La historia y la memoria, cosas bien distintas
Joan Santacana relata una historia familiar que ilustra los muy distintos funcionamientos de la memoria y la historia.
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Joan Santacana relata una historia familiar que ilustra los muy distintos funcionamientos de la memoria y la historia.
Cuando no se tienen grandes recursos naturales ni se quiere sacrificar a la población laboral con salarios miserables, escribe Joan Santacana, sólo hay una opción: hay que fomentar la investigación. Pero, ¿qué sucede cuando el trabajo de los investigadores se precariza?
¿Cuál es la causa de que muchos monumentos antiguos se conserven? ¿Por qué nos empeñamos en conservar ruinas del pasado? O por mejor decir, porque en realidad no todos los restos o monumentos del pasado se conservan, sino que la mayoría de ellos se destruye: ¿por qué conservamos algunos? Un artículo de Joan Santacana.
A juicio de Joan Santacana, la Ciudad de los Mil Canales compendia y simboliza la lenta decadencia de todo el continente europeo.
Joan Santacana repasa en su columna ‘Mirar al retrovisor’ la intrahistoria de la guerra de Siria.
Los grandes cambios históricos siempre suelen dar señales antes de producirse; débiles movimientos sociales, a veces ingenuos, incluso pacíficos, que actúan sobre las conciencias de la gente, las transforman y las preparan para que, cuando todo parece que ya pasó, explote el volcán de la historia. Un artículo de Joan Santacana.
Hay quienes piensan que la ciencia es independiente de la política: asumen que hay disciplinas tales como la historia que son sumamente manipulables, pero de otras, tales como las ciencias exactas, la geología, la zoología, la biología o la misma arqueología están exentas de las manipulaciones políticas. Sin embargo, la historia, y particularmente la del Tercer Reich, demuestra que la ciencia puede ser tan manipulable como las humanidades.
La Unión Europea, escribe Joan Santacana, ha sido la única vez en la que se ha intentado unificar el continente dando voz a todos. Si fracasa, se pregunta el autor, ¿qué la sustituirá? ¿Volveremos a restaurar la etapa de feroces nacionalismos? ¿Abriremos viejas heridas?
«Los jóvenes investigadores de hoy, con una frecuencia cada vez más acuciante, se ven forzados a sumergirse en un mundo kafkiano de burócratas que les obligan a elaborar continuamente informes y protocolos que nadie va a leer nunca; todo ello para poder investigar y obtener al mismo tiempo mínimas pensiones alimenticias; cobrar sueldos de miseria», escribe Joan Santacana.
El pueblo, ¿siempre acierta? Un artículo de Joan Santacana.
A los taxis, dice Joan Santacana en este artículo, les sucederá lo que a los satres manuales con los telares y a los coches de caballos con los automóviles a motor; y si las normas obstaculizan el desarrollo de novedades más eficientes, el futuro se encargará de allanar los obstáculos de forma inmisericorde.
Joan Santacana se ocupa en su columna ‘Mirar al retrovisor’ de un debate candente: ¿hasta qué punto los colegios y los institutos deben vetar el uso de los teléfonos móviles inteligentes a sus alumnos?
«Si Alemania, hoy columna vertebral de la Unión Europea, empezara a cansarse de desempeñar su papel de garante de la moderación y la democracia, y su nacionalismo ancestral despertara, ¿qué ocurriría? Tal vez entonces los demás nacionalismos se darían cuenta que la idea europea no había sido una mala idea después de todo», escribe Joan Santacana en su columna ‘Mirar al retrovisor’.
Hay muchas razones para prescindir del petróleo como combustible o carburante y no vamos a insistir en ello. Sin embargo, la cruzada que se ha emprendido contra los vehículos con motor de explosión parece, a ojos de un profano, como mínimo sospechosa.
Hoy, como en los años treinta, la extrema derecha crece al calor del descrédito del sistema democrático y de las insuficiencias de la izquierda, lamenta Joan Santacana en este artículo de su columna «Mirar al retrovisor». Los ultraderechistas de hoy, dice, no visten la camisa negra o parda; ya no necesitan la esvástica. Cantan otros cánticos, corean nuevos eslóganes, pero son los mismos.














