Escenario

Los Beatles y la música girando alrededor de ‘Revolver’

Un artículo de Rodolfo Elías sobre el impacto de los cinco de Liverpool en la segunda parte de su carrera.

/ por Rodolfo Elías /

Los Beatles habían reinado sobre las ondas hertzianas por dos años consecutivos a nivel mundial. Su aparición en el Ed Sullivan Show había creado un nuevo paradigma en la música popular, similar a lo que había hecho Elvis ocho años atrás, que ya estaba en declive. Era la reinvención del rock and roll, literalmente, y la beatlemanía estaba en su apogeo. Pero en su etapa temprana ya estaba pesándoles a los Fab Four y a estas alturas era obvio que no todo era miel sobre hojuelas. El año: 1966.   

Cansados de las giras, las histéricas fans y el acoso de la prensa, los Beatles ya estaban buscando nuevas alternativas y rutas de escape. John lo había dicho un año antes en su canción Help!, y en marzo hizo la escandalosa declaración de que los Beatles eran más populares que Jesucristo, lo que ocasionó una respuesta enardecida y reaccionaria del público, particularmente en el llamado Bible Belt de los Estados Unidos. Todo eso los convenció que debían dejar de tocar en público. El estudio de grabación se convertiría en su campo de juegos.

Una cosa muy particular acerca de los Beatles en 1966 fue que su música ya había tomado un nuevo rumbo, porque había mutado de los ritmos rápidos de los primeros éxitos como She loves you, I want to hold your hand y Can’t buy me love a ritmos más lentos y melodías apacibles de más sensibilidad. Incluso, de pronto habían sido atraídos por un sonido más acústico, tipo folk, sobre todo en algunas canciones de John.  

En agosto de 1964 los muchachos habían conocido a Bob Dylan, quien los introdujo a la marihuana, una sustancia que acogieron en sus vidas; he ahí la canción Got to get you into my life. Hay un video emblemático en el que Lennon y Dylan se pasean en una limusina. Completamente atizado con la hierba, Lennon apenas alcanza a proferir algunas palabras. Dylan, ni se diga.

Después de su iniciación con Mary Jane, los Beatles cambiaron su forma de abordar la música. Las letras de sus canciones adquirieron profundidad (Think for yourself) y un carácter reflexivo (In my life; Nowhere man); y en algunas ocasiones, ambigüedad (Norwegian wood; If I needed someone). Estaban, como el mismo Lennon dijo, «escribiendo oscuramente à la Dylan, nunca declarando lo que quieres decir, sino dando la impresión de algo». Ese fue el sello del álbum Rubber Soul, un estilo que fue asimilado perfectamente por otras bandas como los Byrds, cuya carrera despegó inmediatamente después de eso.

Los mechudos de Liverpool se habían ido de los prellies —pastillas Preludin que tomaban para poder mantenerse activos durante las largas horas de música en los tugurios alemanes, abarrotados de marineros alcoholizados y belicosos— de los tiempos tempranos en Hamburgo a la marihuana. Fue en Hamburgo, de hecho, donde adquirieron su experiencia como la banda más sólida, compacta y distintiva en la escena del Merseybeat.

Pero ahora era algo más: dietilamida de ácido lisérgico (LSD). Que les fue dado a probar —inadvertidamente— por primera vez a John y George por el dentista de John, y les estaba causando que se desviaran otra vez y tomaran otro rumbo musical aun más aventurado. El LSD es un alucinógeno que produce pensamientos, emociones y percepciones sensoriales intensificados. Por eso se convirtió en la droga más socorrida de los jóvenes, que tomaban para expandir la mente, según ellos. Para la gente sensible con tendencias artísticas, el LSD fue un verdadero boleto para viajar a los lugares más recónditos de la mente, el alma y el espíritu, y explorar nuevas formas de arte (el precio a pagarse después). Al menos eso provocó en los cuatro muchachos de Liverpool.

The times they are a-changin‘, dice Dylan en su canción. Y en 1966 los tiempos estaban cambiando a la velocidad del sonido; a la velocidad del sonido de la música. La música pop estaba cambiando enormemente, porque no era ya tanto el bubblegum y la música para bailar de antes. Aparte de los Beatles, Phil Spector y los Beach Boys estaban haciendo las cosas diferentes. Los Beach Boys con sus hermosas armonías y sus intricados arreglos musicales, ideados por Brian Wilson. En tanto que Phil Spector, por su lado, ofrecía más que un entretenimiento básico con la música que estaba produciendo y su legendario Wall of Sound, a través de sofisticados arreglos y técnicas de grabación. Con canciones que estaban diseñadas como «pequeñas sinfonías para los chavos», en palabras del mismo Spector.

Las bandas de rock y de pop empezaron a ocuparse en música con cierto sentido y profundidad lírica, ambas filosófica y socialmente. La gente estaba cambiando su forma de pensar, su forma de vestir y su forma de vivir. «El ácido llegó, la marihuana llegó, el hachís llegó; todo empezó a florecer. Los colores comenzaron a brotar. La ropa se hizo más holgada, más colorida, más abstracta, más bizarra. Carnaby Street sucedió y toda la cultura juvenil explotó; floreció, realmente, de una forma literal», rememoró Graham Nash en una entrevista (1990) para una serie de televisión sobre los sesenta.

Antes de los Beatles, la mayoría de los cantantes y grupos musicales obtenían su música y canciones de equipos musicales comisionados para eso. Fue así que equipos tales como Leiber-Stoller, Goffin-King y Holland-Dozier-Holland hicieron un nombre. Y los ejecutantes que estaban detrás de la música popular que se escuchaba en la radio en esos días era el Wrecking Crew, un grupo de músicos de sesión profesionales con base en Los Ángeles, que contaba entre sus filas a gigantes como Glenn Campbell, Hal Blaine, la legendaria bajista Karol Kaye y Leon Russell. Esos eran los músicos que también aparecían en los álbumes de los Beach Boys y el Wall of Sound de Phil Spector.

El otro día, mientras manejaba rumbo al trabajo, en la radio iba escuchando una estación de oldies local. Y me fascinó el hecho que los mismos músicos tocaran en cuatro canciones (God only knows; You’ve lost that lovin’ feeling; California dreamin’ y Be my baby) seguidas que escuché, interpretadas por diferentes artistas.

Ahora, la cuestión con los Beatles en 1966 no era solo que escribieran sus propias canciones y tocaran su propia música, sino el hecho de que lo hicieran de una forma no ordinaria, al utilizar el estudio de grabación como un instrumento más, lo que engrandeció la entrega formidablemente. Con el disco Revolver comenzaron a procurar una tecnología no-existente, que de alguna manera tuvieron que crear, con el afán de proyectar sus emociones y pensamientos más íntimos. Ninguno de ellos era un virtuoso, pero los cuatro tenían una forma muy original de tocar sus instrumentos, con unas estructuras armónicas y progresiones de acordes muy interesantes.   

Los Beatles no solo revolucionaron lo que pasaba en el estudio, sino lo que pasaba aun antes de entrar al estudio. Y cuando llevaban una canción al estudio ya tenían en su mente el tipo de sonido —y efectos— que querían lograr. Eso era posible sólo con la ayuda de quien pudiera ser considerado el quinto beatle: George Martin. 

Con sus diferentes texturas, Revolver es —con mucho— uno de los discos más innovativos (instrumentación, técnicas de grabación, estructura musical sofisticada, variedad de estilos y un contenido ingenioso en las letras) en la música moderna; un pionero en sí. Sí, tal vez algunos otros músicos ya estaban en ese tipo de búsqueda antes que ellos; quién sabe. Pero fueron los Beatles quienes lo hicieron desde el punto de vista comercial, de la música popular, cosa que lo hizo accesible a cualquiera que tomara la música al menos un poco en serio.

Esos que escuchan rock progresivo y que le siguen echando leña (en los ochenta eran también los heavy metal) a los Beatles —nada más porque eran comerciales y cantaban I want to hold your hand; y porque, según ellos, «eran pésimos músicos»—, necesitan pensar en el hecho que los músicos de rock progresivo tenían a los Beatles como referente para lo que ellos lograron. King Crimson tenía a Revolver y Sgt Pepper como referente para In the court of the Crimson king. Y lo mismo Pink Floyd, con su Dark side of the Moon. Incluso Velvet Underground, aunque no era precisamente progresivo, tenía Rubber Soul. Los Beatles no tenían nada de eso para hacer algo nuevo como lo que hicieron con Rubber Soul y Revolver. El primer álbum de Frank Zappa y sus Madres de Invención, Freak out!, con su tripiada canción The return of the son of Master Magnet, salió a finales de junio de ese año. Así que tampoco podemos hablar de él como una influencia en Revolver. Velvet Underground & Nico salió en marzo del sesenta y siete.

La gente que escuchaba a Velvet Underground leía a Nietzsche, Leopold von Sacher-Masoch y Jacques Derrida; y escuchaban a Ornette Coleman y Eric Dolphy. Lo mismo con algunos de los que escuchaban rock progresivo y a Frank Zappa. Si oías a Frank Zappa, probablemente te metías la música de Edgar Varese, John Cage y Stockhausen. La mayoría de los músicos progresivos eran músicos de conservatorio, educados clásicamente. Eso no era lo que el rock —como una forma libre de música sin dogmas académicos—  representaba. Yo amo a Zappa y me encanta Velvet Underground y el rock progresivo. Pero los Beatles rompieron la barrera en la música al ofrecer una variedad de opciones, disponibles para cualquier persona que fuera sensible a ella. Gente con diferentes estilos de vida e idiosincrasias.

Revolver comprende el valor conceptual del pop/rock como un todo (adelantadísimo a su tiempo), con variaciones eclécticas de estilos y formas, que estuvieron disponibles para el individuo común a través de una propuesta comercial y por una banda popular. En Revolver hay una canción para todos, para cada gusto, para cada estado de ánimo. Un revolver es una pistola con una cámara cilíndrica giratoria, que contiene un determinado número de cartuchos que pueden ser descargados en sucesión, sin tener que recargar después de cada tiro. Y Revolver es un mundo de música que puede ser escuchado en sucesión, también sin tener que recargar.

Revolver fue lanzado el 5 de agosto de 1966. Esa semana los Rolling Stones tenían Mother’s little helpers en la lista de las diez mejores, una canción que iba muy de acuerdo con la época. También en la lista de las diez mejores estaban Wild things de los Troggs, Summer in the city de Loving Spoonful y Sunny, la emotiva canción de Bobby Hebb, que escribió mientras vivía su duelo por la muerte de su hermano y el asesinato de John F. Kennedy. Pero esa era música que, así de fabulosa, no estaba a la altura en que los Beatles ya estaban gravitando.

Así que realmente no importa cuáles sean las influencias de Revolver. O si Frank Zappa —o cualquier otro— fue el primero en lograr algo tan ambicioso; eso es lo de menos. Lo más importante es cómo los Beatles lo concibieron, como nos lo trajeron y lo que nos dieron con ello. Estoy hablando de una verdadera obra maestra que ha resistido la prueba del tiempo como ninguna otra en la música moderna. Y eso es algo muy especial.


Rodolfo Elías, escritor en ciernes nacido en Ciudad Juárez y criado en ambos lados de la frontera, colaboraba con la revista bilingüe digital, hoy extinta, El Diablito, del área de Seattle. Sus textos han sido publicados en la revista SLAM (una de las revistas literarias universitarias más prominentes de Estados Unidos), La Linterna Mágica y Ombligo. En la actualidad trabaja en dos novelas, una en inglés y otra en español.


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1 comment on “Los Beatles y la música girando alrededor de ‘Revolver’”

  1. José Miguel Trejo

    He disfrutado muchísimo leyendo tu texto. Te felicito sinceramente por el rigor, el conocimiento y, sobre todo, por la pasión con la que explicas lo que significó Revolver y aquella extraordinaria transformación de los Beatles.
    Me ha gustado especialmente tu manera de situar el disco dentro del contexto cultural de 1966 y explicar cómo los Beatles consiguieron convertir el estudio de grabación en un verdadero instrumento creativo. No es solo un texto sobre un disco: es también una reflexión sobre cómo la música popular dejó de ser simplemente entretenimiento para convertirse en una forma de arte capaz de explorar territorios nuevos.
    Gracias por compartirlo y por todo lo que aporta. Se nota que detrás hay muchas horas de escucha, investigación y amor por la música. Un auténtico placer leerlo.

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