Estudios literarios

El plagio como una de las torpes artes, o la vida rampante de Miguel Ángel Muñoz Palos

Javier Pérez Escohotado disecciona un libro de entrevistas en el que detecta numerosos y muy groseros plagios.

/ por Javier Pérez Escohotado1 /

La crítica rampante de Muñoz Palos

Miguel Ángel Muñoz Palos

Miguel Ángel Muñoz Palos (o Palós) tuvo la chance de nacer en Cuernavaca, Morelos, el 9 de noviembre de 1972. Según afirma el catálogo bibliográfico de la literatura en México, es «poeta, ensayista y crítico de arte. Estudió Historia en la ENAH [La Escuela Nacional de Antropología e Historia], la maestría en el Instituto José María Luis Mora y el diplomado de la Escuela de Escritores de la sogem  [Sociedad General de Escritores de México]. Ha sido promotor de actividades literarias en Morelos; fundador y director de Tinta Seca; miembro del consejo editorial de Fragua. Colaborador de Casa de Tiempo, Crónica, El Ángel, El Búho», y muchas otras más.

Exquisita y variada formación como no podía ser de otra manera. Sus inquietudes artísticas le han llevado a emprender una talentosa, ¿qué digo talentosa?, brillante carrera que cubre tanto la dimensión teórica como la productiva, además de dedicarse intensamente a la divulgación de importantes creadores plásticos y literarios españoles de renombre universal. Su labor es incansable y practica con soltura y desinhibición, rayanas en la desvergüenza, tanto la crítica literaria o plástica como el ensayo y la poesía.

Miguel Ángel Muñoz con Antoni Tàpies

Periodista infatigable, en su labor de divulgación de la literatura y el arte, ha llevado a cabo en España, Francia, Inglaterra, Israel, supongo, y en su México natal, entrevistas con destacados escritores, historiadores y filósofos de la Europa entera en el advenimiento del milenio. Toda esa labor, a modo de epítome, ha sido reunida ahora en una colección de entrevistas titulada La vida constante: conversaciones en el tránsito del milenio, cuya más reciente aparición financió la Junta de Extremadura el pasado 2018.

Solo los tremebundos acontecimientos provocados por esta universal pandemia del COVID-19 han aplazado el que hayamos podido conocer a tiempo y aprovechar este nutricio y completo alimento de 33 entrevistas, que transitan desde 1994, la más antigua, hasta 2016. En la serie de las realizadas en 2015, destaca la conversación con el poeta Francisco Brines, nuestro querido y flamante último Premio Cervantes de Literatura 2020, que falleció el pasado día 20 de mayo. La oportunidad, el rigor, la agudeza en la pregunta, la documentación que despliega en cada entrevista convierten esta Vida constante en una obra de obligada referencia, o no, por las razones que exponemos a renglón seguido.

La vida tunante de Miguel Ángel Muñoz Palos

Pero si en su biografía hemos podido acumular variados elogios, no menos podemos aportar para analizar la virtuosa y, por qué no decirlo, entretenida, movediza y hasta jocosa historia editorial de La vida constante de Miguel Ángel Muñoz y Palos. Tal vez con exagerada imprecisión, hemos recurrido al calificativo de tunante, que la RAE define como «pícaro, bribón, taimado», aunque preferimos el Diccionario de americanismos, que trae la acepción de «bullicioso», como el tuno, que se identifica con alguien alegre y dicharachero. Por supuesto, aquí el adjetivo está utilizado por la armónica eufonía de su rima con La vida constante y, no hace falta decirlo, desde el cariño y en la distancia.

Cada una de las 33 entrevistas incluidas en la edición publicada por la Junta de Extremadura tiene dos partes distinguibles: 1. Una pequeña o mediana bibliografía con algún toque biográfico, que, en algún caso, aspira a ser un pequeño ensayo, y 2. La entrevista propiamente dicha, de unas 4 ó 6 páginas cada una. Los nombres son todos de primer nivel en su especialidad, otra cosa es lo que digan, lo que se les haya preguntado y, finalmente, lo que haya transcrito el entrevistador y, también, de dónde se haya tuneado, copiado, plagiado el material. En el bloque I, van Juan Goytisolo, Rafael Sánchez Ferlosio, Álvaro Pombo, Ana María Matute, Francisco Ayala, Javier Marías, Antonio Muñoz Molina, Pedro Zarraluqui, Pere Gimferrer, Javier Tomeo, Julián Ríos, Medardo Fraile, Pedro Sorela, Carmen Martín Gaite, Manuel Vázquez Montalbán y Carmen Riera. En el bloque II, Hugh Thomas, Santiago Genovés, Raymond Carr, Miguel Artola, Adolfo Sánchez Vázquez, Juan Vernet y Benzion Netanyahu. Finalmente, en el bloque III, cinco poetas: Francisco Brines, Pablo García Baena, José Hierro, José Ángel Valente y Ángel González. ¿Alguien da más?

En «Procedencia de los textos», relegado al final del libro, se listan todas las entrevistas indicando el periódico o revista y las fechas en que fueron originalmente publicadas, información que hubiera sido muy útil tener a mano al principio de cada una de ellas, dentro de la ficha bibliográfica previa a cada entrevista. Si se añade esta información al final, queda postergado un dato que puede ser importante, pues al tener a la vista la fecha primera de la entrevista, se puede contrastar la información que aportan esas bibliografías iniciales, que deberían actualizar los datos hasta 2017 (Praxis) y 2018 (Junta de Extremadura), que es cuando se han reunido todas en libro.2 El hecho de que en el periódico La Razón de México, donde han ido apareciendo algunas, tampoco se indique en qué fecha fue llevada a cabo la entrevista por primera vez, tiende a crear una impresión de falsa actualidad y de atemporalidad que resulta un tanto, incluso un mucho torticera. En cualquier caso, son 22 años de dilatado periodismo cultural que se acogen a la circunstancia milenarista del cambio de siglo.

Portada de la edición de la Junta de Extremadura (2018)

Para una teoría de la conversación

Cuando alguien imprime su nombre a tamaño natural en la cubierta de un libro, debemos suponer que se responsabiliza por completo de todo el contenido, en este caso: prólogo; fichas bio y bibliográficas o esbozos de ensayos previos a las entrevistas; las preguntas de las conversaciones y el texto de las entrevistas, que, en principio, debemos imaginar que proceden de la transcripción de las respectivas grabaciones, de la reconstrucción escrita de la conversación y/o de la manipulación y plagio de otros textos y de otras entrevistas ajenas, como vamos a demostrar. Efectivamente el prólogo debe atribuirse al mismo Muñoz Palos, pues habla en primera persona, aporta datos personales de algunas entrevistas y agradece a sus amigos las ayudas recibidas. Resulta importante leerlo con atención porque se trata de una prosa escrita por una mano distinta a la que redacta las bibliografías que abren cada una de las entrevistas, bibliografías que no firma nadie, pero que no pueden tener otro responsable que Miguel Ángel Muñoz.

Juan Goytisolo, entrevistado en el libro, y portada de la edición de La vida constante de la editorial Praxis (México DF, 2017)

Las entrevistas, dice quien prologa, «son trabajos que considero coincidentes en una idéntica convicción estética: insisten en la preocupación no solo por la creatividad, sino por la compleja historia social y cultural que vivimos en el mundo de ayer y de hoy». No sabría decir por qué, pero la frase me evoca el discurso rimbombante de Bobby Deglané. Asimismo, son entrevistas que el propio Muñoz quiere situarlas dentro de un género de lo más sugerente: la «divulgación creativa». En otro momento en el que casi roza la lírica, aborda una sagaz teoría sobre el concepto de entrevista: «En efecto, las conversaciones tienen algo de casual. Sintetizan una azarosa coincidencia de factores perceptivos que van más allá de la inescrutable voluntad erudita. Cada entrevista nueva es algo así como un canto rodado, una pequeña piedra en el aire que el creador lanza con fuerza en ese mar que es el tiempo».

Y sigo escuchando a Bobby Deglané o ¿será tal vez el verbo a fondo de Joaquín Soler Serrano? Con «inescrutable voluntad», La vida constante ya había aparecido, con idéntico título, en 2017, en la editorial Praxis, de México DF, que le ha editado otros varios libros más a Miguel Ángel Muñoz y Palos, pero esta edición de la Junta está, en palabras del autor, «revisada, corregida y aumentada». No obstante, vistos estos datos y, sobre todo, los que vienen a continuación, no atino a desenredar la política cultural y los motivos por los que la Junta de Extremadura haya podido hacerse cargo de una obra como esta, en la que, como se verá inmediatamente, no habría estado de más una revisión o, mejor, un editor que comprobara, al menos, la autoría, pertinencia y actualización de los textos con un criterio editorial. Y un previo informe experto, desde luego.

La divulgación constante

En su empeño divulgativo, los métodos que Muñoz Palos emplea, con soltura y desinhibición, son dos: el despiece del material aportado en la entrevista y el plagio o la manipulación.

Las entrevistas que publica Muñoz Palos abren con una previa y breve biobibliografía, no necesariamente actualizada, que, en alguna ocasión, aspira a ser un «pequeño ensayo», como el caso de José Hierro, cuyo plagio identificamos más adelante. El despiece acostumbra a cumplir el siguiente proceso: una vez se ha llevado a cabo la entrevista y supuestamente se ha publicado en un medio determinado, Muñoz Palos, a veces, procede a trocear las partes de la entrevista y publica la entrada biobibliográfica, por un lado, y por otro, el texto de la entrevista. En este carnicero despiece colabora decididamente el periódico La Razón de México, que tiene a Muñoz Palos como su crítico literario de guardia. Este procedimiento de despiece resulta muy llamativo en el caso de la entrevista de Ana María Matute, el caso más flagrante,3 y también en el de Ángel González o la de Medardo Fraile, sin entrar en otras más.4

Ángel González

Es conocido, y hay cierto consenso social y comercial para ello, que un fragmento de cualquier libro pueda publicarse en otro medio siempre que sea con fines publicitarios o de divulgación; de ahí, supongo, la cautelar coletilla final del periódico La Razón de México: «Esta entrevista es parte del libro La vida constante, de Miguel Ángel Muñoz, que publica en España La Junta de Extremadura y en México Editorial Praxis», en el caso de Medardo Fraile. No resulta tan claro si en este rango de publicidad encajan las bibliografías supuestamente críticas que se han añadido al principio de cada entrevista, disfrazadas de artículo crítico, ficha editorial o vaya usted a saber. Tampoco parece muy de recibo que un libro como el de la Junta se vaya destripando sistemáticamente sin más advertencia que una coletilla final, respetada sea la propiedad intelectual del supuesto o verdadero autor de las entrevistas y de su comercial propietario. Sea como fuere, nadie negará que Muñoz Palos es un prolífico divulgador de la novela de Ana María Matute y de otros escritores españoles: publica una primera entrevista y en el plazo de un año o veinte, vende el libro a dos editoriales distintas (Praxis y la Junta de Extremadura) y en sucesivos años, por separado, rebota las entrevistas y las bibliografías previas a lo largo del amplio panorama de periódicos y revistas de México. A esto se le puede llamar consumado arte cisoria, saber administrar los trabajos propios y ajenos, y, por supuesto, acuciante prurito divulgativo.

Habría que agradecer a Muñoz Palos esta labor divulgativa de tantos escritores españoles si no fuera por esa torpe tendencia al plagio o, como en aquel título de la picaresca española, esa su «desordenada codicia de los bienes ajenos». Sus intenciones aparentan ser legítimas a juzgar por las palabras que el propio Muñoz Palos dice en la crónica de la presentación del libro en Madrid (La Crónica de Hoy [30/4/2018]): era de suma importancia presentar la versión española de su libro, pues al final del día «es un homenaje a España», país al que considera como su «segunda casa». ¡México y España!  Frente al escepticismo y la incomprensible incomprensión de este crítico, todo encaja. México devuelve a España, vía Extremadura, de donde salieron tantos conquistadores, en forma de contribución literaria y «divulgación creativa», el regalo de treinta y tres entrevistas históricas que sitúa, por derecho propio, a muchos historiadores, narradores y poetas españoles en el mundo mundial.

La vida mangante de Miguel Ángel Muñoz

A quien leyere, sin duda habrá extrañado la rima fácil de «mangante» y constante, pero prosiga el lector y lea lo restante, por insistir en la misma rima consonante. Yo siempre he seguido con mucho interés, incluso entusiasmo, la producción literaria y ensayística de los países de América Latina y, en concreto, la de México. Las primeras noticias que tuve del escritor mexicano Miguel Ángel Muñoz Palos me llegaron a través de un sistema de alerta relacionado con el poeta Gil de Biedma, cuya poesía he utilizado bastante en mis clases,  sobre la que he publicado varios estudios y de quien he editado una antología personal de entrevistas: Jaime Gil de Biedma: conversaciones.

Desde que apareció en 2002, este libro de conversaciones con Gil de Biedma ha generado reacciones de interés y curiosidad, no exentas quizás de algún celo profesional, tal vez por su éxito y la gran utilidad que tiene desde el punto de vista literario para ver de cerca el taller del poeta y, además, por la dificultad que hay para conseguir algunas históricas entrevistas, dispersas en revistas ya desaparecidas. Conversaciones se publicó por primera vez en la editorialEl Aleph (2002), y por segunda, en Austral (2015). Cada una de ellas lleva un prólogo en el que se exponen los criterios que justifican esta colección particular realizada, digamos, a medida, pues todas las entrevistas darían lugar a un tomo muy interesante, pero respetable. Se trata, por tanto, de una antología personal. Y puesto que Gil de Biedma en sus entrevistas convierte la conversación en un género literario, que necesariamente sucede con la complicidad y el talento de un buen entrevistador, Pérez Escohotado abordaba en sus respectivos prólogos una suerte de teoría de la conversación, no un tratado sobre la poesía o los ensayos de Gil de Biedma, sobre los que ya hay, y había entonces, una estupenda y abundante bibliografía.

Pero hete aquí que el día 20 de marzo pasado suena la alerta de que un tal Miguel Ángel Muñoz había publicado, en el diario La Razón de México, un texto titulado «Conversando con el poeta Jaime Gil de Biedma» sobre el libro Jaime Gil de Biedma: conversaciones, de Austral.

Mientras, con alegría refrenada, voy leyendo el comentario que firma Miguel Ángel Muñoz, me comienza a parecer que ese texto ya lo he leído antes, y tras revisar las carpetas de mis archivos, localizo el cuerpo del delito en su flagrante evidencia: el artículo que firma Miguel Ángel Muñoz es un DELIBERADO PLAGIO ÍNTEGRO —al que añade cuatro líneas de su propia cosecha— del que se publicó en La Vanguardia el 19 de junio de 2002, titulado «Dialogando con Gil de Biedma» y firmado por Juan Antonio Masoliver Ródenas. Por lo menos en el título ha logrado un sinónimo aceptable, y para eso, ahí está la hemeroteca. ¡Qué sobresalto! Al cabo de diecinueve años, aquella primeriza crítica de La Vanguardia resucitaba, ahora al otro lado del charco, en nuestro México lindo y querido, tocada por la mano mangante pero constante de Miguel Ángel Muñoz y Palos.

Con la intención de ejercer un derecho de réplica, derecho que por supuesto existe en México, inicié las correspondientes gestiones ante los responsables literarios del diario La Razón de México. Ninguna respuesta, ni siquiera el formal acuse de recibo. Jurídicamente el caso es muy interesante, porque, siendo un plagio completo y evidente, uno puede preguntarse: ¿tengo derecho yo, como mero aludido en el texto, al derecho de réplica? Lo justo sería que quien debiera reclamar por plagio fuese el autor primero del artículo de La Vanguardia, que es el que ha sido robado. Discretamente, yo he optado por acogerme al modesto derecho de réplica en calidad de aludido, al que tengo también derecho, porque se me cita como autor de la edición y el prólogo de Jaime Gil de Biedma: conversaciones, libro del que, en el momento de su aparición, el profesor Jordi Llovet sentenció que le parecía «imprescindible».5

A los pocos días de mi reclamación por derecho de réplica, La Razón de México, con sospechosa diligencia, decidió borrar la colaboración plagiada de Muñoz y remitía al error 404, que contiene la leyenda: «La página que buscas no existe o ha sido eliminada del servidor»; pero ahí queda constancia, en el titular, de que en algún momento estuvo colgada. La evidencia del delito había desaparecido bajo la encubridora alfombra del cabalístico error 404. Una segunda reclamación del derecho de réplica y, de nuevo, el sospechoso silencio sin respuesta. ¿El que calla otorga? La Razón había optado no por la razón que exhibe en la cabecera del periódico  ni por la explicación o la excusa profesional, sino por la desaparición, por la eliminación. Eso es tener buenos modales profesionales e intelectuales.

Ignoro si, como yo, el común de los mortales piensa que el plagio es el robo de una propiedad intelectual y material, que está protegida por específicas leyes en casi todo el mundo, al igual que un piso o un par de zapatos. Se puede decir, como la noche, más tender, pero no más claro: el plagio es un delito contra la propiedad. Pero me permito añadir que si el plagio lo ejerce alguien —con la complicidad que le concede un periódico o abusando de su confianza— y este alguien, o sea, Muñoz Palos, lleva a cabo una labor periodística o crítica sin respetar esas leyes, estamos ante una persona que queda desautorizada como periodista y, desde luego, como crítico; tampoco el periódico quedará en un buen lugar, aunque siempre puede cínicamente fingir el papel de ser la víctima del plagiario, y entonces habría que recordarle aquello de la responsabilidad intelectual in vigilando.

Algunos me tildarán de «puntillo rencoroso»: total, al pobre chico su secretaria le ha colado otro archivo equivocado y el periódico lo ha impreso así, no más, ya ve, con las prisas pues y el tiempo corriendo que vuela, oiga. Dicho así, parecerían las excusas de Cantinflas. Pero no. Si se compara el artículo de La Vanguardia de 2002 y el de Muñoz Palos en La Razón de México de 2021 sobre las Conversaciones de Gil de Biedma, el plagio es deliberado y consciente, precisamente por sus mínimas diferencias y cambios, por su intencionado tuneo, que demuestran la voluntad de engañar y plagiar, o sea, que está actuando no solo con ánimo de plagiar —mens rea—, sino con manifiesta alevosía. Con las manos en la masa, Miguel Ángel Muñoz.

Pero si este uso delictual de una crítica a las Conversaciones de Gil de Biedma podría considerarse un plagio puntual, lo de plagiar debe de tratarse de una incontrolable pulsión intelectual, civil o penal, de Muñoz Palos, porque, en principio, algunas de las biobibliografías que encabezan esta serie de entrevistas no parecen escritas por la misma mano ni la misma persona que escribe el prólogo. ¿Por qué? Porque parecen estar traídas de Internet y manipuladas, levemente a veces, groseramente otras, hasta lograr un lenguaje neutro o encomiástico de solapa comercial que, no obstante, deja huellas textuales como para decir, también, que dan la impresión de ser plagios parciales y puntuales. Algunos llaman a eso, como excusando su gravedad o como algo tolerado socialmente, piratear, tunear. En todo caso, evitemos el verbo fusilar, Pero ¿estamos ante un simple corta y pega de grado elemental o ante algo mucho más grave intelectual, moral y jurídicamente?

Citemos algunos ejemplos de esta que hemos titulado vida mangante para que siga rimando con La vida constante. Ya excusará el lector que no seamos exhaustivos, en aras a la brevedad y la eficacia, pues solo se pretende constatar un fenómeno que, además, me temo que pueda estar contagiando a parte de lo que queda de la crítica literaria, tal vez a nuestra investigación y desde luego ha infectado ya a nuestro bachillerato y a nuestra universidad más de lo que puede parecer y se denuncia.6 Vayamos a ver algunos casos.

1. Ana María Matute. Ya se ha dicho antes que la entrada biobibliográfica de la entrevista había sido usada para publicarla en La Razón, desgajándola de la entrevista para la que debió de ser escrita, con el gracioso título de «Redescubriendo a Ana María Matute» (La Razón de México, 21-12-2019). Lo que añadimos aquí es la fagocitación, o sea, el plagio incluso de la publicidad de la propia editorial, que, además, como no la firma nadie, parece que sea del común. Sea común, pública, privada o socializada, un proclamado crítico que se apropie y plagie hasta de la publicidad comercial de un libro, es que, en adelante, no tiene nada más que añadir si es que ha pensado algo por su cuenta alguna vez. Mejor que lo deje o, como sabe cualquier párvulo, que ponga las correspondientes comillas y diga cuál ha sido su fuente, o sea, quién es su responsable intelectual y su propietario comercial.7


Texto previo de la entrevista de Ana María Matute, firmado por Muñoz Palos en ed. de la Junta de Extremadura (2018) y en «Redescubriendo a Ana María Matute» (La Razón de México, 21-12-2019).

«Aunque comparte algunos personajes, se trata de una novela autónoma que nos descubre, de nuevo, el universo narrativo de Matute. Por medio de un lenguaje en estado permanente de incandescencia, esta trilogía nos lleva por una trama que se articula en torno a los monólogos, desasosegados y vibrantes, de los diversos protagonistas. Todos ellos se debaten entre los intereses familiares y la afirmación de la propia personalidad, entre el amor y el temor a la soledad, entre el deseo de venganza y la aceptación de la realidad».

Texto de la publicidad de la editorial Planeta de la obra de Ana María Matute La trampa, que pertenece a la trilogía de Los mercaderes:

«Esta ambiciosa obra representa la culminación de la trilogía Los mercaderes, iniciada con Primera memoria —Premio Nadal 1960— a la que siguió Los soldados lloran de noche (ambas publicadas en Austral). Aunque comparte algunos personajes, se trata de una novela autónoma que nos descubre, de nuevo, el singular universo narrativo de Ana María Matute.

Los preparativos de una fiesta para celebrar un centenario son el punto de partida de una trama que se articula en torno a los monólogos, desasosegados y vibrantes, de los cuatro protagonistas. Todos ellos se debaten entre los intereses familiares y la afirmación de la propia personalidad, entre el amor y el temor a la soledad, entre el deseo de venganza y la aceptación de la realidad».


2. Medardo Fraile. La entrevista «El relato, más que la novela, define al verdadero escritor» fue publicada en El Financiero (México, 17 abril 2002), en la edición de la Junta de Extremadura (2018) y en La Razón de México (24-4-2021), pero, como se ve, está plagiada del blog de un grupo de escritores que firma Manuel Pozo.


En la bibliografía previa a la entrevista de Medardo Fraile en la edición de la Junta (p. 89), dice, con mucha apropiedad, Muñoz Palos:

«Sus relatos se caracterizan por su estilo sobrio y por su mínimo desarrollo argumental. Aunque predomina un enfoque realista, centrado en la recreación de ambientes y costumbres, está bastante alejado del estilo característico de la generación de los años 1950, en la que suele incluírsele. Sus cuentos son a menudo cuadros magistrales de la vida diaria (véanse por ejemplo los recogidos en Con los días contados), en los que la reducción de la anécdota, que a veces se limita a recoger una escena o tipo, y la preferencia otorgada al lenguaje coloquial son rasgos definitorios».

En el blog del grupo de escritores primaduroverales, aparece una entrada el 12 de marzo de 2013, que firmada por Manuel Pozo (ver URL: https//primaduroverales.wordpress.com>2013/03/12 (Consultado el 25/04/2021), dice lo siguiente:

«Sus relatos se caracterizan por su estilo sobrio y por su mínimo desarrollo argumental. Aunque predomina un enfoque realista, centrado en la recreación de ambientes y costumbres, está bastante alejado del estilo característico de la generación de los años 50, en la que suele incluírsele. Está dotado de una aguda capacidad de observación, un lirismo contenido y una ternura triste. Sus cuentos son a menudo cuadros magistrales de la vida diaria en los que la reducción de la anécdota y la preferencia otorgada al lenguaje coloquial son rasgos definitorios».


3. José Hierro. No me resisto a cerrar este provisional y vergonzante florilegio de coincidencias, valga este benevolente eufemismo, sin aludir al que Muñoz Palos ejecuta en el pretendido ensayo que coloca antes de la entrevista que dice haber llevado a cabo a José Hierro bajo el título «El legado poético es el lenguaje» y que declara haber publicado en Los sentidos de la mirada de la editorial madrileña Síntesis en 2014.8 Muñoz Palos debió de retener esta entrevista hasta que la soltó en 2014, porque recordemos que Hierro murió en 2002.9 Sea como fuere, este ensayo que preludia la entrevista a José Hierro incluida en la edición de la Junta de Extremadura plagia al pie de la letra prácticamente entera una recensión que el poeta, crítico y profesor Guillermo Carnero publicó en El Mundo (El Cultural, 1/7/1999) sobre la tesis de Jesús María Barrajo, titulada La poesía de José Hierro: del irracionalismo poético a la poesía de la modernidad.10

Pero veamos las entrevistas, un par

Benzion Netanyahu

El elenco de escritores, profesores e historiadores entrevistados en La vida constante es francamente estelar: Hugh Thomas, Santiago Genovés, Raymond Carr, Miguel Artola, Adolfo Sánchez Vázquez, Juan Vernet y Benzion Netanyahu. Me llama la atención la entrevista de Benzion Netanyahu, de quien Muñoz Palos menciona dos contados datos biográficos y del que reproduce dos citas, que tampoco dice de dónde las ha sacado, pero, al parecer, deben de estar rescatadas del material producido por la propia entrevista,11 al margen de que mencione mal su polémico libro Orígenes de la Inquisición en la España del siglo XV (New York, 1995/Barcelona, 1999). En la ficha  previa de esta entrevista, se nos anuncia una polémica que no llegamos a saber en qué consiste ni cómo la pudieron acoger Bataillon, Kamen y otros —según dice Netanyahu— ni qué historiadores eran los detractores de las tesis de Netanyahu. ¿Tal vez los historiadores José Antonio Escudero y Antonio Domínguez Ortiz, entre los más conocidos? Tampoco se dice. En cualquier caso, ¿cuál fue esa nueva idea de Netanyahu que causó tanta polémica?12

Pero pasemos a la entrevista, que supuestamente apareció, en primer lugar, en una enigmática revista «Sábado 1257, México, 3 noviembre de 2001»; más tarde, en 2017, en la editorial Praxis y ya en 2018, en la edición de la Junta de Extremadura, que venimos informando; pero en el entretanto, también y de nuevo y cómo no y por supuesto, en La Razón de México (28/12/2019), firmada, en todos los casos, por el prolífico crítico de guardia del diario La Razón de México Miguel Ángel Muñoz Palos. Eso es matar cuatro pájaros de un tiro, pero, como se verá,  todo tiro tiene su retroceso y a uno le puede salir por la culata.

Instalado en mi estatus de curioso lector y como quien escribe un informe para una academia, compruebo que la entrevista se dirige por derroteros tan abiertos que Netanyahu aprovecha para arrimar el ascua a su sardina interpretativa y para insistir en esa tesis que pocos defienden ya de una España racista: «España era ante todo antisemita en su mayor parte», dice Netanyahu. Racismo es un término que historiadores como García Cárcel consideran claramente ucrónico. Antonio Dominguez Ortiz, en su segunda «réplica amistosa» (El País, 15-3-2000) a los Orígenes de la Inquisición en España del siglo XV, ya le había respondido a Netanyahu que en sus tesis había «fallos de información, lagunas bibliográficas», tanto en lo que se refiere a la Hacienda Real y de la Inquisición, como a la escasa documentación que el autor había manejado de origen propiamente inquisitorial, pues había trabajado sobre todo, y de manera muy sesgada, las fuentes hebreas. Rechaza también Domínguez Ortiz el intento de comparar, «sin concretar ni demostrar», la Inquisición española con el Holocausto provocado por los nazis.13 Simplificando, insisto, simplificando, la versión de Netanyahu les parece a algunos historiadores militantemente sionista y, por tanto, parcial, al margen del mérito documental e historiográfico, que sin duda tiene, y las fuentes que aporta, méritos que se le conceden, como al soldado.

Pero he aquí que un buen día, en un lejano y frío diciembre de 1999, la traductora y escritora Beatriz Oberländer publicó, nada menos que en El País, Babelia (4- XII-1999), una «Entrevista con Netanyahu» que se incluyó inmediatamente en el «Dossier Netanyahu. A propósito de una polémica», editado por la Revista de la Inquisición (núm. 8, 1999).14 Si el lector curioso acude a las fuentes, accesibles en internet, comprobará, ¡ay!, que desde el inicio, la negra sospecha se cierne de nuevo sobre el método del divulgador cultural Muñoz Palos, encenagado hasta las cejas en el plagio puro y duro, y en el tuneo a tope. Los parecidos y las usurpaciones son tantos y tales entre la entrevista de Oberländer y la de Muñoz Palos que la alternativa (incluso desde un plano especulativo) solo puede ser el plagio. Pero concedamos otra opción kafkiana: desde el despacho de Netanyahu, se pudo enviar, como respuesta a un supuesto cuestionario de Muñoz Palos, las respuestas, levemente retocadas, de la misma entrevista que Netanyahu había concedido a Beatriz Oberländer para El País dos años antes.

Resulta, por lo demás, sospechoso que algunas de las demás entrevistas del libro de la Junta que estamos informando fueran publicadas en revistas y periódicos que se pueden identificar y localizar con relativa facilidad, pero esta de Netanyahu no aparece por ningún lado: «Sábado 1257, México 3 noviembre de 2001». ¿Dónde fue realizada la entrevista? ¿Se conserva la grabación? ¿Es una pista falsa? Ofende a la inteligencia y nadie, en su sano juicio, puede imaginar que el veterano profesor Netanyahu recibiera el cuestionario de Muñoz y respondiera lo mismo que había respondido un par de años antes a Beatriz Oberländer para El País; además, que lo hiciera, como un escolar, retocando aquí y allá expresiones y frases para que pareciera una nueva entrevista. Ni tampoco, en el caso de que Muñoz Palos hubiera enviado un cuestionario, Netanyahu habría respondido lo mismo que respondió a otras preguntas distintas a las que le hizo Oberländer. Y si, además, recordamos el plagio íntegro del artículo sobre las Conversaciones de Gil de Biedma, veríamos que se trata del mismo procedimiento de cortar aquí y pegar allá, cambiar un giro, sustituir un verbo para que no parezca que, pero resulte como… Demasiadas coincidencias para no ser un plagio en toda regla, un fraude intelectual. Otro más.

Vayamos al caso flagrante. La entrevista de Netanyahu, después de aparecer en la fantasmal pero no inexistente publicación Sábado 1257, en Praxis y en la edición de la Junta de Extremadura, todavía vuelve a publicarse en La Razón de México (28-12-2019). En esta ocasión, el envío de la entrevista por el supuesto autor y propietario de la misma, Muñoz Palos, se realiza desde Barcelona. Sabemos, además, que el profesor Netanyahu había muerto en 2012, a la provecta edad de 102 años, por lo que la coletilla final no parece que esté de más: «*Un fragmento de esta conversación se publica en el libro El instante de la memoria (Editorial Praxis, México)».15 El libro al que se refiere esta coletilla se publicó en 2013. Las fechas tratan de evitar, con evidente premeditación, las contradicciones temporales, las pistas, pero en El instante de la memoria, hasta donde sabemos, aparecen ocho poetas, entre los que figuran cuatro españoles: Brines, Hierro, Valente y Ángel González. El esquema es el conocido: un «breve ensayo» inicial,16 la conversación que supuestamente Miguel Ángel Muñoz debió de tener con cada poeta y finalmente, una muestra de su poesía.17 Como se trata de un libro sobre poetas, el historiador Benzion Netanyahu no comparece por ningún lado. ¿Qué finalidad tiene la coletilla? ¿Otra falsa pista para desorientar, confundir, ocultar algo?

Nuestra tesis mantiene que Muñoz Palos plagió  y manipuló la entrevista del número 8 (1999) de la Revista de la Inquisición o, mejor, del número de Babelia El País, pues, en la bibliografía previa a la entrevista con Netanyahu, se apropia textualmente incluso de unas palabras de Julio A. Pardos publicadas en el mismo número («Un problema de orígenes», Babelia, El País, 4/12/1999): «El problema de los orígenes de la Inquisición de 1478/1481 es el de un cristianismo diversificado y tensionado quizá hasta el extremo. Quizá hasta el límite de la ruptura».18

Vamos, «vamos entonces tú y yo,/ cuando el atardecer se extiende contra el cielo/ como un paciente anestesiado sobre una camilla/[…] Vayamos a hacer nuestra visita»,19 y solo a modo de ejemplo, marquemos en rojo algunas  coincidencias textuales entre el texto de la entrevista de Muñoz Palos y la de Oberländer. Solo se trata de una simple muestra, pues toda la entrevista está materialmente plagiada.


Preguntas de Oberländer y respuestas de Netanyahu en Babelia (4/12/1999).

[Pregunta] ¿Qué lo ha llevado a centrarse en el tema de los judíos conversos y de la Inquisición?

[Respuesta]

Todo empezó con un libro sobre el conocido dirigente comunitario judío en la España medieval, Isaac Abravanel, que publiqué hace 46 años. En ese libro ya expresé conceptos similares a los que desarrollo en Los orígenes de la Inquisición. Abravanel no se refiere a los conversos castigados por la Inquisición como a mártires criptojudíos, sino como a renegados del judaísmo, completamente cristianizados y enemigos del pueblo judío y de su fe. Esto me llevó a emprender una amplia investigación en las fuentes relativas a los conversos.

Preguntas de Muñoz Palos y respuestas de Netanyahu tal como figuran en la entrevista de La Razón de México citada, que coincide prácticamente en todo con la que publica la Junta de Extremadura (2018, pp. 170-173).

[Pregunta] Maestro, usted siempre ha tenido una gran pasión histórica por la España de la Inquisición y su relación con los judíos. ¿Cuáles han sido sus grandes entusiasmos?

[Respuesta]

Esa pasión de la que hablas comenzó con un libro sobre el conocido dirigente comunitario judío en la España medieval, Isaac Abravanel, que publiqué hace casi 45 años. En esta publicación logré expresar conceptos paralelos a los que desarrollo en Los orígenes de la Inquisición.

Abravanel no se refiere a los conversos castigados por la Inquisición como a mártires criptojudíos, sino como a renegados del judaísmo, completamente cristianizados y enemigos de los judíos y de su fe. Todo este proceso histórico cultural me llevó a realizar una amplia investigación dentro y fuera de las fuentes hebreas, que de alguna manera me abrieron un mundo que no conocía.


2ª Pregunta y respuesta en de B. Oberländer.

«P. ¿Cuándo y por qué comenzaron las conversiones de judíos al cristianismo?

 R. En 1391, cuando se produjeron los ataques a judíos en muchas ciudades de España, más de 200.000 de ellos se convirtieron. Fueron conversiones forzadas. En 1412 hubo una nueva y enorme ola de conversiones porque se decretaron leyes que hacían imposible a los judíos su supervivencia. Tenían prohibido ser médicos, farmacéuticos o abogados. O actuar como comerciantes o artesanos. ¿Qué podían hacer ellos? Huir. Pero entonces se promulgó una ley que les prohibía salir del país. Sólo les quedaba una salida: la conversión al cristianismo. Por eso consideramos también estas conversiones como forzadas».

2ª Pregunta y respuesta en Muñoz Palos.

[Pregunta] La conversión de los judíos al cristianismo es un tema recurrente en gran parte de su bibliografía, y en especial en su reciente libro, ¿hay una fecha exacta del proceso de conversión?

[Respuesta]

-Hay primero en 1391 una serie de ataques contra los judíos en muchas ciudades españolas, hecho que lleva a más de 200 mil personas a cambiarse al cristianismo. En 1412 hubo una gran ola de conversiones porque se decretaron leyes que hacían imposible a los judíos seguir una vida normal, tranquila. Aunque esta última palabra es difícil entenderla en aquellos años. ¿Qué podían hacer? Escapar o huir de España. Pero en aquel momento se promulga una ley que les impide salir del país. Sólo les queda una salida: la conversión. Aunque me gustaría recalcar que todo este proceso de conversión es obligado por las propias autoridades españolas.


[Otra pregunta de Oberländer]

Pregunta

 ¿No recibieron apoyo de otros grupos?

Respuesta

Sí, de limitados sectores eclesiásticos, principalmente de los frailes franciscanos y dominicos, que [¡¡¡!!!] estaban imbuidos de ideas antisemitas y de las calumnias antijudías de la Edad Media. No pueden ser considerados como testigos fidedignos.

[Otra pregunta de Muñoz Palos]

Pregunta

¿Cree que pudieron pedir el apoyo de otras comunidades para no perder su propia identidad histórica y cultural?

Respuesta

Sí, de muy limitados sectores eclesiásticos, fundamentalmente de los frailes franciscanos y dominicos, que [¡¡¡!!!] se encontraban imbuidos de ideas antisemitas y de las calumnias antijudías de la Edad Media. Aunque no pueden ser considerados como testigos claves o principales.


Pero tras las últimas palabras de Netanyahu, se impone una observación. Cuando se comparan las respuestas transcritas de Muñoz Palos y de Oberländer, se descubre un lapsus significativo en la última respuesta reproducida. En Oberländer, que es quien cronológicamente publica antes la entrevista,  se dice: «franciscanos y dominicos, que estaban imbuidos de ideas antisemitas». En Muñoz Palos: «franciscanos y dominicos, que se encontraban imbuidos de ideas antisemitas».  Sin embargo, en la edición de la Junta de Extremadura, se dice: «franciscanos y dominicos que NO se encontraban imbuidos de ideas antisemitas».20 De aquí se desprende que este NO es un claro lapsus de ambos, que parece corregido, supongo, por alguien atento, que advirtió la contradicción entre pregunta y respuesta cuando se editó esta entrevista por la Junta de Extremadura.  Que la declaración de que franciscanos y dominicos «estaban imbuidos de ideas antisemíticas» se convierta en que «NO estaban imbuidos» de aquellas ideas es un detalle más que demuestra que la entrevista de Muñoz es un plagio de la de Oberländer (El País [4/12/1999], pues copia hasta los errores. La de Muñoz Palos se publicó por primera vez en aquella enigmática revista Sábado 1257 de México (3/11/2001) y se repitió en la parcial reproducción de la entrevista en La Razón de México (28/12/2019), pero solo en la edición de la Junta de Extremadura (2018) se incluye ese adverbio de negación: «franciscanos y dominicos NO se encontraban imbuidos de ideas antisemitas». ¿Cuál es el original que fusila Muñoz Palos? Sin duda Oberländer, que también comete el error de atribuir la mentalidad antisemita por igual a franciscanos y dominicos. Precisamente esta reproducción mecánica del error suele ser una prueba clásica de que ha habido plagio, a pesar de que alguien interpuso, en la edición de la Junta, el NO que faltaba en la entrevista de Oberländer plagiada por Muñoz Palos. Todo esto sin entrar en si los dominicos estaban o no imbuidos de espíritu antisemita, que nos llevaría por derroteros alejados al propósito principal. ¡Demasiadas coincidencias!21

La prueba del algodón: Carmen Riera

Para guinda final, añadamos una última prueba: la entrevista a la novelista, profesora y académica Carmen Riera titulada «Hay que evitar los temas lacrimógenos», en la que se conversa sobre Dins el darrer blau (1994) y Cap al cel obert (2000),22 dos brillantes novelas históricas sobre los chuetas mallorquines y sus descendientes. Según declara Muñoz Palos en el listado «procedencia de los textos», su entrevista con Carme Riera apareció por primera vez en La Crónica de Hoy, México, el 23 de mayo de 2015. Después aparecería, junto a las demás, en la editorial Praxis —dato que no hemos comprobado— y en 2018 en la edición de la Junta de Extremadura, que es la que tenemos a la vista y sobre la que venimos informando. Vayamos al grano: la entrevista que firma Muñoz Palos, excepto una pregunta final, que trata sobre Carmen Balcells y que se excluye, y los enunciados de las preguntas, que modifica por vergüenza tunante, es una copia íntegra de la entrevista que había publicado la periodista cultural de La Vanguardia Rosa María Piñol el 23 de marzo de 2000. Ahí va un fragmento hábilmente descompuesto en dos preguntas. Las coincidencias, como siempre, van en rojo.


Texto de la entrevista de Rosa María Piñol a Carme Riera (2000).

[P.] ¿Por qué eligió la década de los 50 del siglo pasado?

[R] Entre 1850 y 1860 es el periodo en que se gesta la emancipación. Deliberadamente evité llegar al 98, porque estamos un poco saturados del tema. Quería abordar un poco el proceso de independencia cubano, y ver cómo ese nacionalismo se relacionaba con el catalán. El proceso de industrialización de Cataluña viene de Cuba. Muchos de los que allí hicieron grandes fortunas contribuyeron luego aquí a hacer la Cataluña moderna.

Uno de los rasgos de este cambio de siglo es que nos hemos quedado sin memoria. Es muy difícil tener memoria de la construcción de Cataluña en la edad moderna. Y yo escribo sobre cuestiones históricas para refrescar mi memoria.

Texto de la entrevista de Miguel Ángel Muñoz Palos a Carmen Riera (2015).

[P] ¿Por qué escoger el siglo pasado para su historia, si Cuba no ha cambiado mucho?

[R] Entre 1850 y 1860 es el periodo en que se gesta la emancipación. Deliberadamente evité llegar al 98, porque estamos un poco saturados del tema. Quería abordar un poco el proceso de independencia cubano, y ver cómo ese nacionalismo se relacionaba con el catalán. El proceso de industrialización de Cataluña viene de Cuba. Muchos de los que allí hicieron grandes fortunas contribuyeron luego aquí a hacer la Cataluña moderna.

[P] ¿Tienen memoria los catalanes de estos grandes cambios?

[R] Uno de los rasgos de este cambio de siglo es que nos hemos quedado sin memoria. Es muy difícil tener memoria de la construcción de Cataluña en la edad moderna. Y yo escribo sobre cuestiones históricas para refrescar mi memoria.


El lector que después de esta historia rampante, constante, tunante, mangante, descacharrante y menguante, haya resistido hasta aquí y tenga alguna duda, puede leer la entrevista entera de Rosa María Piñol, titulada «El folletín era el género idóneo para escribir sobre la Cuba del XIX» si acude al link que le indicamos a continuación,23 y comprobará que la entrevista que firma Muñoz Palos en la edición de La vida constante de la Junta de Extremadura está al 99% copiada, fusilada, pirateada o plagiada. ¿O serán simples coincidencias?

Coda final: el plagio como pandemia

Añadamos, para terminar, que siendo La vida constante un descarado ejemplo de acumulación, improvisación, voluntarismo, coincidencias y plagios del tamaño de los que aquí generosamente se han aportado, hay que lamentar que libros así se conviertan en una obra financiada y distribuida por una entidad oficial, como la Junta de Extremadura, que, desde luego, puede sentirse verdaderamente engañada por el producto que Muñoz Palos le ha colocado y desde luego, arrepentida y contrita por no haber vigilado la autenticidad de la obra. En cambio, solo las peores sospechas provoca el que entes como La Razón de México, una razón comercial, colaboren en ocultar y borrar los plagios de su crítico de guardia Muñoz Palos y en trocear el contenido de una obra, en principio útil, pero que ha quedado contaminada y desautorizada por el más cateto de los delitos: el plagio flagrante.

Apéndice

Guillermo Carnero comenta la tesis de Jesús María Barrajón, La poesía de José Hierro: del irracionalismo poético a la poesía de la modernidad, Cuenca: Universidad de Castilla-La Mancha, 1999, en El Mundo (El Cultural, 11 de julio 1999). Los siguientes párrafos marcados en rojo están incluidos textualmente en el ensayo previo a la entrevista con José Hierro, editada en La vida constante por la Junta de Extremadura, Mérida, 2018, pp. 195-197, y que Muñoz Palos se atribuye como propios.

Tierra sin nosotros y Alegría (ambos de 1947) son dos libros complementarios, acaso publicados simultáneamente para ofrecer las dos caras —melancólica y vitalista— de ese existencialismo contenido que contrasta muy positivamente con la tragedia a su alrededor ostentada por los poetas «desarraigados» y los afligidos por el silencio de Dios. Aportaban una voz nutrida en el deleite verbal y métrico del Modernismo y en la búsqueda de la esencialidad expresiva, aprendida en Juan Ramón, Unamuno, Salinas o Antonio Machado.

En el prólogo a sus Obras completas de 1962, Hierro se definió como «poeta testimonial», en la acepción machadiana que supone la inserción en el tiempo histórico, pero distinguió esta actitud de la de los poetas «políticos», y con ello estamos ante la segunda razón de su singularidad: haber escapado a la gran trampa que la dictadura española tendió a las letras, degradándolas en las dos formas de servicio que son el asentimiento y la oposición. La «poesía social» estuvo siempre a su alrededor, pues sus manifestaciones iniciales se dieron en la revista Espadaña. Quinta del 42 (1952) es un libro tan intimista como los anteriores; incluye un poema («Aparición») que reflexiona juanramonianamente sobre la Belleza (con mayúscula), y lleva citas de Rubén Darío y del Machado simbolista, el preocupado por el «alma de las cosas» en la estela de Baudelaire, el Machado que recuerda los jardines de Santiago Rusiñol, no el del soneto a Líster. En ese libro de 1952 se encuentra el poema «para un esteta», tan citado como mal comprendido, pues se limita a condenar la retórica emocional desprovista de verdad íntima, la de los «versificadores de escalafón que visten una idea sin calor», a los que aludió Hierro en su poética a la Antología consultada de aquel mismo año y a quienes dio una acertada réplica en la meditación que sobre el amor, como comunicación y conocimiento, es Con las piedras, con el viento (1950). Su aproximación a la poesía social consistió tanto en una identificación cordial semejante a la del Aleixandre de Retratos con nombre, como en la asunción de un compromiso nunca reducido a la supuesta eficacia de la denuncia o la consigna, sino brotado de la misma vibración emocional que reclamaban Prados, Miguel Hernández y Gil Albert en la ponencia colectiva que presentaron, en la Valencia de 1937, al II Congreso Internacional en defensa de la cultura, rechazando el dogma del Realismo Socialista exigido por el comunismo ortodoxo desde el congreso de Jarkov (1930). Con dificultad pudo rebañar Hierro 7 poemas para incluirlos en la Antología de la poesía social de Leopoldo de Luis (1965), en la que confesaba que la suya era «demasiado intimista para ser llamada social», y lamentaba que la buena intención política condujera a hablar «para débiles mentales».
En su poética de 1962, Hierro dividió sus poemas en «reportajes» y «alucinaciones»: «En el primer caso trato, de una manera directa, narrativa, un tema; en el segundo, todo aparece como envuelto en niebla». La doble orientación, hacia el realismo y el irracionalismo, se impone así necesariamente en el estudio de su obra, teniendo en cuenta que «el misterio ha de ser abordado con claridad de expresión», como él mismo afirmó
en la Consultada. El rechazo de la oscuridad y la apuesta por el misterio sencillamente expresado, noción no ajena a la formación juanramoniana de Hierro, es cuestión que el lector encontrará en el estudio de Barrajón. Sin duda hay que quitar hierro a ese irracionalismo desvinculándolo de una posible herencia superrealista, ya que el Simbolismo lo justifica suficientemente. La práctica de la metapoesía y el culturalismo son también afrontados en este libro, rastreándolos desde Cuanto sé de mí y Quinta del 42, con atención especial, en lo que toca al segundo, a Estatuas yacentes (1955). Guillermo CARNERO.


1 Tras el reciente convenio para la protección de la propiedad intelectual, la creación literaria y la investigación, firmado por el Ministerio de Cultura español y CEDRO, asociación a la que pertenezco, he decidido hacer público el siguiente informe de lectura, que tiene, sobre todo, una finalidad pedagógica y, desde luego, correctiva.

2 En la presentación del libro, según La Crónica de Hoy (30/4/2018), Muñoz Palos asegura que esta edición de la Junta de Extremadura «es una edición revisada, corregida y aumentada, con nuevos fragmentos de las entrevistas que recuperé de las grabaciones». Demos eso por supuesto, pues este informe de lectura se basa en la edición de la Junta de Extremadura y no entra en la edición mexicana de Praxis. Ver <http://www.cronica.com.mx/notas/2018/1076291.html> (consultado el 15/2/2021).

3 Ana María Matute es la autora que ha dado más de sí. La entrevista completa apareció por primera vez, según dice el listado final, en La jornada semanal del 15-5-2011 (núm. 845), con el título de «El interés vuelto asombro», que es la que se incluye en la obra de la Junta que comentamos, aunque hemos detectado que también había aparecido en la revista brasileña Agulha Hispânica (núm. 8) y volvió a aparecer en la misma revista el 19/11/2014, si no están errados mis datos. La bibliografía que encabeza la conversación con Ana María Matute y la misma entrevista le han dado mucho juego creativo a Muñoz Palos porque no solo usa un fragmento en La razón de México (12-12-2019, «Redescubriendo a Ana María Matute»), sino que otro lo publica el 5 de julio de 2014 en la revista Siempre. Presencia de México, con el título de «El interés se elevó a asombro».

4 La entrevista de Medardo Fraile se publicó por primera vez en El Financiero de México (20 de agosto de 1998); al cabo de veinte años, apareció en la editorial Praxis, en 2017, y en 2018, ha sido acogida en la edición de la Junta de Extremadura. Dos años más tarde, la entrevista vuelve a ser publicada por La Razón de México (6-6-2020) con la siguiente coletilla final: «*Esta entrevista es parte del libro La vida constante, de Miguel Ángel Muñoz  que publica en España La Junta de Extremadura y en México Editorial Praxis». La entrevista de Ángel González se publicó por primera vez en El instante de la memoria, México: Praxis, 2014; luego, dentro de un libro, en la misma editorial Praxis (2017) y después de aparecer en la edición de la Junta de Extremadura (2018), todavía ha sido reproducida en La razón de México (3-4-2021) con parecida coletilla final: «*Esta entrevista pertenece al libro La vida constanteConversaciones en el tránsito del milenio, que publica en España La Junta de Extremadura».

5 Hasta donde yo sé, la ley mexicana que regula el derecho de réplica finalizó su última reforma hace un par de años (DOF 30-05-2018); su artículo 3 dice que «toda persona podrá ejercer el derecho de réplica respecto de la información inexacta o falsa que emita cualquier sujeto obligado previsto en esta Ley y que le cause un agravio».

6 La aprobación del anteproyecto de Convivencia Universitaria propuesto por el ministro Castells permite suponer que el fenómeno del plagio puede estar más extendido de lo que parece dentro de la Universidad y lo propone como falta muy grave.

7 «La trampa, Ana María Matute». Planeta de Libros, ver <https://www.planetadelibros.com/libro-la-trampa>, consultado el 9/5/2021. Ver también: <https://www.planetadelibros.com.mx › libro-la-trampa>.

8 Se trata de una entrevista que ha ido colocándose, manoseada y fragmentada, en varios lugares (La Jornada Semanal, 2007; Siempre. Presencia de México, 2012; ed. Praxis, México, 2017) hasta depositarse en la edición de la Junta de Extremadura (2018, págs. 195-197), que estamos comentando. No hemos manejado esta edición de la editorial Síntesis.

9 Por una de las preguntas, se puede deducir o si no, aceptar el fingimiento de que la entrevista tuvo lugar cuando Hierro estaba «a punto de cumplir 80 años», o sea, en 2002, a las puertas de su muerte, aunque, con soltura, Muñoz Palos remata este ese mismo ensayo plagiado de Carnero y dice que «esta entrevista es solo un fragmento de muchas que le hice entre 1996 y 2002» (Ed. de la Junta, p. 197).

10 G. Carnero: «La poesía de José Hierro», El Mundo, El Cultural (1/7/1999). Consultado 8/5/2021: <https://elcultural.com/La-poesia-de-Jose-Hierro>. Ver texto plagiado en Apéndice.

11 Efectivamente, rescata, modificando las mismas palabras de Netanyahu que destaca Oberländer antes de la primera pregunta: «Elegí España porque es un país sumamente interesante y complejo, con muchos matices, y porque allí hubo una gran creación judía en muchas esferas: la poesía, la ciencia, y en otros campos», señala Netanyahu.

12 Esta polémica, muy importante e interesante, puede seguirse en la Revista de la Inquisición (núm. 8, 1999), donde aparece la defensa de Netanyahu: <https://www.boe.es/publicaciones/anuarios_derecho/anuario.php?id=I_1999_REVISTA_DE_INQUISICI%C3%93N-INTOLERANCIA_Y_DERECHOS_HUMANOS>.

13 Ver Dossier Netanyahu (a propósito de una polémica), en Revista de la Inquisición, núm. 8 (1999), pp. 275-346. Este dossier reproduce artículos publicados en la prensa por especialistas reconocidos en el tema como Nicolás López Martínez, Beatriz Oberländer (pp. 303-306), Ricardo García Cárcel, que aporta las distintas teorías surgidas a partir del libro, Julio A. Pardos, el propio Antonio Domínguez Ortiz y el propio B. Netayahu, que responde el artículo de Domínguez Ortiz, que responde a Netayahu, José Antonio Escudero, Gabriel Jackson y de nuevo Netanyahu proponiendo «el fin del debate». Ver en <https://www.boe.es› anuarios_derecho › abrir_pdf>. Para las críticas y elogios de J. A. Escudero, ver la misma Revista de la Inquisición, núm. 7 (1988), que recoge las ponencias de las jornadas sobre tolerancia e Inquisición que se celebraron en Lisboa, en mayo de 1998.

14 Acabaría apareciendo, con retraso, en mayo del 2000.

15 Lo que no dice es que también en la edición de la Junta de Extremadura se incluye la misma entrevista (págs. 169-173), pues se trata de una pista falsa.

16 «El instante de la memoria», Juan Antonio Rosado, ver enlace siguiente, consultado 30/4/2021: <http://www.uam.mx › casadeltiempo › 01_i_feb_2014>.

17 La Razón de México (17/11/2020), publicó una entrevista con Francisco Brines, bajo el título de «El lujo de la poesía es que no tiene público, sino lectores», con ocasión de que Brines hubiera conseguido el Premio Cervantes de Literatura 2020. Para ello reproduce, firmada por Miguel Ángel Muñoz, la entrevista entera que publicó la Junta de Extremadura (2018) con el título «Escribir para saber». Bajo el titular, La Razón de México incluye esta nota: «La Razón presenta una charla con el poeta ganador del Premio Cervantes 2020; pertenece al libro El instante de la memoria. Seis poemas en el desierto, de próxima aparición». Este libro, del que ya hemos hablado y que fue publicado en 2013, suponemos —no tenemos edición—  que ya incluía la misma e idéntica entrevista que Muñoz Palos ha ido vendiendo por tierra, mar y aire.

18 Para más inri, Muñoz Palos rectifica a Pardos y nos cuela una franja de fechas 1278 a 1481, que no son las que dice el artículo de Pardos, que corresponden a los años en que se crea la Inquisición por Sixto IV y, digamos, se pone en marcha la institución.

19 T. S. Eliot: «La canción de amor de J. Alfred Prufrock».

20 La mayúscula en el NO es mía.

21 De hecho, como la actitud de franciscanos y dominicos no fue la misma ante el problema converso, Muñoz repregunta a continuación por los dominicos, pero la respuesta que añade de Netanyahu no tiene nada que ver con su pregunta, sino que es la respuesta textual que le hizo a Oberländer para otra pregunta distinta.

22 En el último azul y Por el cielo y más allá, en sus respectivas versiones al castellano.

23 «El folletín era el género idóneo para escribir sobre la Cuba…», <https://www.cubanet.org › htdocs › CNews › mar00>.

2 comments on “El plagio como una de las torpes artes, o la vida rampante de Miguel Ángel Muñoz Palos

  1. Enhorabuena por el «descubrimiento» y el trabajo de denuncia de semejante delincuente. Desgraciadamente el problema del plagio, sobre todo en los países hispanoparlantes, es muy viejo y está muy extendido, sobre todo desde la aparición de internet. Y quizás sea el hecho de que se haya convertido en una verdadera peste en el ámbito de la enseñanza lo que va a acabar con él. Las Universidades utilizan desde hace unos años potentes programas informáticos para verificar que los trabajos y las tesis doctorales de sus alumnos son originales. Y cuando Google acabe la digitalización de los muchos millones de libros y documentos que conservan las grandes bibliotecas nacionales y universitarias, tarea que avanza muy rápidamente, detectar plagios será una actividad automatizada a la que deberá someterse todo editor de textos.

    Y cuando eso se haga, habrá sorpresas gordas. Porque hay escritores, como Vila Matas, por ejemplo, que hacen del plagio su inspiración principal – llamándolo, eso sí, «intertextualidad» o «hipertextualidad» o «citas implícitas» y haciendo creer a todos los tontos que se trata de literatura ultramoderna.

  2. Luis Martínez de Mingo

    De juzgado de guardia. Un.jeta inmundo o, como decimos en La Rioja, «pa dale dos hostias».

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