Categoría: Giulino di Mezzegra

Giulino di Mezzegra

El posfascismo y la mentira

«Nietos de Joseph Goebbels, nuestros posfascistas siguen sabiendo que una verdad no es más que una mentira mil veces repetida y que algo queda siempre cuando se miente, y no tienen el menor escrúpulo en aplicarse el cuento contratando antes que a nadie, y pagando muy bien, a toda una legión de orfebres de la paparrucha», escribe Pablo Batalla Cueto.

Giulino di Mezzegra

La izquierda ante el 8-M

«Las alturas de la película ya no están para buscar el Sujeto Revolucionario Único que en otro tiempo fue angustiosa preocupación académica encontrar a fin de reemplazar en el trono lamaísta de la revolución al fracasado proletariado. Pero si el predicado de la revolución no pudiera enunciarse en plural y con un sujeto elíptico, y aún necesitásemos prenderlo de una concreción mesiánica, ese liderazgo sólo podría corresponder hoy a la mujer feminista, cuya galerna liberatriz arrasa la iniquidad patriarcal atacando otras al mismo tiempo y tal vez sin proponérselo», escribe Pablo Batalla Cueto en su columna ‘Giulino di Mezzegra’.

Giulino di Mezzegra

La izquierda esnob y el fascismo

El fascismo no necesariamente se cura leyendo, sostiene Pablo Batalla Cueto en este artículo que replica a una polémica columna de Julio Llamazares en ‘El País’ en la que se asocia el triunfo de Vox en El Ejido a la ausencia de librerías en la ciudad.

Giulino di Mezzegra

Una idea de España

Pablo Batalla Cueto aspira a una España que cande con siete llaves los sepulcros de Unamuno y Ortega; que deje de interrogarse angustiadamente acerca de su ser y simplemente sea; y sea y siga siendo con todas sus incoherencias y faltas de sentido, y entienda que las cosas no tienen por qué ser muy coherentes o tener mucho sentido para ser sólidas o ser válidas.

Giulino di Mezzegra

Reinhold Messner: renuncias y compromisos

Messner es tal vez el último romántico del montañismo, y hoy ve con desagrado la deriva competitiva que se ha apoderado de una disciplina que él nunca entendió como deporte, sino como espacio de amejoramiento humanista.

Giulino di Mezzegra

Charles Aznavour, o la tectónica del tesón

Pablo Batalla Cueto homenajea al recién fallecido Charles Aznavour. «Quería Aznavour entretejerse en todas las memorias; enganchar sus lilas de todas las ventanas; que nadie hubiera en el mundo que no pudiera arropar con una canción suya cada una de sus nostalgias; y lo consiguió sin necesidad de grandes tramoyas ni fuegos de artificio, con nada más que un traje de color negro, un micrófono y una buena historia que cantar».

Giulino di Mezzegra

Santos, procesiones, hábitos y monjes

Hasta qué punto las banderas y otros pertrechos simbólicos siguen siendo vistos por muchos sedicentes ateos no como herramientas al servicio de causas, abandonables por tanto o aparcables cuando se vuelven contraproducentes para las mismas, sino como ídolos a los que sólo puede renunciarse incurriendo en alguna forma de traición sacrílega.

Giulino di Mezzegra

La hibris catalana

De todas maneras, parece claro que el conflicto catalán sí que puede explicarse al menos como una colección o un juego o una escalada de desmesuras; como una desmesura colectiva que a todos ha ido deglutiendo en su voraz crecimiento, como un irresistible tsunami que hubiera arrasado todos los asideros de la inteligencia.

Giulino di Mezzegra

Los estratos del alma

Mi amigo acata que ya no tiene ningún sentido seguir siendo carlista en el siglo XXI. Pero la bandera con las aspas y la boina bermeja siguen ahí. Y yo sigo diciendo que tengo un amigo carlista aunque no lo tenga, porque sé que en realidad sí lo tengo.