Jesús Gardea, un escritor de atmósferas
Rodolfo Elías escribe sobre un cuentista peculiar, atmosférico, climático, telúrico y anímico: el juarense Jesús Gardea.
cuaderno digital de cultura
Rodolfo Elías escribe sobre un cuentista peculiar, atmosférico, climático, telúrico y anímico: el juarense Jesús Gardea.
Un bar de resonancias cernudianas, El Olvido, es el escenario de esta larga conversación con el último Premio Castilla y León de las Letras, que se adentra de la mano de Álvaro Acebes en las raíces de su obra, sus ideas políticas, su visión de la literatura («una especie de telar donde trabajamos teniendo en cuenta lo ya dicho: no creo en la escritura excluyente») y de la vida en general, al hilo de la publicación de su último libro: ‘Merodeo’, que recoge parte de sus textos de su sección de EL CUADERNO «Los cuadernos pálidos».
«Sí, estamos hechos de la materia de los sueños, y por fugaz que sea nuestra existencia, nada hay más bello que vivirla y apurarla». Un artículo de Antonio Monterrubio.
Moisés Mori analiza la última novela del escritor catalán.
José Antonio Llera reseña ‘Vivir sin nada’, de Pablo Fidalgo Lareo, un poemario que se presenta como un desafío contra el ‘realismo capitalista’ que impone la ética de los negocios y nos convierte en consumidores compulsivos.
Álvaro Acebes Arias ‘rescata’ a un autor de magistrales relatos que siguen en busca de lectores; obras maestras capaces como pocas de encoger el corazón del lector.
A partir de un texto de Camus traza Fernando Villamía una reflexión, con citas de Chillida o Gamoneda, sobre el posible maridaje de dos términos aparentemente antitéticos; sobre si es posible una pobreza que enriquezca.
Un pequeño homenaje a Celan, escrito por Marcelino Iglesias, autor de una novela reciente en la que la muerte del atormentado poeta judío es un acontecimiento importante.
Se publica en Trea un nuevo poemario en castellano de Menna Elfyn, una de las grandes de la literatura galesa contemporánea.
Manuel Fernández Labrada reseña ‘Diario de Donceles’, de Ednodio Quintero, un libro donde vemos al escritor venezolano sumergirse en diferentes estratos temporales hasta alcanzar los más recónditos y significativos episodios de su infancia.
Mariano Martín Isabel escribe una reseña atenta de la última novela de Eduardo Egido; una novela sobre cómo cuando mueren las cosas suelen quedar brasas que pueden avivarse.
M. S. Suárez Lafuente reseña ‘Marzahn, mon amour’, una novela sobre las vidas posibles, cotidianas y sencillas de gente que vivió y trabajó en la antigua RDA y tuvo que ajustarse a la nueva Alemania.
Álvaro Valverde reseña ‘La libertad del ocaso’, de Kjell Espmark, un poemario que se inserta en la discusión sobre el ‘estilo tardío’ iniciada por Adorno, «un exilio que desde un punto de vista implica una depuración de todo bagaje superfluo, desde otro un rechazo de las exigencias del idioma comúnmente aceptado de reconciliación de contrarios y contradicciones, así como de todas las exigencias de contexto y coherencia».
Nuevas páginas del diario de cuarentena de Jordi Doce, atento a «el crujido como de papel de las alas de las palomas. El gajo de naranja que llevan los mirlos por pico. El vuelo a pies juntillas de las urracas. El regreso de los gorriones (les basta con eso, con haber vuelto, para alegrarme el día). Compañeros de tertulia».
Un artículo de Antonio Gracia.














