Moldear el aire, esculpir el agua
Luis Ramos de la Torre firma un texto de homenaje al escultor José Luis Coomonte por su actual exposición, ‘Coomonte en Benavente: vuelta a casa’.
cuaderno digital de cultura
Luis Ramos de la Torre firma un texto de homenaje al escultor José Luis Coomonte por su actual exposición, ‘Coomonte en Benavente: vuelta a casa’.
Lorenzo Luengo reseña una antología de los cuentos más bellos del romanticismo alemán, de E. T. A. Hoffmann a Novalis, pasando por Schiller o Tieck.
Michel Suárez pasea con su amiga Acracia, con quien comenta su perplejidad sobre los infundados elogios a la elegancia de Felipe VI.
Un artículo de Joan Santacana sobre el arte nazi.
Pablo Batalla Cueto registra en su dietario pensamientos propios y notas de libros leídos y cosas vistas en Internet, escribiendo sobre algunos hallazgos curiosos en la hemeroteca de ‘Abc’ o las pequeñas miserias de la izquierda contemporánea.
Joan Santacana escribe sobre el arte del Tercer Reich y el destino de sus artistas, tales como Ernst Liebermann, Adolf Ziegler, Julius Paul Junghanns o Hubert Lanzinger.
«La cultura es la única y auténtica biografía del hombre. […] No tiene conciencia en plenitud del tiempo hasta hablar con Manrique, y no aprecia un paisaje hasta que no lo aprende en la pintura». Un artículo de Antonio Gracia.
Mariano Martín Isabel hace un minucioso despiece de ‘El huerto de Emerson’ y sus palabras fetiche.
Un breve acorde de Antonio Gracia sobre el más grande de los compositores, autor de «uno de los compendios más amplios, caleidoscópicos y ricos en matices de la existencia».
Arturo Caballero escribe sobre cómo, hoy, las máquinas pintan y eso abre un debate sobre el arte en cuyo marco reflexiona que «lo que todavía puede ocurrir, lo que probablemente está ya ocurriendo, nos abrirá infinidad de puertas», y «es inútil cerrarlas todas».
«El último curso del instituto empecé a frecuentar las librerías de Estella. […] Aquel año habían abierto una librería nueva, Cal y Canto; nada que ver con las que había hasta entonces con mostradores, vitrinas y trastiendas. Allí podías pasear entre las estanterías sin que nadie te molestara […] Había otra razón por la que iba tan a menudo a Cal y Canto: me gustaba la librera». Un relato de Jesús Arana.
«Y una tarde llegó Lope de Vega, el caballero que venciese en lujurial batalla a cien mil mujeres con cien mil sonetos. Llegó y lo enamoró». Un texto de Antonio Gracia.
La clarividente ‘Calle de sentido único’ y los recuerdos de ‘Infancia berlinesa hacia mil novecientos’ invitan a acercarse a la vida y obra del fértil autor de ‘El libro de los pasajes’, cuyos últimos días se recrean en un ensayo gráfico de Frédéric Pajak
Escribe Agustín Vidaller que «cuando nos dicen que todo consiste en rezar y apretar los dientes puede uno echarse a temblar, pero cuando encima nos aseguran que Dios ha muerto, no todos estamos preparados para pegarnos un tiro a tiempo»; y que «algún día sacrificaremos a nuestros siquiatras en el mismo altar bajo el que yacen muchos de nuestros eclesiásticos».
El escritor aragonés Agustín Vidaller inicia una serie de disertaciones bajo el epígrafe «Últimas flores para Laura» con ésta que comienza por reflexionar cómo «los samuráis o Miguel Blesa no dejan de sugerirnos al oído lo fastuoso y digno del suicidio ante los imponderables del deshonor o la derrota».














