Avelino Fierro desde su celda (25, 26 y 27)
Nuevas páginas del diario de cuarentena Avelino fierro, con notas sobre sus lecturas y relecturas de confinamiento, de Gaziel a Machado.
cuaderno digital de cultura
Nuevas páginas del diario de cuarentena Avelino fierro, con notas sobre sus lecturas y relecturas de confinamiento, de Gaziel a Machado.
Durante sus salidas a la calle para desempeñar su trabajo limpiando portales, el fotógrafo gijonés Alejandro Nafría captura con su teléfono móvil retratos de los trabajadores no confinados que va encontrándose, componiendo de tal modo una suerte de mosaico que presentamos intercalado en un largo texto con reflexiones sobre el trabajo y la clase trabajadora en el siglo XXI, escrito por Pablo Batalla Cueto.
Escribe Pedro Luis Menéndez, citando a David Trueba, que «dentro de la burbuja flota feliz el bobo perfecto» (David Trueba), y que en estos momentos la burbuja se resquebraja ante los ojos atónitos de una sociedad infantilizada, falsamente solidaria, en la que el postureo del yo diluye al propio yo y lo convierte en espectáculo, en show.
Carlos Alcorta reseña el último libro de Jesús Munárriz, un poemario al pie del cañón, en la trinchera, que se enfrenta a los espeluznantes acontecimientos sociales, ambientales, económicos y políticos que sufrimos.
A modo de segunda parte (y en preparación de una tercera) de su artículo «»Y no pido perdón»: el rearme simbólico del nacionalismo español, de Marta Sánchez a Blas de Lezo», Pablo Batalla diserta aquí sobre las debilidades de la izquierda española ejemplificándolas a través de las de sus canciones fetiche.
El editor y poeta Sergio Gaspar estrena columna en EL CUADERNO, titulada ‘El viejo que pasea por el barrio’.
Pablo Batalla Cueto aspira a una España que cande con siete llaves los sepulcros de Unamuno y Ortega; que deje de interrogarse angustiadamente acerca de su ser y simplemente sea; y sea y siga siendo con todas sus incoherencias y faltas de sentido, y entienda que las cosas no tienen por qué ser muy coherentes o tener mucho sentido para ser sólidas o ser válidas.
El profesor y poeta granadino muestra en su último libro las cicatrices del pasado, pero no para suscitar lástima, sino para dar cuenta de que ha ejercido la libertad de elegir su destino hasta las últimas consecuencias
El asesinato de Laura Luelmo reabre el debate sobre la cadena perpetua.
«No fueron tiempos fáciles, aquéllos. / Me amamantó una loba. / ¿Quién si no?»
El legado literario de Ángel González, lejos de agotarse, se fortalece, y no deja de resultar contradictorio el que esa consolidación progresiva y evidente no haya propiciado una estrategia que permita clarificar de una vez por todas el destino definitivo de su otro legado, el material, que permanece a la espera de un acuerdo que permita concederle las atenciones que merece.
A lo largo de los años, la Semana Negra de Gijón se ha ocupado de publicar libros, algunos muy notables, que en unos casos han arrojado luz sobre autores o temáticas bastante postergados, por no decir inexistentes para el canon oficial, y en otros han promovido interesantes variaciones sobre asuntos que rara vez suelen tratarse.











