El runrún interior

El runrún interior (58)

Pablo Batalla Cueto registra en su dietario pensamientos propios y notas de libros leídos y cosas vistas en Internet, escribiendo sobre las revelaciones recientes en torno a Antonio García Ferreras o una anécdota histórica de Mao Zedong y Mobutu Sese Seko.

/ por Pablo Batalla Cueto /

El runrún interior (57)

Martes, 5/7/2022. Mario Tronti: «Después del ocaso de los días de gloria de la lucha de clases, no hemos visto la victoria de los grandes burgueses […], ni de la pequeña burguesía que siempre odiamos. Es el burgués mediocre el que ha ganado: él es la figura de la democracia».

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En Chicago, un joven pistolero simpatizante de Donald Trump, Robert E. Crimo, mata a seis personas y hiere a 36 en el desfile del 4 de Julio. La violencia ultraderechista es ya, decaída la yihadista, la mayor amenaza terrorista de Occidente. Y es una curiosa mezcla organizativa del terrorismo islamista y el terrorismo y paramilitarismo de izquierda que, con distintas expresiones, fue una derivada siniestra de la tormenta rebelde del sesenta y ocho: Baader-Meinhof, Brigadas Rojas, ETA, IRA, etcétera.

Como el terrorismo yihadista, una trama laxa: asesinos autónomos, pero no solitarios aunque se los llame lobos solitarios, ni espontáneos, sino radicalizados por, y apoyados en, redes de sociabilidad y formación básicamente digitales. Como Juan Palomo, tú te lo guisas y tú te lo comes, pero sintiéndote parte, y recibiendo el apoyo, de un movimiento global. El terrorista neonazi que opera en Estados Unidos, aunque su ideología sea un enloquecido nacionalismo estadounidense, es un internacionalista de lo suyo que admira a Anders Breivik o a Brenton Tarrant, autor de una masacre en una mezquita en Nueva Zelanda hace unos años, que llevaba la pistola y los cargadores cubiertos de nombres pintados de héroes y gestas antiislámicos y, entre ellos, el de «Pelayu» (así, con u). Una Comintern fascista.

En cuanto a lo que este terrorismo se parece al post-sesentayochista, en él encontramos una pata militar y otra civil, política, legal, parlamentaria. Como decía el IRA, «Armalite and ballot box», el fusil y la urna. El hacha y la serpiente de ETA: bietan jarrai, «seguir en las dos». En lo de Crimo y en lo de Trump, en lo de Tarrant y lo de Abascal dando discursos incendiarios bajo una estatua de don Pelayo. Piezas del mismo puzle, extremidades distintas de la misma bestia.

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Se enorgullece hoy Edmundo Bal, de Ciudadanos, de que «respetando las normas de la dictadura conseguimos avanzar hacia la democracia y construir una democracia avanzada». Qué frase. Obviamente fue así, y así se ha dicho siempre en realidad, pero se decía con algún pudoroso paño caliente de eufemismo, de recurso a palabras socorridas, de elipsis que sortearan el reconocimiento descarnado de que se cumplieron escrupulosamente las leyes de una dictadura. Se decía: de la ley a la ley a través de la ley. Pero no se decía de quién era ley la ley, quién la había promulgado.

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Leo en Maoísmo: una historia global, de Julia Lovell, sobre los problemas revolucionarios de matemáticas que se proponían a los niños en las escuelas de la Revolución Cultural. Por ejemplo: «Siguiendo la premisa del presidente Mao en apoyo de la lucha afroamericana contra la tiranía, 17 pelotones de escolares eternamente rojos y revolucionarios, y sus profesores, se sumaron a las manifestaciones de protesta y avalaron con resolución la poderosa premisa del presidente Mao. Por término medio, cada pelotón contaba con 45 individuos. ¿Cuánta gente participó en total en la protesta?». Leo también que «en sus horas libres, esos niños se divertían con un juego de mesa basado en la guerra de guerrillas vietnamita, cuyo objetivo era desplazarse inadvertidamente por túneles bajo tierra y de paso emboscar a los reclutas estadounidenses con trampas explosivas».


Miércoles, 6/7/2022. Conocemos hoy que, según una encuesta, el 64% de los policías y militares franceses vota a la extrema derecha: el 39% a Le Pen, el 25% a Zemmour. El siguiente es Macron, con un 14%. La siguiente, Pécresse, con un 7%. El candidato de izquierda mejor posicionado es Mélenchon, con un 4%. Roussel, del Partido Comunista Francés, que viene haciendo grandes esfuerzos por aparecer como la izquierda que entiende a los policías, haciéndose eco de sus reivindicaciones, abanderando un discurso de orden y seguridad, etcétera, obtiene la friolera del 1% de apoyos entre los uniformados. Para tomar nota.

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Leo que, en 1973, Mobutu Sese Seko, el tirano del Zaire, visitó China y se reunió con Mao a fin de asegurar la cooperación diplomática y económica entre los dos países. Mobutu recordaría más tarde que el Gran Timonel chino le dijo esto: «¿Es usted de verdad Mobutu? He invertido muchísimo tiempo intentando matarlo». La Realpolitik…

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Me topo con esta cita de Steven Jay Gould: «Me interesan menos el peso y las convoluciones del cerebro de Einstein que la casi certeza de que gente con el mismo talento ha vivido y muerto en plantaciones de algodón y factorías esclavistas». Es bonita. Ahora bien: conviene puntualizar que el hecho de que la gente viva y muera en algodonales es igual de horroroso si su inteligencia es la de Einstein o si es la de Paquirrín. La perversidad del capitalismo no estriba en premiar mal el mérito u organizar negligentemente las escaleras de la meritocracia, sino en la mera pretensión de premiar y castigar. Hay que luchar, no por la igualdad de oportunidades, objetivo socioliberal, sino por la igualdad a secas.

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Uno de los asuntos del día es la obstinación de torero corneado del tenista Rafael Nadal en seguir jugando no sé qué torneo (nunca me ha interesado el tenis) a pesar de tener una gravísima lesión en el abdomen. Su padre y su hermana le dicen desde la grada que se retire, pero él agarra la raqueta para seguir jugando tras ser atendido por el fisio. ¿Son estos los famosos valores del deporte? Si lo son, el deporte tiene unos valores de mierda. Y una sociedad hipersensible a los peligros reales o supuestos para los niños debería ver esto, con suma facilidad, el ejemplo absolutamente nocivo para ellos que es. Pedro Vallín lo expresa con maestría: «Cero sorpresa, es en lo que anda: construir un Calvario que sustituye el placer del juego por la trascendencia del sufrimiento. Coraje en lugar de Belleza. Ganar sangrando. Nadal lleva años en la ética del Ecce Homo. Hace años que es un paso de Semana Santa con raqueta». Ecce homo con raqueta como dice Vallín; un Glorioso Mutilado posmoderno, Blas de Lezo o José Millán-Astray enraquetado, como comentan también en Twitter, con la tez de Julio Iglesias y las facciones de Aznar, Nadal es el español total, nuestro John Bull, una Marianne cipotuda, compendio unipersonal de la patria exultante.

Hablando de ejemplos buenos, uno es Ricardo Darín, que se negó a ir a Hollywood porque decía que no quería hacer de narco, que era el papel que reservaban a los actores latinoamericanos; que si ellos consumían, ellos actuasen, y que él se daba dos duchas calientes al día y con eso ya se consideraba suficientemente premiado por la vida. Frente al frenesí de la competición y la ambición desmedida, el saber conformarse.

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Gonzalo Torné: «Una de las cosas más guays de hablar con gente inteligente es que se te quedan las cosas inteligentes que dicen un rato largo en la cabeza como haciéndote compañía».

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El Parlamento Europeo aprueba que la energía nuclear y el gas se consideren verdes. Como dice Javier Alemán, «lo próximo es aprobar que los 30 grados Celsius se consideren frío y resuelto lo del cambio climático».


Jueves, 7/7/2022. Me topo por ahí una apología de Franco en forma de meme, en el que un retrato del dictador acompaña a este texto: «Os dijeron que yo era malo. Os dijeron que fui un asesino. Y todos los creisteis. Ahora, con ellos, pasáis hambre, no tenéis trabajo, os echan de vuestras casas y se llevan vuestro dinero. ¡Jodeos! Es lo que os merecéis. Por lo único que me odiaban era porque, estando yo, no podían hacer lo que hacen: robar, robar y robar». No sé a cuántos eones de la realidad hay que vivir como para recordar el franquismo como un tiempo en el que no se pasaba hambre o no se robaba. El franquismo, para mí, es esta imagen: la viva desnutrición de Chus Pesetes a los dieciocho años a los que entró a trabajar, malvestido y sin las condiciones elementales de seguridad, en la mina para llevar dinero a casa después de que fusilaran a su padre contra la tapia del Sucu.

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Germán Huici: «Estados Unidos, desde los ochenta hasta ahora, ha pasado de ser literalmente como Los Simpsons a ser literalmente como South Park».


Viernes, 8/7/2022. El cortesanismo monárquico estándar da de por sí una grima muy particular, pero la derivada de adulación pedófila que ha ido germinando últimamente en torno a Leonor ya es el non plus ultra de lo emético. Lee uno unas cosas en la prensa pelotillera que es para no creérselas. La última, esta de El Español: «Leonor de Borbón, una princesa «muy bella», según el método matemático que calcula la armonía facial. El rostro de la royal ha sido sometido a los parámetros científicos de la sucesión de Fibonacci y ha logrado una calificación de 8,48 sobre 10».


Sábado, 9/7/2022. Saca pecho Alberto Núñez Feijóo de que el PP es «el partido constitucionalista de España. Lamentablemente lo digo porque antes había más, pero ahora ya somos la única fuerza constitucionalista de España». ¿Puede ser que, en cierta medida, no le falte razón? ¿Que el partido que más se parece a España, a la sociedad española, y por eso haya sido el partido de la Segunda Restauración por antonomasia, sea el PSOE, pero el que más se parezca a la Constitución, con todas sus contradicciones, sea el PP (otra cosa es que eso no hable bien del PP, sino mal de la Constitución)?

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En Sri Lanka, una multitud irrumpe como una tromba en el palacio presidencial, del que el presidente ha tenido que huir a toda prisa. Desconozco por completo los detalles de la cosa; qué descontentos han conducido a esa situación en ese país distante y del que no sé nada. Hasta donde yo sé, mismo puede tratarse de una revolución socialista que de un Putsch ultraderechista. Tal y como el mundo se ha puesto de loco, uno nunca sabe. Pero no he dejado de quedarme prendado de esa imagen nueva y, a la vez, antiquísima. Nueva, porque es algo que sucede ahora, y sucede con smartphones y así. Pero antiquísima más allá de ese salpimentado de modernidad. La plebe harta que asalta la fortaleza del sátrapa y se recrea en vestir sus satenes, calzar sus zapatillas, echarse en su alcoba, bañarse en su piscina. Y sus rostros, su aspecto. Trabajadores callosos, sonrisas desdentadas, desaliños indumentarios, los nadies de Galeano mandando sobre su hambre, hoy en Colombo, ayer en Petrogrado o en Versalles, pero, cuidado, también abarrotando la marcha sobre Roma o el asalto al Capitolio. Hubo quien profetizó el fin de la historia sobre los escombros del Muro, pero la historia no se detiene.

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Decía Mao célebremente que el poder nace de la boca de un fusil. Leo que Eldridge Cleaver, un pantera negra obsesionado con el sexo, enmendaba así aquella máxima: decía que el poder nacía, o de los labios de un coño, o del cañón de una polla. Leo también que, de los Panteras Negras, el dirigente Bobby Seale recordaba años después que «de vez en cuando te enterabas de que un hermano tildaba de contrarrevolucionaria a una hermana. Y a las hermanas eso empezaba a cabrearlas porque parecía relacionarse solo con el hecho de que ellas no quisieran dormir con el hermano». El machismo-leninismo…

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Recuerdan estos días que se cumple el 25º aniversario de la cosa el espeluznante secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco. Yo descubro este titular de El País de entonces sobre el homenaje que se hizo en Madrid al concejal: «El público abucheó a Raimon por cantar en catalán, y a Sacristán, por comunista». La derecha española in a nutshell.


Domingo, 10/7/2022. Esa esperpéntica reproducción mediática de la Restauración que es la dupla Antonio García Ferreras / Eduardo Inda (de quien Ferreras dice «le quiero un huevo, le quiero como un hermano» en unos audios comprometedores que se han hecho públicos ahora, y que recogen sucios chanchullos bulistas contra Podemos amañados con el siniestro comisario Villarejo en los años boyantes de la formación). El paripé turnista de una supuesta izquierda y una supuesta derecha que discrepan ruidosa pero calculada y afectuosamente y pergeñan trapacerías contra la verdadera oposición en los despachos.

Un problema: todas estas revelaciones, que deben indignar hasta lo más hondo a cualquier demócrata, están sirviendo a Podemos para reforzar un relato rocosamente victimista sobre su fracaso. Las cloacas son para Podemos un poco lo que el bloqueo yanqui para Cuba, o los GAL para la izquierda abertzale: una barbarie absolutamente cierta que explica muchas cosas, pero se utiliza para explicarlas todas y rehuir la autocrítica de errores y culpas exclusivamente propios.

Otro problema: en la dinámica sectaria y de adoración milenarista a Iglesias en la que los restos del podemismo más exaltado se han instalado últimamente, este asunto por el que ninguna otra cabeza debería pedirse que la de los implicados está salpicando a gente valiosa como Antonio Maestre, a quien las masas pablistas —que ya le tenían ganas debido a sus desencuentros con el exvicepresidente— corren a linchar por su participación en la tertulia de Ferreras y no haber salido a anunciar que la abandonaba. Le acusan de cobardía, de no dar la cara, de no jugarse el tipo, de no ser ético. ¡Cuántos seres puros nos rodean! Hombres inmaculados, nunca incurren —se deduce— en una contradicción, nunca les pillan en un renuncio, prefieren pasar hambre a cometer una indignidad, son intachables en todo cada segundo de su vida, la palabra precisa la sonrisa perfecta, seres de luz hechos de polvo de estrellas. Somos afortunados de tenerlos entre nosotros y ser vigilados por ellos.

A mí me parecería estupendo y admirable que Maestre abandonara las tertulias de LaSexta, pero no sé cuáles son sus motivos para no abandonarlas, y no me importan. ¿Quién soy yo, hombre falible, sujeto como todos a servidumbres desagradables y a la necesidad de pagar las facturas, para juzgar las contradicciones de los demás? Me consta por personal experiencia y por otros en quienes confío que es un hombre honrado, íntegro, buen compañero. Es, por lo demás, un soldado diligente del bien, que recibe todos los días amenazas incluso de muerte por sus reportajes contra los neonazis o libros como Franquismo S. A.  Las cosas que ha dicho en los lugares a los que ha sido invitado a hablar siempre han sido impecables, y podemos hacernos la pregunta de si preferimos vaciar de voces impecables las tertulias conducidas por seres execrables o hacer de tripas corazón y aprovechar plataformas muy seguidas y con una gran capacidad de determinación de la opinión pública para hacer llegar nuestra voz a audiencias más grandes que los nichos cafeteros de la izquierda. Hay un debate ahí. No dejo de fijarme por otro lado en que muchas de estas personas que, en redes, piden la cabeza de Maestre son cuentas anónimas, lo que tiene bemoles, tratándose de gente que exige coraje a los demás. A mí, que me den cien maestres antes que uno solo de estos guardianes de la moralidad pública de las narices.

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Descubro una palabra hermosa que no conocía: lubricán. Es un sinónimo de crepúsculo. Etimológicamente, viene del latín lupus («lobo») y canis («perro»), infuida por lóbrego. Así la define Mónica Fernández-Aceytuno: «Primera y última luz del día que el Sol envía escondido tras la curva de la Tierra cuando todo lo que es de verdad parece de mentira. Porque ladran los perros y aúllan los lobos, a esa oscura claridad, se le llama lubricán».

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El Español: «El método matemático que valora con un 8’4 la armonía facial de la princesa Leonor le da un 5’98 a Echenique». Proclamaba Pedro J. Ramírez en los días de su fundación que «El Español va a reinventar y relanzar el periodismo». La reinvención y el relanzamiento era esto.

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Me topo por ahí con la pregunta de cómo puede ser que, a los cincuenta años, Sofía Vergara siga estando más buena que un bocata de chocolate. «Pacto con el Diablo», leo. Pues hombre, no: teniendo perras, y ya está. Todo tiene un componente de clase y, obviamente, también esto. Tener más perras significa alimentarse mejor, echarse mejores potingues, vestir ropa más bonita, poder pagarse un entrenador personal, poder operarse… Y también menos estrés. Paula Llaves lo explica espléndidamente:

«Sin ser yo Sofía Vergara, ni tener sus posibles, esto lo noto yo muchísimo en el curro. Yo vivo muy bien, como muy bien, tengo una seguridad y un entorno, y una vida cultural y sexoafectiva bastante majas. Y trabajo con gente que lleva pasándolo mal mucho rato. Lo que lleva a situaciones muy extrañas cuando gente que aparenta tener diez años más que yo me pregunta por mi edad y resulta que son diez años más jóvenes. El estrés, el miedo, el cansancio, los partos, las crianzas, cuando no condiciones de vida más bestias (violencias físicas, administrativas, económicas, psicológicas, desplazamientos forzados, etcétera) provocan un envejecimiento significativo que va desde lo físico hasta el claro deterioro cognitivo (perdida de memoria, incapacidad de concentración, problemas para la adquisición de habilidades…). Las noches en las que la ansiedad no te deja dormir, la angustia cronificada, pero ojo, la imposibilidad de tener un desarrollo pleno en habilidades intelectuales, sociales y técnicas también, no son cosas que pasen por un cuerpo sin pena ni gloria. Y en la mayoría de los casos hay un fortísimo componente socioeconómico y geográfico (el tercer mundo es una clase social) pero también educativo. Hay gente que llega a edad adulta sin adquirir la capacidad de decir “No, este sapo no me lo trago”. Asi que como parte de una buena dieta recomiendo beber mucha agua, comer verduras y frutas, hacer algo de deporte, reservarse tiempo para estudiar, leer, socializar, hacer alguna manualidad que otra y aprender a mandar a pastar sin que te duela en prendas. No hay mejor serum revitalizante que “No, porque no me da la gana”».

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Se defiende Ferreras del asunto de sus bulos contra Podemos arguyendo que habló en Al Rojo Vivo, sí, del embuste («me parece muy burdo, pero lo saco», sabemos ahora que dijo al comisario Villarejo) según el cual Pablo Iglesias tenía una cuenta en las Granadinas financiada por Nicolás Maduro, pero que también dio voz a Iglesias para defenderse. La trampa del dar voz. La máxima aquella: si uno dice que llueve y otro dice que no llueve, la misión del periodista no es recoger las dos opiniones, es abrir la puta ventana y ver si llueve. Y también la anécdota aquella, no sé si apócrifa, del candidato estadounidense al que tumbaron preguntándole en una rueda de prensa, sin el menor indicio o acusación previa, si alguna vez había abusado de niños. Lo negó vehementemente y el titular al día siguiente fue «Fulanito niega haber abusado de niños».


Lunes, 11/7/2022. Amelia Valcárcel, una de las protagonistas del día por unas declaraciones repugnantemente tránsfobas contra Carla Antonelli, me recuerda mucho a Cayetana Álvarez de Toledo. Ese engreimiento aristocrático, esa sentenciosidad desabrida, esa misantropía de los acostumbrados a mandar o disponer y ser obedecidos. Creo que era Cercas el que decía que lo que indignó a Gutiérrez Mellado del 23-F y le hizo encararse a los golpistas no fue el ataque a las instituciones democráticas, sino la insubordinación de unos inferiores en el escalafón militar. Un poco eso. «Aquí mando yo».

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Cuenta Julia Lovell en Maoísmo: una historia global que

«A mitad de Revolution Highway, de Dilip Simeon, los estudiantes protagonistas de la novela toman la decisión de pasar de la universidad a la clandestinidad. Tras seguir un breve cursillo de adiestramiento (que en esencia consiste en recibir una copia del Libro rojo), ofrecido por el partido, estos nuevos Guardias Rojos son abandonados en la Bengala rural para hacer proselitismo sobre la revolución de Mao ante una serie de granjeros perplejos. El éxito los elude. A uno de los estudiantes le dicen que se vaya en cuanto saca el Libro rojo; el sabio local diagnostica a otro de trastorno mental por sus desvaríos sobre China. Un tercer estudiante “apenas había comenzado a leer del Libro rojo a un campesino que cuidaba una parcela de arroz cuando se quedó atascado en una marisma. La noticia corrió velozmente y un pequeño grupo de aldeanos se reunió para verlo hundirse en el barro y el légamo. El campesino que había sido el blanco de su propaganda, relativa a la historia del mundo, empleó para describirlo la expresión de alguien que se viera abordado de pronto por un loro parlante”. Uno de los granjeros finalmente le tiende al estudiante “el extremo de una larga vara de bambú que este cogió con desesperación, hiriéndose las manos al salir del cenagal. Los Pensamientos del presidente Mao desaparecieron en las honduras de la Madre India».

El runrún interior (59)


Pablo Batalla Cueto (Gijón, 1987) es licenciado en historia y máster en gestión del patrimonio histórico-artístico por la Universidad de Salamanca, pero ha venido desempeñándose como periodista y corrector de estilo. Ha sido o es colaborador de los periódicos y revistas Asturias24, La Voz de Asturias, Atlántica XXII, NevilleCrítica.cl, La Soga, Nortes, LaU, La Marea, CTXT y Público; dirige desde 2013 A Quemarropa, periódico oficial de la Semana Negra de Gijón, y desde 2018 es coordinador de EL CUADERNO. Ha publicado los libros Si cantara el gallo rojo: biografía social de Jesús Montes Estrada, ‘Churruca’ (2017), La virtud en la montaña: vindicación de un alpinismo lento, ilustrado y anticapitalista (2019) y Los nuevos odres del nacionalismo español (2021).

3 comments on “El runrún interior (58)

  1. Pingback: El runrún interior (57) – El Cuaderno

  2. Como siempre, excelentemente lúcido. Gracias

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