El runrún interior

El runrún interior (140)

Pablo Batalla Cueto registra en su dietario pensamientos propios y notas de libros leídos y cosas vistas en Internet, escribiendo sobre una vieja cita de Félix Rodríguez de la Fuente o la lectura de 'El emperador', de Ryszard Kapuściński.

/ por Pablo Batalla Cueto /

El runrún interior (139)

Miércoles, 19/6/2024. Leído en Twitter, a una tal Sara que firma sin apellido: «Después de los ríos de tinta gastados sobre las cabriolas lingüísticas y los malabares conceptuales que emplearían los genocidas del futuro para justificar sus crímenes comprobamos que se expresan con una claridad meridiana. La transparencia que otorga la impunidad».

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Ayuso condecorará a Milei con la medalla internacional de Madrid. Tengo una medalla de consolación del campeonato infantil de judo de Bimenes de 1995 con bastante más valor que los premios de chichinabo que estos sórdidos pelafustanes están dándose a sí mismos todo el rato.


Jueves, 20/6/2024. Leído en Twitter: «Es probable que terminemos con una sociedad dividida entre quienes toman decisiones previa consulta con los astros y quienes tomen decisiones previa consulta con ChatGPT».

Mythical Iberia, en Twitter también: «No eres un enfant terrible, solamente un adulte insupportable».


Viernes, 21/6/2024. Fiesta de fin de curso en el cole rural de paredes descascarilladas. Suenan canciones infantiles pasadas de moda, Miliki y así, mientras los niños más pequeños saltan en el gran charco formado por la batalla de globos de agua y el juego de los mayores de llenar un barreño con vasos de agua transportados sobre la cabeza. El sol reblanquece el suelo de hormigón liso, los padres buscamos la sombra de un alero y desde allí los miramos, cansados y complacidos.

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Felipe González ya está en el punto de elogiar a Giorgia Meloni. Dice que está dando a Italia «una estabilidad gubernamental» inédita desde los tiempos de Andreotti. Impresionante, pero no caigamos en hablar de la «transformación» de Felipe. Es el de siempre: el de Intxaurrondo, el de Riaño, el de Reinosa, el que decía que prefería morir apuñalado en Nueva York que de aburrimiento en Moscú. De viejo simplemente se ha vuelto menos encantador.

También le da por retar a Zapatero a un debate, advirtiéndole que no va «a considerar de izquierdas a un tipo como Maduro», y proclamando que «continuará coherente y fiel al PSOE de siempre». Habría que decirle que el que continuó coherente y fiel al PSOE de siempre fue Rodolfo Llopis, y así lo trató este mequetrefe. Zapatero pasará de él, supongo y espero.

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En estos tiempos en que de todo se hace batalla de la guerra cultural de las narices, da la sensación de que se está asignando a Luis de la Fuente la misión de ser campeón de la derecha frente a la izquierda que sería Luis Enrique. Con lo cual no quiero decir ni que Lucho sea de izquierdas, ni que represente a la izquierda de ninguna forma verídica: me refiero a cómo lo ven esas miradas febriles que de todo quieren hacer un ajuste de cuentas entre dos cosmovisiones, y aprecian su contienda entre el fútbol tecnificado y sofisticado de Luis Enrique y el aguerrido y resimplificado de De la Fuente. Pasa con más cosas. A lo mejor escribo un algo sobre ello.

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Sergio C. Fanjul: «En Madrid se quería premiar a Netanyahu y ahora se premia a Milei. Parece un cuento de Borges, una ciudad legendaria donde se premia a los infames en vez de a los virtuosos, una comunidad de los premios negativos donde todo sucede al revés».


Sábado, 22/6/2024. Una vieja cita de Félix Rodríguez de la Fuente: «Piensen ustedes conmigo, sin enumerarlos, en la cantidad de ríos muertos que tenemos ya en España. Vayan enumerando, con una música verdaderamente dramática, las sílabas de sus nombres sonoros. Piensen en los poblados, en las civilizaciones, en las personas, en los enamorados y en los poetas que se han mirado en las aguas de esos ríos muertos».

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Hay quien gusta mucho de utilizar la palabra misandria, como un pretendido gemelo de la misoginia. Pero, como leo decir por ahí, el resultado de la misandria son hombres irritados, mientras que el de la misoginia son mujeres muertas.

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Fruela Fernández: «Cuando sintáis que algo os “da cringe”, recordad que varias generaciones de señoras castellanas expresaron lo mismo con un hermoso “da cosica”».

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Mi abuelo fue seminarista y católico practicante, pero también persona de izquierdas que detestaba la hipocresía del Juan Pablo II que reñía a Cardenal pero bendecía a Pinochet, y a veces, indignado por cosas que había oído, enviaba cartas a Radio Vaticano. De alguna se quedó con una copia, y hoy leo una preciosa escrita abril de 1987, cuando yo tenía dos meses. Allá hace estas duras críticas del entonces Papa:

«Juan Pablo II ha dicho que la dictadura en Chile es transitoria, mientras que la de Polonia no hay quien la quite. Yo no puedo entender cómo se pueden decir estas cosas y menos que lo diga el Papa, ya que todo aquel que abusando de su poder tortura, mata y hace desaparecer a las Personas es un criminal. En el caso de Pinochet aún es peor ya que jura sobre la Biblia o los Evangelios, invoca a Dios públicamente y recibe la Eucaristía. En Chile estrecha la mano del dictador, mano que rezuma sangre de inocentes, ora en su capilla privada y por pedírselo éste, se asoma en su compañía en el balcón del Palacio de la Moneda, dando a entender, o por lo menos el pueblo llano así lo entendemos, que trata de legitimar su régimen político. En ese mismo Palacio fué asesinado, por orden de Pinochet, el Presidente Allende.

Llega a la Argentina y ataca a los gobernantes por el tema del divorcio y lo hace en un momento en que la democracia argentina está pasando por malos tiempos, con lo que consigue enconar los ánimos y dar fuerzas a los que añoran tiempos recientemente pasados, aunque al mismo tiempo, siguiendo con sus ambigüedades, dice que no más desaparecidos. Todos, pero especialmente los católicos, tenemos la obligación de preguntarle al Papa y a la jerarquía de la iglesia argentina, donde estaban cuando los militares torturaban y mataban, entonces su voz no se escuchó, porque defenderlos era ponerse en contra de los poderosos. Ahora se le niega a los familiares el poder celebrar funerales en la catedral de Buenos Aires y Juan Pablo II se niega a recibirlos, aunque El mismo, en su visita anterior, diera con su propia mano la Eucaristía a los componentes de la junta militar. Juan Pablo II haría bien compartiendo el calvario de tantas madres de torturados, degollados, encarcelados, fusilados y desaparecidos; hasta madres de curas podrá encontrar, de curas que, siguiendo el ejemplo de Cristo, dieron su vida por los demás, pero de éstos se dirá que si no se metieran en política nada les pasaría».

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Leo en Los silencios de la libertad, de Gustavo Altares, esta cita de Erich Höppner, comandante del 4.º Cuerpo del Ejército Alemán, en una arenga a sus tropas poco después de la invasión nazi de la Unión Soviética:

«El objetivo de esta lucha debe ser la aniquilación de la Rusia actual, por lo que debe librarse con una dureza sin precedentes. Toda situación de combate debe ser enfrentada con una voluntad de hierro hasta la aniquilación total y despiadada del enemigo. En particular, no hay piedad para los partidarios del actual sistema ruso-bolchevique».

Para que luego digan los zoquetes que los nazis eran socialistas.

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Empiezo El emperador, de Ryszard Kapuściński, una cautivadora crónica de los últimos días del Imperio etíope de Haile Selassie. La descripción del ambiente confuso del fin de una época y la desbandada de los hombres del emperador, obligados a buscar escondrijos en Adís Abeba, es impresionante. Subrayo esta cita que a buen seguro acabaré utilizando en alguna parte: «Un coche pasa, se detiene, se oyen tiros. ¿Quién habrá sido? ¿Ellos o los otros? Pero hoy, ¿quiénes son ellos y quiénes son los no ellos?».


Domingo, 23/6/2024. El turismo debería tener períodos de veda, como la caza y la pesca. Y cuotas.

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El teletexto sigue existiendo. Tiene cuenta de Twitter. Y es en la cuenta de Twitter del teletexto que veo anunciar que el arzobispo de Burgos ha declarado la excomunión de las diez monjas clarisas cismáticas de Belorado. El Angelus Novus tiene que estar flipando. No sé si he visto jamás una muestra tal del principio benjaminiano de que el tiempo no pasa, sino que se acumula.

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Escuché en la radio que hubo un asturiano que voló ayer a Barcelona desde China para ver el ascenso del Oviedo —que se lo jugaba contra el Espanyol—, y volvía no sé si hoy mismo o mañana. Catorce horas ida, catorce horas vuelta. Y no subieron. Qué animal excelso y absurdo es el Homo sapiens.

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Tenía Haile Selassie —leo en El emperador— una interesante teoría del segundo fardo:

«Su Augusta Majestad regañaba a los funcionarios por no entender un principio tan sencillo como el del segundo fardo. En realidad, un pueblo nunca se rebela porque lleve a sus espaldas un fardo muy pesado, nunca se rebela porque se le explote, pues no conoce la vida sin explotación, no sabe que tal vida existe, y ¿cómo se puede desear algo que no cabe en nuestra imaginación? Un pueblo solo se rebela cuando alguien de repente intenta cargarle con otro fardo. Entonces el campesino no aguantará más; caerá de bruces en el fango, pero se pondrá de pie de un salto y asirá el hacha. Y, tened en cuenta, señor, que lo hará no porque ya no pueda sostener esa segunda carga, no, ¡aún tendría fuerzas para soportarla! El campesino saltará porque tendrá la sensación de que tú, al echarle subrepticiamente y de sopetón un fardo más sobre los hombros, has intentado engañarlo, lo has tratado como un animal, has pisoteado el resto de su dignidad, ya de por sí pisoteada, y lo has tomado por un idiota, que nada ve, nada siente y nada comprende. El hombre empuña el hacha no en defensa de su bolsillo sino en defensa de su condición de ser humano».

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Leído en Twitter: «Es curioso que los mileis quieran desmantelar todo el Estado salvo “las fuerzas del orden”. Algo sospecharán».

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Raúl Díaz: «Me gustaría que la gente tuviese conciencia de clase, pero a estas alturas me vale con conciencia a secas».


Lunes, 24/6/2024. Zapatero rechaza el debate con Felipe González. Hace bien. Se acordaba el otro día Tristán Duanel: González abrió hace un tiempo un podcast y lo tuvo que cerrar porque no tenía visitas. Ya no es nadie, ya no importa a nadie, sic transit gloria mundi. Merece la pena rebajarse a debatir con él tanto como Roberto Vaquero o Santiago Armesilla. Si se presentara hoy a las elecciones, sacaría en torno al 1,01% de los votos que consiguió Lech Wałęsa en Polonia en 2000. Esa es su representatividad y su rabia, y hay una pequeña venganza de Julio Anguita en el hecho de que él siguiera siendo respetado y escuchado hasta su muerte, a veces hasta un punto excesivo (ese culto a San Julio que ya he mentado otras veces en este dietario), mientras que el señor X vaya a doblar la servilleta sin importarle a nadie.

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Qué inquietante —porque uno no puede evitar pensar en el momento presente— leer esto en El emperador:

«¡El último año! Sí, pero ¿quién hubiera podido prever que el setenta y cuatro lo sería para nosotros? Bien es verdad que se sentía en el ambiente una cierta nebulosidad, una cierta impotencia turbia y melancólica, incluso un cierto nihilismo, y que el aire estaba espeso, quieto, cargado de nerviosismo, de tensión y laxitud, de oscuridad y luz, pero de ahí a que, de repente, de cabeza al abismo y ¡ya está! ¿Ya no hay nada? A que abráis de pronto vuestros ojos y ni rastro de palacio. A que busquéis y no lo encontréis. A que preguntéis y nadie os conteste dónde está… Y todo empezó… Precisamente, esta es la cuestión. Porque todo había empezado tantas y tantas veces, sin terminar nunca; había habido muchos principios, pero ningún desenlace definitivo, tanto que, a fuerza de ese incesante empezar, de tanto inicio sin fin, un reconfortante consuelo había anidado en nuestras almas, acostumbradas ya a la idea de que siempre saldríamos de cualquier apuro, de que levantaríamos cabeza, de que lo que teníamos nos pertenecía y no lo entregaríamos jamás porque éramos capaces de sobrevivir a lo peor. Pero debió de haber algún error en esa confiada seguridad nuestra».

En el palacio del emperador, en esos años terminales, cuenta uno de los entrevistados por Kapuściński que se generaron tres bandos: el de las rejas, el de la mesa y el del corcho; y también es bastante imperecedero, equiparable a las crisis de otros regímenes. El libro del periodista polaco, de hecho, ha solido verse una crítica velada al sistema comunista de su país:

«Me atrevería a afirmar que poco a poco van surgiendo en palacio tres bandos. El primero, constituido por los de las rejas, camarrilla cerril e implacable, que exige el inmediato restablecimiento del orden y exhorta a que se detenga a los elementos levantiscos, a que se meta en la cárcel a los sublevados, a que se pongan en funcionamiento las porras y las horcas. Este bando se constituye bajo el liderazgo de una hija del Emperador, Tenene Work, dama de sesenta y dos años, feroz y eternamente malhumorada, que siempre ha reprochado al Venerable Señor su inmensa bondad. El segundo bando agrupa a los de la mesa. Se trata de la camarilla de los liberales, hombres débiles y además con tendencia a filosofar, los cuales consideran que se debe invitar a los rebeldes a sentarse a una mesa negociadora, hablar con ellos, escuchar lo que tengan que decir e introducir en el Imperio algún que otro cambio, alguna que otra mejora. Aquí la voz cantante la lleva el príncipe Mikael Imru, una mente abierta, una naturaleza propensa a hacer concesiones, y él mismo, hombre de mundo, conocedor de países desarrollados. Finalmente, el tercer bando es el formado por los del corcho, que, a mi entender, es el más numeroso en palacio. Estos carecen de opinión propia pero cuentan con que, como el tapón de corcho en el agua, también ellos flotarán sobre la ola de los acontecimientos, y con que todo acabará arreglándose y ellos llegarán a puerto sanos y salvos».


Martes, 25/6/2024. El PP rechaza los votos socialistas y blinda al ultraderechista Le Senne —que el otro día desgarró una foto de la mártir antifranquista Aurora Picornell— en la presidencia del Parlament balear. Las cosas claras, el chocolate espeso y la derecha española leal como un perro a su año fundacional: 1939, y no 1945.

*

Entrevistan en El País a la escritora trans Alana S. Portero. Me impresionan algunas de sus respuestas:

—Habla mucho en el libro del cansancio de sus padres trabajadores. ¿Tanto lo recuerda?

—Claro. Es muy difícil que unos padres de clase trabajadora entiendan los retos de tener un hijo LGTBI en casa. No es que no puedan, es que no tienen energía para tener una conversación. No hay tiempo para pensar tranquilos, para hablar con pausa, para asimilar la vida. Mis padres no han hecho otra cosa que matarse a trabajar, y no podían sentarse a charlar al caer el día: no se tenían en pie.

[…]

—¿Cómo tiene la autoestima?

—No la tengo, no he conseguido desarrollarla y no creo que sea recuperable.

—Pero si la alaban desde Almodóvar a Vila-Matas.

—Y lo agradezco muchísimo, pero he creado una especie de avatar al que le dicen eso, no a mí. Es como si estuviera disociada por completo. Sé que lo dicen de verdad, y lo aprecio. Pero hay un lugar de mí al que, por lo que sea, no acceden. Esa es una cosa en la que sí he perdido la esperanza. Lo oigo, lo vivo con alegría, pero luego me quedo sola, me enfrento a la vida, me siento frágil y sola y otra voz me dice: no es para tanto.

El runrún interior (141)


Pablo Batalla Cueto (Gijón, 1987) es licenciado en historia por la Universidad de Salamanca, periodista y corrector de estilo. Ha sido o es colaborador de los periódicos y revistas Asturias24, La Voz de Asturias, Atlántica XXII, NevilleNueva Sociedad, Crítica.cl, Jot Down, La Soga, Nortes, LaU, La Marea, CTXT, Público y El País; ha dirigido A Quemarropa, periódico oficial de la Semana Negra de Gijón, y desde 2018 es coordinador de EL CUADERNO. Ha publicado los libros Si cantara el gallo rojo: biografía social de Jesús Montes Estrada, ‘Churruca’ (2017), La virtud en la montaña: vindicación de un alpinismo lento, ilustrado y anticapitalista (2019), Los nuevos odres del nacionalismo español (2021) y La ira azul: el sueño milenario de la Revolución (2023).


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