El derribo del pasado
Joan Santacana escribe sobre la necesidad de asumir nuestro pasado, con lo bueno y con lo malo, en lugar de constituirnos como una humanidad sin recuerdos.
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Joan Santacana escribe sobre la necesidad de asumir nuestro pasado, con lo bueno y con lo malo, en lugar de constituirnos como una humanidad sin recuerdos.
Mariano Martín Isabel reseña ‘El olvido que seremos’, de Héctor Abad Faciolince, biografía novelada de su padre, asesinado en Medellín en 1987.
«El materialista estúpido verá en los evangelios un libro de ficción, un engañabobos, al igual que verá en un crucifijo «un trozo de madera» o en la Iglesia un agente lavacerebros, pero esa nunca fue la posición del marxismo». ‘Louk’ ofrece aquí un minucioso trabajo de hermenéutica bíblica con óptica materialista histórica.
El teólogo Juan Calvin Palomares escribe sobre la perversión distópica de la utopía posthumana de un mundo sin dolor, con la ayuda de la tecnología y al precio del cuerpo; y, ante ella, de una resistencia necesaria que en el recuperado cuerpo doliente encuentre la espoleta y la argamasa de un proyecto político.
Francisco Abad escribe sobre las habas y la singular relación con ellas de un gran filósofo griego que en su germinación veía la verificación de la transmigración del espíritu de los muertos.
«Se sigue contemplando a través del cristal. La contemplación acerca a la creación, al lujo de atender, a la ardua pasión por entender, nunca satisfecha. Un cristal muestra la naturaleza en su esplendor, nos la enseña a través. Todo cuanto puede contemplarse puede atenderse. Entender es más complejo, el fruto en su madurez, el amor a la verdad, sin velo». Un artículo de Javier Sánchez Menéndez.
Carlos Alcorta reseña ‘Para una teoría del aforismo’, de Javier Sánchez Menéndez, un volumen que es, a la vez, un ensayo sobre el género que cuenta, además, con aportaciones teóricas de excelentes aforistas y una sucinta y exigente antología.
Reflexiona Pilar Alberdi sobre cómo en un momento como el actual, en que la infantilización de una sociedad opulenta cree que todo le cae porque sí de un cielo sin dioses, es preciso rescatar las reflexiones de los grandes filósofos del pasado.
Veinte poemas de Antonio Gracia sobre casi todo lo que tiene que ver con el arte y la cultura, que fueron lección inaugural del curso de la UNED aragonesa.
Pablo Batalla Cueto entrevista al autor de ‘Una historia popular del fútbol’, un libro que salta «de Río de Janeiro a Soweto, pasando por Barcelona, Dakar, París o El Cairo»; «de las favelas brasileñas a las townships sudafricanas, de la plaza Tahrir a Marassi o al East-End»; «de la Inglaterra victoriana a la Palestina ocupada, del graderío del Camp Nou a la Primavera Árabe, o de la Argelia colonial al Hamburgo más combativo», para transmitirnos que «hay vida más allá del fútbol de los negocios».
Israel Llano Arnaldo dedica su crónica histórica mensual a las mujeres de la Grecia clásica, con especial atención a la excepcional Aspasia de Mileto.
Escribe Pilar Alberdi que cuando la palabra ‘patria’ ocupa cada una de las esferas de la vida pública, cuando se eleva como una bandera que pertenece a unos y no a otros, acaba devorando a sus hijos. Es la palabra de los dictadores, de los ‘salvadores’, de los monistas, aquellos que creen que para cualquier problema solo hay una única solución.
Con las nuevas decisiones del Gobierno y planteamientos educativos, la filosofía está, una vez más, en el candelero. ¿Es útil? ¿Sirve para algo? ¿Tiene sentido cultivarla en el siglo XXI? ¿Merece la pena estudiarla y enseñarla?
Camus, escribe Miguel Antón Moreno, rechazaba totalmente la posibilidad de que el suicidio fuera una solución ante el absurdo de la existencia, debido a que la aniquilación de la propia vida vendría a ser una forma de satisfacer al absurdo, y no de hacerlo desaparecer. Y aunque reconocía cierta valía en algunos tipos de suicidio, cuando éstos están destinados a satisfacer algún proyecto vital (como ocurre en los suicidios políticos), al mismo tiempo criticaba la postura de quienes idealizan al suicida como el paradigma del valeroso.
Carlos Eduardo Maldonado argumenta que existe toda una ingeniería social interesada en desplazar las pasiones en nombre de las emociones, lo que niega tanto el cuerpo como la naturaleza, y ulteriormente la vida y corresponde a una concepción encefalocéntrica del mundo y de la vida. Mientras que el cerebro y la mente mienten y nos engañan en ocasiones, el cuerpo jamás lo hace.














