Breviario de falsedades (6)
Cuatro microrrelatos, y uno macro, de José Manuel Vilabella sobre la venganza, el Diluvio, el arrepentimiento, las vacaciones y el pérfido Avellaneda.
cuaderno digital de cultura
Cuatro microrrelatos, y uno macro, de José Manuel Vilabella sobre la venganza, el Diluvio, el arrepentimiento, las vacaciones y el pérfido Avellaneda.
Escribe Sergio Gaspar que le gusta pensar en el Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural como un microscopio que ayude a visibilizar lo poco visible, como un instrumento que colabore a la supervivencia de los entes culturales diminutos y necesarios, pero que apenas lo consigue.
Un relato de Rodolfo Elías.
Escribe Xavier Tornafoch que hoy en día, visitar los antiguos barios judíos de Europa es pasearse por lugares sin ninguna personalidad, donde los antiguos barrios hebreos, como Josefov en Praga o Kasimierz en Cracovia, han sido transformados en lugares cool, repletos de bares de copas y tiendas de moda.
Pablo Batalla Cueto defiende en este largo artículo, frente a «los sermones intensos con que todos los años nos obsequia cierto anticapitalismo de tetrabrik y un laicismo fundamentalista», la posibilidad de una Navidad que no rinda culto ni al Dios cristiano ni al del consumo, sino que sea religiosa de una religión de los vínculos de afecto entre seres queridos que, como Albert Camus creía posible, no necesite a Dios para que no todo esté permitido.
Alejandro Roxán reseña ‘Cuaderno de la revolución’, de Ramón Lluis Bande, «un libro de propaganda en las acepciones bellas de la palabra» cuya virtud, dice, se halla en su «honestidad, en la conjugación de la toma declarada de posición y el rigor histórico».
Pedro Luis Menéndez escribe sobre la desoladora ignorancia mutua que ha ido ahondándose entre las distintas lenguas y literaturas peninsulares.
Fernando Riquelme lleva la serie ‘Llugares’ a su localidad natal: Orihuela, su pueblo, el de Miguel Hernández y el de Ramón Sijé.
Olga Muñoz reseña un poemario que celebra un rito y cuya lectura implica cierto suspense, la inminencia de algo que va a suceder y efectivamente sucede ante nuestros ojos.
Escribe Francisco Abad sobre la cada vez más corriente desmesura llevada a la caricatura en la gesticulación, el aspaviento, el visaje, la movilidad continua, la exclamación innecesaria y a menudo tumultuosa.
Mario Pérez Antolín practica con maestría el género aforístico. Libertad: «Dudosa elección desconocida de un mismo compuesto en sus diferentes geometrías». Cansancio físico: «El mejor anestésico del alma». Lucidez: «Cizalla que corta certidumbres». Estado: «La suma significante de los insignificantes»…
Sergio Gaspar reseña ‘Y el quererlo explicar es Babilonia: Oviedades (2014-2017)’, de Javier García Rodríguez, un autor que «practica la literatura de la desconfianza en la vida, en su explicación y en su comprensión, pero una literatura de la desconfianza cordial: aquella que, pese a todo, sigue confiando en la vida y en la literatura».
«Un tinte espeso el de esta mañana de noviembre que todo lo impregna y achata, como si desde lo alto se hubiera derramado un polvillo hecho de indiferencia y un algo de tristeza»… Una nueva página del Calendario de Avelino Fierro.
Pablo Batalla Cueto reflexiona sobre algunas tendencias tenebrosas de la sociedad actual (la desatención que angustiaba a Simone Weil, la tiranía del entretenimiento, etcétera) a partir de la imagen de un niño muy pequeño que aún no sabe hablar pero ya sí navegar por YouTube, escrolear la pantalla con sus dedos chiquitines y aun clicar el botón de saltar anuncio.
Veinte poemas de Antonio Gracia sobre casi todo lo que tiene que ver con el arte y la cultura, que fueron lección inaugural del curso de la UNED aragonesa.














