/ por Pablo Batalla Cueto /
Martes, 21/11/2023. Milei anuncia la estructura del Gobierno que se dispone a presidir. Desaparecen doce ministerios y quedan en pie ocho: Justicia, Interior, Defensa, Seguridad, Infraestructura, Relaciones Exteriores, Economía y «Capital Humano», cartera esta última que viene a refundir las desaparecidas de Salud, Educación y Trabajo. El funesto sueño ultraliberal hecho realidad, porque los ultraliberales no quieren acabar con el Estado, sino reorientarlo e incluso engordarlo, manteniendo el monopolio de la violencia e incrementando su puesta en práctica, al crudo servicio de las necesidades de la propiedad. Como dice Guillermo Zapata, «cuatro ministerios para infligir un dolor enorme a la sociedad y otros cuatro para intentar que no pueda defenderse del dolor que le infliges».
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Su agencia de talentos despide a Susan Sarandon a consecuencia de unas declaraciones de apoyo a Palestina. Dudo que a la gran actriz le importe demasiado, pero he ahí el nuevo macarthismo.
Miércoles, 22/11/2023. Habla Jorge Buxadé, de Vox, en el Europarlamento del «despertar» de la juventud española que exige en la calle «libertad, democracia, como en sus mejores tiempos», y llama a «movilización permanente y Noviembre Nacional». Lo ridícula que es ya de por sí esta grimosa bravata se incrementa aún cuando se ve que las algaradas cayetanas están ya en franca decadencia, porque saben que han perdido y —aunque nunca lo vayan a reconocer— que no tienen razón.
Dice también Buxadé que «la amnistía es un acto arbitrario, antidemocrático y es un golpe de Estado. […] Stalin estaría orgulloso de Sánchez, nosotros le despreciamos». Stalin, ese célebre amnistiador; todo lo perdonaba el hombre. Lo de esta gente es para no creérselo.
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Alfonso Guerra en El Hormiguero, echando pestes del Gobierno legítimo, presidido por su propio partido. Aprovecha para manifestar su pena por los humoristas, que «ya no pueden hablar de enanos ni homosexuales». Hay gente que empieza abajo y acaba arriba y hay gente que empieza redactando una Constitución y acaba pegando voces y haciendo aspavientos de viejo gagá entre hormigas de peluche con satiriasis.
Jueves, 23/11/2023. En el grupo de WhatsApp de mi grupo de amigos, tres conversaciones simultáneas sobre el precio de la gasolina, el inminente apocalipsis de superbacterias y la pregunta de uno de ellos de qué smartphone tiene mejor calidad/precio, si el Xiaomi o el Realme. Los años veinte del siglo XXI in a nutshell, que dicen en inglés.
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De Manuel Sacristán, para tatuárselo: «Política sin ética es politiquería. Ética sin política es narcisismo».
Viernes, 24/11/2023. Israel convoca a sus embajadores en España y Bélgica en protesta, dicen, por el «apoyo al terrorismo» de Sánchez y De Croo. Es como un mocoso malcriado al que se le ha consentido todo y que en consecuencia, cuando muy de Pascuas a Ramos no se le concede el cien por cien de un capricho, estalla en pataletas furiosas y grotescas. Irritarles debe verse como un honor.
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Netanyahu y Putin se parecen como dos gotas de agua, y también en ser dignos émulos de los nazis que se presentan a sí mismos como desnazificadores. Al final ha tenido razón aquello erróneamente atribuido a Churchill de que los fascistas del futuro se llamarían a sí mismos antifascistas.
Sábado, 25/11/2023. Descubro este poema de Jesús López Pacheco de 1970, dedicado «a Julián Ariza y Marcelino Camacho. Y, a través de ellos, a las comisiones obreras y a la mejor España», titulado «Alteraciones del orden»:
Se producen alteraciones de orden
con cierta frecuencia
A veces la semana empieza en jueves
los meses acaban violentamente en día uno
o un minuto interminable se queda parado en medio de la calle
alzando un puño de segundos
El aire se manifiesta
frío y duro cansado de ser aire
y azota a los ministerios
clamando
Se ve entonces a la policía
intervenir para matar al tiempo
o disparando al aire
Mas no es bastante su eficacia reconocida
y mañana amanece
y el aire vuelve a hacerse de repente viento
Domingo, 26/11/2023. Empiezo a leer La revolución religiosa: el nacimiento de la espiritualidad moderna, 1848-1898, de Dominic Green, un libro que estoy seguro de que me va a interesar mucho. Un párrafo campanudo para empezar:
«[L]a diferencia entre la religiosidad y la religión equivale a la diferencia entre el hambre y el almuerzo. El hambre es una herencia biológica y sus dolores son prueba ineludible de nuestra naturaleza. El almuerzo es el resultado de la evolución cultural reciente. El menú varía y está conformado por el ambiente y el apetito. La religión explica y organiza la experiencia de la vida, de modo que, cuando esa experiencia cambia, también lo hace su explicación. El impulso religioso perdura, pero sus formas son flexibles, y sus ideas y prácticas se erigen y caen como las dinastías y los imperios».
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Habla Dominic Green de «la Santísima Trinidad del materialismo escéptico: Marx, Darwin y Freud».
Lunes, 27/11/2023. Un interesante apunte de género en unos pasajes del libro de Green sobre la moda espiritista. Explica que
«El espiritismo hablaba por boca de mujeres y en nombre de los desposeídos, pero el mensaje era gestionado por hombres de peso. El hábitat natural de la médium era el salón principal, el escaparate público de una casa privada. Allí, la médium podía estar entre amigos que compartían sus opiniones políticas y los despertares de la transgresión, y saltar barreras tocando a otras personas en un cuarto oscuro. Sin embargo, en su trance, hablaba los lenguajes masculinos de la política, el derecho y la ciencia. Tal ventriloquía hacia su actuación respetable en los teatros y los liceos. Porque si se hubiera mostrado desatada y extasiada, no habría tenido credibilidad. Necesitaba un “controlador”, por supuesto masculino, para interpretar sus profecías y proyectarlas a la galería.
La espiritista hablaba por derecho natural, pero su controlador justificaba el mensaje mediante la ciencia. Explicaba que el cuerpo de la médium era una máquina, un “telégrafo espiritual” que transmitía impulsos eléctricos. Su columna vertebral funcionaba como las baterías, que eran esenciales para las estaciones de telégrafo. Sus vértebras, las placas de metal de la batería, su líquido encefálico un conductor, como el ácido de la batería. Su mente recurría a esa reserva de energía como si fuera una de las baterías recargables de Gaston Planté. Sus dedos golpeaban las letras como si operasen un transmisor de código Morse.
Esta apelación a la ciencia negaba tanto al médium como justificaba sus palabras. La lógica de la batería sugería que las mujeres eran los mejores médiums porque eran receptoras negativas, que canalizaban voces masculinas positivas».
Pablo Batalla Cueto (Gijón, 1987) es licenciado en historia por la Universidad de Salamanca, periodista y corrector de estilo. Ha sido o es colaborador de los periódicos y revistas Asturias24, La Voz de Asturias, Atlántica XXII, Neville, Crítica.cl, Jot Down, La Soga, Nortes, LaU, La Marea, CTXT y Público; ha dirigido A Quemarropa, periódico oficial de la Semana Negra de Gijón, y desde 2018 es coordinador de EL CUADERNO. Ha publicado los libros Si cantara el gallo rojo: biografía social de Jesús Montes Estrada, ‘Churruca’ (2017), La virtud en la montaña: vindicación de un alpinismo lento, ilustrado y anticapitalista (2019), Los nuevos odres del nacionalismo español (2021) y La ira azul: el sueño milenario de la Revolución (2023).
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