Mes: febrero 2019

Cocinar era una práctica: reflexiones sobre la transformación digital en cocina

La transformación digital afecta a todo el sector alimentario. Isabel González Turmo adelanta para El Cuaderno algunas de las reflexiones —expuestas en su libro ‘Cocinar era una práctica’— sobre los cambios que la tecnología está provocando en la cocina doméstica y en la profesional.

Danzad, danzad, malditos (en Benidorm)

Una vez que el mercado se ha dado cuenta de que los ‘mayores de…’ son piezas útiles para mover por los cinco continentes, la vida se convierte en un no parar, un agotar las últimas fuerzas en una suerte de torbellino (pegados al WhatsApp como cualquier quinceañero) que sólo detendrá el último latido de su corazón. Un artículo de Pedro Luis Menéndez.

¿Puede un robot ser ético?

¿Puede un robot tener sentimientos? ¿Puede un robot ser creativo? ¿Puede un robot amar? Todas estas preguntas, que podrían parecer absurdas si las pronunciamos en alto, están siendo debatidas en el momento actual por científicos prestigiosos en los más elevados foros internacionales.

Mirar al retrovisor

La destrucción de Europa, ¿una opción?

La Unión Europea, escribe Joan Santacana, ha sido la única vez en la que se ha intentado unificar el continente dando voz a todos. Si fracasa, se pregunta el autor, ¿qué la sustituirá? ¿Volveremos a restaurar la etapa de feroces nacionalismos? ¿Abriremos viejas heridas?

Arte

En torno al abstraccionismo

«En la pintura abstracta», escribe Antonio Gracia, «el ojo que ve ya no es solo el pincel, sino también el espíritu; y el alfabeto ya no es la línea dibujatoria sino el color y la forma, el volumen y no la perspectiva; no se expresa la figura física sino la síquica».

Retorno a Montauban

¿Qué fuerza nos arrastra?

El ‘patriotismo constitucional’ que en Alemania invocaba Jürgen Habermas no tiene nada que ver, explica Manuel Artime, con el que acostumbra a esgrimir la derecha española, más cercana en realidad al revisionismo de un Ernst Nolte.

Poéticas

El peso nominal

La poética de Luis Marigómez, dice Tomás Pérez Santiago, pugna por plegarse a las presencias: realidades naturales y seres vivos guardan un comportamiento que el poeta no modifica por el hecho de transformarlo en escritura. Es, dice, como fotografiarlo todo con palabras y sin trampa.