Cisnes, cañones, hidras de siete cabezas

Europa, ahí tienes a tu líder

«Cansados, aturdidos, humillados y estúpidos europeos del siglo veintiuno; ahí tenéis a vuestro líder, con su ridícula gorra roja y sus anchas posaderas plantadas en el despacho oval». Un artículo de Alberto R. Torices.

/ Cisnes, cañones, hidras de siete cabezas / Alberto R. Torices /

La enfermedad es la fiebre
que nos hace escribir «normalidad»
en las páginas de una contabilidad extraña.

Julia Otxoa

Cómo no preguntarse a qué extremo hemos llegado, cuánto nos hemos dejado por el camino para que pase lo que está pasando, y para que pase como si no pasara nada. El amo ve su dominio amenazado, ve cómo surgen nuevos amos y nuevos dominios, y decide que va a reforzar su supremacía mundial inyectando un dineral en la industria armamentística, evidentemente en la suya, y establece que toda esa pasta la va a poner Europa, todos y cada uno de sus «aliados», y que además lo van a hacer dedicando a ello la parte que él diga de su PIB. Así lo ordena y manda, ¿y qué responden sus «aliados»? «Sí, amo. Lo que mandes, mi amo». Entre los treinta y uno, la máxima discrepancia, la única de hecho, es la de un fulano medroso que se ha atrevido a decir: «Sí, amo, pero un poquito más despacio, porfi». El resto, ni eso: «Sí, mi amo, hasta dentro, haz conmigo y con mi dinero lo que quieras». A qué extremo hemos llegado, qué, cuánto ha tenido que pasar, para que un día un señor se levante y diga tú y tú y tú os vais a gastar el dinero que yo diga en lo que yo diga y como yo diga, ya valió de pensiones y sanidad pública y demás tinglado comunista, y ni este ni el otro ni el de más allá se atreven a contestar NI DE COÑA, TÍO, que es la única respuesta decente y de recibo, la única que puede pronunciar un país y un presidente y cualquier ciudadano que se tenga un poco de respeto. Alarma y deprime profundamente comprobar que no solo nadie se niega, como sería obligado, es que nadie reclama siquiera una mínima consulta, un mínimo debate; nadie se atreve a pedir detalles, nadie exige una votación; absolutamente nadie se plantea lo básico, lo imprescindible, que sería acudir sin falta al parlamento del que emana su autoridad para informar y preguntar, deliberar y votar. Y nadie, ni en la política ni en la comunicación ni en la calle, se pregunta cómo es posible que a un tipo se le reconozca de forma instantánea, como si fuera algo natural, la autoridad para decidir que treinta y un países se gasten el 5% de su PIB como él diga y en lo que él diga, porque él lo dice y punto. Treinta y un países muy orgullosos de sí mismos, faltaría más, orgullosísimos de su patria y de su bandera, de su historia, de su cultura, ¡de su nación! Francia, Reino Unido, Italia, Alemania… ¡La grande y libre España! Grandes, sí, grandísimas naciones llenas de patriotas, todas y todos con los pantalones por las rodillas, encantados de que el amo les ensarte su vara de mando. «A lo grande», por donde quieras y hasta donde quieras, «mister president, querido Donald». Sin duda ha tenido que pasar ya mucho, hemos tenido que tragar y arrastrarnos mucho para que no nos quede ni el más mínimo rastro de respeto hacia nosotros mismos. Para que ni siquiera la afrenta babosa del lacayo del amo, el mayordomo Rutte, nos subleve: no lo hace porque más arrastrados somos y estamos nosotros, toda esta corte de alfeñiques, esa odiosa patulea encorbatada, la servidumbre europea del amo. Que somos todos, por supuesto. Porque no hay problema político que no sea en primera instancia un problema social. Un problema de convicciones sociales, de ética social, de responsabilidad social. Y ahí donde sobran ya muchas razones para plantarse, para rebelarse, solo aflora miedo y cobardía. Porque el amo nos mete su vara y mucho más: miedo, mucho miedo. Al amo, en el colmo de la ruindad, lo llamamos «aliado», lo llamamos «socio». Pero no, hombre, no: si te extorsiona y te amenaza, no es tu socio; si te chulea y se ríe de ti, no es tu aliado, idiota. Otros ya lo saben y resisten, lo dicen y se niegan a arrodillarse. Deberíamos aprender algo, algún día, pero no, no saldremos de este círculo de miedo y sumisión, no defraudaremos a nuestro «aliado». No vaya a ser que nos señale y nos saque a la pizarra.

Hace mucho que venimos oyendo un odioso razonar, que no es sino renuncia a la razón: la necesidad de un «gran líder», la falta, la necesidad de «grandes líderes». Pues bien, cansados, aturdidos, humillados y estúpidos europeos del siglo veintiuno; ahí tenéis a vuestro líder, con su ridícula gorra roja y sus anchas posaderas plantadas en el despacho oval, firmando aranceles y bombardeos urbi et orbi. El líder que tanto buscábamos y que nos merecemos, claro que sí. Ay, Europa, dónde están ahora tus banderas… Tus catedrales, tus óperas, tus museos. Homero, Cervantes, Flaubert. Platón, Spinoza, Kant. Tu música sublime, tu elevado pensamiento, tu derecho internacional… Dónde están y de qué te han servido, si te doblegas así ante el más envanecido y faltoso matón del oeste. Dónde están tus «valores», Europa; qué valores son esos… Cerrar las puertas de tus jardines, ay…, y ver impávida cómo crecen los cementerios al otro lado, abrazar consignas y derivas belicistas, ser cómplice de crímenes horrendos, aplastar al débil, arrodillarte ante el poderoso. Toda tu literatura, todo tu arte, toda tu filosofía… Todo para acabar así, arrodillada a los pies del odioso amo y sonriente, bochornosa, encantada de tu postración. Ni siquiera un gesto de asco en la cara. El último chapero del Bronx se tiene a sí mismo más respeto que tú.


Alberto Rodríguez Torices (Guernica [Vizcaya], 1972) ha publicado los libros de cuentos Yo, el monstruo (2002), Los sueños apócrifos (2009), Trata de olvidarlas (2017) y El trabajo está hecho (2021), y las novelas Piel todavía muy blanca (Premio Tierras de León, 2004), Sacrificio (Premio Fundación MonteLeón, 2015), Como un perro en la tumba de un cruzado (2019) y Desposesión (2024). Ha recibido asimismo el Premio de Narración Breve UNED (2009) y el Premio de Relatos La Puerta de Tannhäuser (2017), entre otros. Fue miembro del equipo editor de las revistas Otras Voces y The Children’s Book of American Birds. Reside en Valdefresno (León) y se dedica a tareas de preimpresión y diseño editorial.


Descubre más desde El Cuaderno

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

3 comments on “Europa, ahí tienes a tu líder

  1. No se puede decir ni más alto ni más claro.

  2. jmferrandezverdu@hotmail.com

    Salvo la tecnología, que ya es mucho, el mundo ha cambiado poco.
    El poder es el poder, y quien lo tiene lo ejerce mientras puede o le dejan.
    Alejandro, César, Genghis Kan, Napoleon, Hitler, Stalin, Mao, Castro, Franco, y los que vengan después de ellos, que los hay y los seguirá habiendo
    Europa lo ha ejercido durante siglos, compaginando cultura y barbarie

    Ahora vemos que se nos ha acabado el chollo, pero así es la historia

    Si de algo sirve el estudio del pasado es para no llevarse las manos a la cabeza cada vez que pasa algo que ya ha pasado muchas veces, como por ejemplo que Trump, que es el p amo ahora, nos diga lo que hemos de hacer
    Pero no es la primera vez que América dicta el rumbo de Europa
    Es el tributo por librarnos de Hitler
    De Gaulle fue el primero en desconfiar del nuevo USA
    Sabía que tarde o temprano esa ayuda se la iba a cobrar
    Son ante todo comerciantes, como buenos hijos de Inglaterra
    Ya dejó claro en el 90 que nada de Rusia amiga,
    Su poderío necesitaba un sparring, un enemigo contra el que batirse, sobre todo si era un enemigo más débil, un estado fracasado
    Los grandes solo se hacen grandes a base de enemigos
    Hasta que también les llega su turno
    Es una antigua ley natural, no nos rasguemos las vestiduras
    Solo queda defendernos, pero no nos quedan líderes, se han extinguido
    Aquí ya solo queda cultura, eso que empieza a oler mal en cuanto se la manosea más de la cuenta

  3. magnificent48266e04d4

    América y el mundo se hacen la misma pregunta una y otra vez: Dónde está Europa, dónde los europeos?
    El mundo se hunde en una inmensa niebla de corrupción y miseria, América sigue siendo el granero al que despojan sus riquezas y cultura .Pero vosotros europeos, permitiréis que la civilización alcanzada con tanto esmero sea borrada por un impulsivo y oscuro personaje?

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Descubre más desde El Cuaderno

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo