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Últimas flores para Laura

Literatura de invierno (o todo lo que debiera haber escrito siguiendo un argumento)

«Todas las generaciones que quieren vivir deprisa olvidan al poco el motivo que las puso en movimiento. Quiero decir que cuando la luz de este mundo se agota —muerto el primer hombre, o el primer niño— nadie sabe diferenciar ya entre los soldados de Dios y los soldados del Diablo». Una nueva entrega de las ‘Últimas flores para Laura’ de Agustín Vidaller.

Últimas flores para Laura

El gen jerárquico

Escribe Agustín Vidaller que «cuando nos dicen que todo consiste en rezar y apretar los dientes puede uno echarse a temblar, pero cuando encima nos aseguran que Dios ha muerto, no todos estamos preparados para pegarnos un tiro a tiempo»; y que «algún día sacrificaremos a nuestros siquiatras en el mismo altar bajo el que yacen muchos de nuestros eclesiásticos».

Últimas flores para Laura

Philología

Agustín Vidaller escribe sobre Pedro Alfonso de Huesca, de quien la ‘Disciplina Clericalis’ reclama nuestra atención como primer jalón de la migración entre la cuentística oriental y nuestra cultura. «Sólo doscientos añostiene ese tan nuestro afán por la originalidad que muchas veces no conduce sino a la extravagancia o la excentricidad», escribe preguntándose «quién de nosotros podría decirse el mismo sin haber leído una u otra antología de ‘Las mil y una noches’».

Últimas flores para Laura

Cinco epígrafes para una insensatez (elucubraciones escritas à contrecoeur, antes de hacerme rico y famoso, gracias a Fernández Labrada)

El escritor aragonés Agustín Vidaller inicia una serie de disertaciones bajo el epígrafe «Últimas flores para Laura» con ésta que comienza por reflexionar cómo «los samuráis o Miguel Blesa no dejan de sugerirnos al oído lo fastuoso y digno del suicidio ante los imponderables del deshonor o la derrota».

Giulino di Mezzegra

Una idea de España

Pablo Batalla Cueto aspira a una España que cande con siete llaves los sepulcros de Unamuno y Ortega; que deje de interrogarse angustiadamente acerca de su ser y simplemente sea; y sea y siga siendo con todas sus incoherencias y faltas de sentido, y entienda que las cosas no tienen por qué ser muy coherentes o tener mucho sentido para ser sólidas o ser válidas.