entonces,
como sabes que no estás a su altura,
la llamas puta.

Tiene más peligro que un barbero con hipo, este rollito del aliado feminista para adolescentes influenciables que ya vio llegar el euro con pelos en los huevos. En inglés los llaman softboy; una forma sofisticada de fuckboy, figura de la que encuentro esta definición: «un chico que juega con los sentimientos de una mujer y aunque realmente no le agrada, hará o dirá cualquier cosa que una chica quiera escuchar para poder tener sexo con ella, o para obtener algo de ella». Podemos tener la casi absoluta certeza de que ninguno de estos poetastros del «me gustas loca, salvaje, libre, tuya y de nadie» ha puesto jamás una lavadora. Del autor de los poemas de arriba he leído por ahí, en un cuestionario, que su libro preferido (no me lo invento) es Lolita, de Nabokov. La casualidad.

Descubro una estupenda palabra para estos versolaris de Superpop, propuesta, en su día, por Luis Alberto de Cuenca: parapoesía. Igual que hay farmacia y parafarmacia, hay poesía y una parapoesía tan exitosa como : inanes ñoñeces versificadas sin el principio activo de la metáfora, del retorcimiento de la sintaxis o de la estampa cautivadora y preñada de significado, en las que no se hace la captura indirecta de lo inefable que es la misión de la poesía. Aprehender —sin necesidad de apretar la tecla Enter: hay poesía en prosa— una esquirla volandera del misterio de la vida al que la prosa corriente no llegue. Hay menos mérito poético en los poemas copiados más arriba que en la coplilla aquella: «Si quieres ver lotería,/ bájame los pantalones,/ que verás el premio gordo/ con dos aproximaciones». Por lo menos esta rima, que sabemos desde las vanguardias que no es imprescindible, pero a falta de otro mérito es uno.


Domingo, 8/1/2023. En tanto que personas de carne y hueso, los detesto a todos por igual, como es obvio, pero en tanto que personajes de una suerte de novela, me despiertan mucha menos simpatía Harry y Meghan, niñatos caprichosos, ególatras y traidores (acaba de salir un libro del primero aireando trapos sucios de su familia), que los inquilinos de Buckingham. Quieren lo bueno de ser royals y lo bueno de ser una familia corriente (corrientemente pija, por supuesto). Pues no, hombre. Si quieres ser un royal, te comes todo el paquete de disparate reaccionario y faramalla feudal sin rechistar. La monarquía, o es absurdamente anacrónica, o no es. Si los reyes son como nosotros, ¿por qué la jefatura del Estado es para los reyes, y no para nosotros?

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Un poema hermoso (este sí) de Raquel Lanseros:

Aún no la conozco, pero sé que me piensa.
Me contempla también, de vez en cuando.
Tiene fotografías, vídeos, grabaciones
               quién sabe si hologramas.

Mientras yo me preocupo
por cualquier nimiedad que ella ya ni recuerda
ella sueña la dicha que sería
volver a estar un rato en mi lugar.

La anciana que seré me quiere más que yo.

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Entrevistan a Juan Lobato, próximo candidato a la presidencia de la Comunidad de Madrid, en El Español. Dice: «Nadie que herede o tenga patrimonio productivo va a pagar ni un euro». Y dice: «En Madrid, antes era como si solo el PP pudiera hablar de bajar impuestos». Dice también, en un tuit enlazándola: «Ya está bien de que Ayuso criminalice a las grandes fortunas. La gente que tiene mucho dinero es normal, con una capacidad económica alta, pero no quiere huir del país ni esconder su dinero». Se refiere al argumento ayusista de que, si los impuestos se suben, las grandes fortunas se van. Esto de Lobato es un poco como aquello de Churchill de, entre la guerra y el deshonor, escoger el deshonor y en consecuencia tener la guerra y el deshonor. Si pasas a hablar como Ayuso, si intentas disputar el voto ayusista hablando su lenguaje, los votantes de Ayuso no te despreciarán menos, sino más: lo verán como flojera, sumisión, asunción de derrota.

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Asalto a las instituciones democráticas brasileñas en Brasilia, con fotos casi calcadas de las del asalto al Capitolio en Estados Unidos, hace dos años. En todas partes, la misma farsa, las mismas motivaciones, la misma turba fascista perpetrando las mismas cosas. Si el año que viene gana Sánchez, me apuesto un riñón a que tenemos a la nuestra entrando en el Congreso con disfraces de soldados de los Tercios. Todos los asaltantes brasileños, por cierto, llevan camiseta amarilla, casi siempre de la Selección. El fascismo posmoderno no viste camisa, sino camiseta.

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El 15-M rodeó una vez el Congreso, la derecha amenaza con asaltarlo, los centrocentristas sensatopensantes de la centralidad centrosa vocean ya que es lo mismo.

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Veo en Internet un vídeo de una masa de hormigas recorriendo en estampida indetenible el contorno de la boca de una vasija, acompañado de una explicación: la mayor parte de las especies de hormiga tienen mala visión, y son las feromonas las que hacen a una hormiga seguir a la hormiga de enfrente. Si una hormiga enlaza con una ruta ya seguida, el grupo entero puede girar en círculos hasta morir de fatiga.


Lunes, 9/1/2023. Cuando echas de menos la juventud, no la echas de menos por lo que hacías, sino por lo que podías hacer; por las posibilidades abiertas. Que el lienzo de la edad adulta todavía estuviera en blanco.

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Eduardo Moga: «No ha muerto aún la luz, pero se tambalea».

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Informa la cuenta de Twitter del Memorial de Auschwitz que tal día como hoy de 1942, un niño judío holandés, llamado Jacob de Mesquita, nacía en Amsterdam, y que el 18 de octubre del mismo año, llegó al campo de exterminio en un transporte de 1710 judíos, y fue enviado a morir a una cámara de gas. Este es el final de aquello de lo que los asaltos capitolinos son el principio.

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Kurt Vonnegut en The sirens of Titan: «No hay ninguna razón por la que el bien no pueda triunfar tan a menudo como el mal. El triunfo de cualquier cosa es una cuestión de organización. Si existe algo así como los ángeles, espero que estén organizados siguiendo el modelo de la mafia».

El runrún interior (85)


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Pablo Batalla Cueto (Gijón, 1987) es licenciado en historia y máster en gestión del patrimonio histórico-artístico por la Universidad de Salamanca, pero ha venido desempeñándose como periodista y corrector de estilo. Ha sido o es colaborador de los periódicos y revistas Asturias24, La Voz de Asturias, Atlántica XXII, NevilleCrítica.cl, La Soga, Nortes, LaU, La Marea, CTXT y Público; dirige desde 2013 A Quemarropa, periódico oficial de la Semana Negra de Gijón, y desde 2018 es coordinador de EL CUADERNO. Ha publicado los libros Si cantara el gallo rojo: biografía social de Jesús Montes Estrada, ‘Churruca’ (2017), La virtud en la montaña: vindicación de un alpinismo lento, ilustrado y anticapitalista (2019) y Los nuevos odres del nacionalismo español (2021).

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