Extraños en el paraíso
Ovidio Parades sobre Zeta, el volumen de cuentos con el que Manuel Vilas regresa a las librerías tras años descatalogado: casi cuatrocientas páginas en las que la vida duele, abrasa y, sin embargo, siempre merece la pena.
cuaderno digital de cultura
Ovidio Parades sobre Zeta, el volumen de cuentos con el que Manuel Vilas regresa a las librerías tras años descatalogado: casi cuatrocientas páginas en las que la vida duele, abrasa y, sin embargo, siempre merece la pena.
Un artículo de Pablo Batalla Cueto: 1973 fue el 1453 de la izquierda mundial, y Santiago, su Bizancio. Salvador Allende, el último «basileus» de una izquierda que sigue esperando al Emperador de Mármol. ¿Y si dinamitáramos el mito para volver a inventar?
Pablo Batalla escribe en su dietario sobre la deriva «asadista» de Cuba, una anécdota de José Antonio Labordeta o la lectura de ‘Los griegos: una historia global’, de Roderick Beaton.
Pablo Batalla escribe en su dietario sobre una inquietante pregunta que debemos hacernos con respecto al fascismo, las aventuras de Albert Rivera o la lectura de ‘La morera de Jerusalén’, de Paola Caridi.
Vicente Duque reseña ‘El que menos sabe’, de Tomás Sánchez Santigo, un poemario con hondura elegíaca y duelo, pero que también sabe adherirse a lo vivo con gesto irrenunciable.
Del murmullo del mundo registra Tomás Sánchez Santiago el perfil jorobado y neblinoso de las montañas del norte, cómo el mundo va convirtiéndose en un parque temático o la helada y sus brillos absolutos bajo el cielo de un color de pan viejo.
Michel Suárez pasea con su amiga Acracia, con quien comenta su perplejidad sobre los infundados elogios a la elegancia de Felipe VI.
Álvaro Valverde reseña ‘El que menos sabe’, un poemario de Tomás Sánchez Santiago, de rara intensidad, cuyos versos merodean por los territorios limítrofes con lo olvidado, lo humilde y lo desatendido.
Pablo Batalla escribe sobre cómo la modernidad se acaba en el momento en que ya no quedan islas para naufragar, comarcas que electrificar, montañas que coronar o en las que montar una guerrilla, revoluciones del arte que hacer, heroísmos que protagonizar. La posmodernidad, dice, «es el temblor de unas piernas que han hecho una larga caminata y ahora están paradas, pero sus músculos siguen tensos. O un acabársenos el tabaco y echarnos a una rebusca nerviosa de colillas».
Pablo Batalla Cueto registra en su dietario pensamientos propios y notas de libros leídos y cosas vistas en Internet, escribiendo sobre la inauguración de la Variante de Pajares o la lectura de ‘La revolución religiosa’, de Dominic Green.
J. L. Gómez Toré reseña ‘Andalemania’, una antología poética de José F. A. Oliver, con un pie en el sur de España y otro en el país de Goethe y Hölderlin.
«Elena Olaguíbel —pragmática, agnóstica, solitaria, independiente—, no iba a soportar aquella situación. No iba a consentir aquellos pellizcos de monja de algún mandado del Destino, que ya le causaban, en el día a día, cierta agitación». Nueva entrega de un diario no diario de Avelino Fierro.
Williams B. Arrensberg —el heterónimo de Eduardo Úrculo— regresa a la ciudad sin la que nunca habría emprendido el largo camino de su viaje por las galerías del mundo, por los puntos cardinales del universo de la pintura. Sama, no lo duden, es su Ítaca particular y el destino final de su viaje. Un artículo de Ricardo Labra.
Antonio Monterrubio escribe sobre el descalabro de Ciudadanos, víctima de una instantánea en la que «no cabían tres. De cara a los intereses del Poder, eran multitud».
Javier Pérez Escohotado recuerda a Zbigniew Herbert, oriundo de Lemberg/Lwów/Lvov/Lviv, en estos días en que el país del que la ciudad forma parte enfrenta una nueva guerra.














