/ Escuchar y no callar / Miguel de la Guardia /
Mi buen amigo Amir Bagheri sostiene que para administrar correctamente una institución es preciso analizar los problemas, consultar a otras personas y tomar decisiones. No puedo estar más de acuerdo con este investigador iraní y también con su apostilla de que consultar a otros es posiblemente la etapa más difícil pues en torno al poder se establece, por decisión propia o por atracción irresistible al rastacuerismo: un cinturón de aduladores que aíslan a quien tiene la responsabilidad de contrastar sus puntos de vista con otras alternativas.
Un antiguo rector de mi universidad se lamentaba, una vez dejó el cargo, de ese efecto envolvente que tenían las personas por él nombradas sobre el aislamiento de la realidad circundante. Los vicerrectores, satisfechos con su nombramiento y los privilegios del cargo, eran poco propensos a expresar sus propias opiniones y actuaban, en la mayoría de los casos, para alabar las opiniones de quien los nombrara.
Lamentablemente, las personas inseguras y de escaso nivel profesional e intelectual tienen una tendencia natural a rodearse de personas de menor capacidad que la suya, pero muy fieles a su persona, en un intento de evitar que puedan brillar por encima de ellas; y eso lo podemos observar en muchas instancias. No es por azar que el presidente electo Trump se rodee de colaboradores escasamente competentes y lo sorprendente es que RTVE se escandalice por ello, cuando es exactamente lo mismo que ha hecho el señor Sánchez en el gobierno y en su partido. La elección de los afines e incondicionales, y no la de los mejores, es lo que hace inviable la necesaria retroalimentación entre quien decide y quien le acompaña en las tareas de gestión o de gobierno y eso limita, cuando no imposibilita, el que se puedan contrastar opiniones y la visión de quien detenta el poder para ver más allá de los muros de la casa de gobierno.
En el relato de Italo Calvino «Un rey escucha», integrado en su libro póstumo, Bajo el sol jaguar, se alude a la percepción que puede tener un rey de la vida que le rodea. Además de ser el texto más lúcido que he leído sobre el sentido del oído, ilustra sobre la soledad del poder.
Rodearse de los mejores y evitar la presencia de mediocres, mantener siempre una relación de igualdad con y entre los colaboradores, salir del encierro del poder: esos son los mejores consejos para cualquier persona que tenga sobre sí la responsabilidad de tomar decisiones que puedan afectar a los demás. Aun así, no crean que por escuchar las opiniones de los mejores y pulsar la realidad sus decisiones serán siempre acertadas. Por supuesto, sus partidarios tendrán siempre la tendencia de aplaudir sus propuestas y sus enemigos criticarán hasta sus mayores aciertos. Eso es inapelable y justifica que quien tome decisiones coseche amistades y enemistades. Lo importante es que el número de amigos siempre se mantenga por encima del de enemigos y que los aciertos superen a los errores.
En cualquier caso, confrontar nuestras perspectivas con la realidad y mantener siempre un espíritu crítico, particularmente autocrítico, son herramientas esenciales para tomar cualquier decisión y ese mecanismo debe realizarse con celeridad, puesto que el tiempo es, en muchas ocasiones, un elemento que juega en contra de la oportunidad o justicia de una decisión. Si el lector quiere algunos ejemplos, no tiene más que analizar las declaraciones y no-declaraciones de los gestores de la reciente DANA n Valencia y en otras comunidades autónomas y podrán evaluar el escaso nivel de autocrítica que tienen nuestros políticos.
Si alguien cree ver en este texto una crítica a nuestra clase política y los gestores de nuestras universidades e instituciones, no lo dude: está en lo cierto, aunque eso le haga pensar que siempre acabo escribiendo lo mismo y practico la antipolítica. A quien opine así le recordaría que lo que mina la confianza de los ciudadanos en las instituciones es la actitud de algunos políticos que tan solo sirven a sus propios privilegios. Lo de ejercer una crítica constructiva es una de las formas de practicar lo que llamamos democracia que no es solo votar como un hooligan cada cierto tiempo.

Miguel de la Guardia es catedrático de Química Analítica de la Universitat de València desde 1991. Tiene un índice H de 88 según Google Scholar y ha publicado más de 900 trabajos en revistas del Science Citation Index con más de 34.600 citas,5 patentes españolas, 4 libros sobre Green Analytical Chemistry (Elsevier, RSC y Wiley), un libro sobre Calidad del Aire (Elsevier), 2 libros sobre Análisis de Alimentos (Elsevier and Wiley) y un libro en dos volúmenes sobre Smart materials en Química Analítica (Wiley). En la actualidad está preparando un libro sobre Nuevas sustancias sicoactivas con un contrato con Elsevier. Además ha publicado 12 capítulos de libros. Ha dirigido 35 tesis doctorales y es Editor jefe de Microchemical Journal (Elsevier), miembro del consejo editorial de varias revistas y fue condecorado como Chevallier dans l’Ordre des Palmes Académiques por el Consejo de Ministros de Francia y Premio de la RSEQ (España). Entre 2008 y 2018 publicó más de 300 columnas de opinión en el diario Levante EMV y colabora con El Cuaderno desde mayo de 2021.
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esto de equiparar el carromato de monstruos de Trump, donde hay desde un antivacunas hasta un pedófilo, con los ministros de Sánchez, profesionales prestigiosos como Marlaska, Teresa Ribera o Yolanda Díaz, tiene delito, pero supongo qeu es lo que tiene el extremismo de centro: ni machista ni feminista, ni fascista ni antifascista, ni Mandela ni el Kuklus Klan….
Con mis disculpas, creo que la razón de un consejo de ministros tan amplio e ineficiente en España se basa fundamentalmente en la adhesión a quien los nombra y los pocos que otrora se ganaron el respeto por ser jueces que se jugaban el tipo frente a ETA o mujeres de la talla de Ribera, no dejan de adular a su presidente y casi no se distinguen en el marasmo de aduladores. En cuanto a lo que llama extremismo de centro, me temo que está un poco escorado y olvida que Mandela nunca se enfrentó al KKK y, al contrario, trató de unir a blancos y negros en un solo país. Lo del feminismo y machismo son probablemente sus demonios particulares. Yo creo en la igualdad y en cuanto al fascismo o su negación, le confieso que en el siglo XXI es un tanto irrelevante la figura de Mussolini.
Si deja de lado algún que otro prejuicio, espero que me reconozca ese punto en común de ambos gabinetes en cuanto a eliminar la menor sombra de crítica al patrón
Miguel, cuando no se quiere entender se suele desfigurar lo dicho; es un viejo procedimiento. Tu artículo de hoy ha ido a aparecer cuando los hechos corroboran cuán lejos y con cuánta poca moralidad se puede llegar en la escala del poder. Hay que seguir clamando por los comportamientos éticos, por decir lo que es verdad, por evitar la adulación. Recuerdo de nuevo a Juan de Mairena: “La política señores es una actividad importantísima… Yo no os aconsejaré nunca el apoliticismo, sino, en último término, el desdeño de la política mala que hacen trepadores y cucañistas, sin otro propósito que el obtener ganancia y colocar parientes”. Guillermo
Cuando no se quiere entender, no se entiende. Tu escrito no puede haber encontrado una fecha en la que los datos del escándalo sean más relevantes de formas de poder insanas. Es lamentable que debamos soportar lo que estamos soportando y que las instituciones democráticos se vean bajo la dirección de incompetentes con escasa moralidad. Guillermo
Gracias por tu apoyo desde mi admiración por tu trabajo como profesional y ciudadano.
Sí Miguel , el comportamiento que críticas obedece a lo que en Management se etiqueta como gestión tradicional. Frente a éste modelo de líder único que muchas veces abusa del miedo en la gestión y que cuando a alguno de los mediocres que le rodean se le ocurre una buena idea ,incluso es capaz de apropiarse de ella , está el modelo de organizaciones de aprendizaje , con muchos líderes en todos los niveles que colaboran para aprender y mejorar cada día. Ésta otra forma de gestionar es una de las notas características del modelo cultural de gestión que se conoce como LEAN y que tuvo inspiracion en el TPS de Toyota de los años 50 del pasado siglo .
Muchas gracias, Joaquín.
Completamente «japo» en este tema!!
Un fuerte abrazo